Imagen de la operación Troika contra la mafia rusa, en la que fue detenido Vitali Izgilov
Imagen de la operación Troika contra la mafia rusa, en la que fue detenido Vitali Izgilov - reuters
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«La Fiera» ya no rugirá más en España

El capo Vitali Izgilov acepta ser condenado a cinco años y 9 meses, que no cumplirá porque será expulsado, y pagará más de 700.000 euros de multa

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Conversación del 19 de febrero de 2008, a las nueve menos veinte de la noche, entre Vitaly Izgilov y un tipo llamado «Marat»:

-Vitali (V) (hablando de una converasación entre su abogado y el fiscal): El abogado dice: lo ha ganado, pero si vino aquí de Rusia. No lo ha ganado aquí. Si lo hubiese ganado aquí y lo hubiese comprado aquí. Él vino desde allí... y gilipolleces de estas. Están solo para dar por el culo.

-Marat (M): ¿Quién? ¿El fiscal?

-V: Sí, sí. El juez está hasta la p... Dice: vete a ver al fiscal, que a mí me da igual.

-M: Él quiere que se la claven.

-V: Claro que quiere.

-M: Pues clávasela.

-V: Mándame a nuestro amigo.

-M: Hay que mandar a «Slava».

-V: Sí. Manda a nuestro amigo.

-M: Que se la clave.

-V: Sí. Va a solucionar solo sus cuestiones (se ríe)

Pues bien, el «vor v zakonen» («ladrón en la ley») Vitali Izgilov, alias «Zver» («La Fiera») detenido en dos ocasiones en España como uno de los capos más importantes y peligrosos de esas organizaciones, ha aceptado finalmente ser condenado a cinco años y nueve meses de prisión y a una multa de 700.568,68 euros por los delitos de asociación ilícita, blanqueo y tenencia ilícita de armas. Lejos quedan sus bravatas, como la de la conversación reproducida en la sentencia de conformidad, alcanzada el pasado 16 de enero. Acorralado por la Fiscalía Anticorrupción y contra el Crimen Organizado, y las investigaciones de la Policía y la Guardia Civil, ha decidido pactar. Actualmente en libertad condicional con fianza de 300.000, este individuo no cumplirá prisión en nuestro país ya que será expulsado en cuanto la sentencia sea firme.

Cuando España comenzó a asestar varios de los golpes más importantes de cuantos se habían dado jamás a la mafia rusa en todo el mundo -operaciones Avispa, Troika y Java, principalmente-, la estrategia de los responsables de la investigación no era tanto acabar con estas organizaciones, lo que era imposible porque actuaban en buena parte del mundo y había connivencias con algunos estados, sino impedir que se asentaran aquí. «No podemos ser los gendarmes del mundo», señalaban entonces esas personas; «lo que es importante es que no consigan hacerse fuertes, porque la seguridad nacional correría serio peligro», añadían Por ello, que tipos como Izgilov, que con el tiempo fue ganando poder en la mafia rusa, sobre todo tras su primer paso por prisión, acepten la condena y que no puedan volver aquí es un éxito muy importante.

«La Fiera», según recoge la sentencia de conformidad que cita un informe de junio de 2005 de la Guardia Civil, es dirigente de los grupos de crimen organizado Liouberziy, Balashijinnskaya y Vidnovskaya, todos ellos subordinados a Solntsevo, y lidera además la Kazanzkaya, establecida en Israel. Este personaje se estableció en un chalé de El Campello, en Alicante, y está reconocido como «ladrón en la ley», lo que le obliga a dedicar toda su vida a su actividad criminal. De hecho, su trayectoria delictiva abarca, además de la ex Unión Soviética, Alemania, Estados Unidos, Israel, Austria y España.

Uno de los casos más sonados por los que fue investigado se produjo en Estados Unidos, donde a finales de los 90 habría participado en una operación de blanqueo de más de siete mil millones de dólares. Parte del dinero, según las investigaciones del FBI, fueron a parar a cuentas de Izgilov en Alicante. En Moscú, «la Fiera» fue señalado como sospechoso del secuestro y asesinato en 1996 del presidente de la empresa «Russkaya Vodka», Mark Nudel, con pasaporte estadounidense pero nacido en Odesa... Pero se trata solo de algunos de los crímenes con los que se le relaciona.

En España, sus actividades están relacionadas, sobre todo, con el blanqueo de capitales, y las investigaciones demuestran que es un jefe muy relevante de la mafia rusa. En las conversaciones telefónicas intervenidas se ve cómo «es informado y requerido por distintos individuos en busca de su aprobación, mediación, intervención y apoyo, y da órdenes a sus subornidados en distintos asuntos». La sentencia recoge varias de esas intervenciones de las comunicaciones, que dejan poco logar a la duda.

Además, tiene relaciones fluidas con los grandes capos como Alexander Malyshev, Andrei Gobulev, que fue asesinado en mayo de 2009 en Moscú, Konstantin Asiatiani... Y asistió a la fiesta de cumpleaños que el número 1 de la mafia georgiana, Zakhar Kalashov, ofreció a los grandes jefes en el Hotel Montíboli de Villajoyosa (Alicante) en marzo de 2003.

Pero ni su poder criminal, ni su dinero le ha servido para escapar de la justicia de nuestro país -ha estado ya dos veces encarcelado, tras ser detenido la primera vez por la Guardia Civil en la Avispa y la segunda por la Policía en Troika-, y ahora tiene que dejar su refugio de El Campello. Definitivamente, «La Fiera» no volverá a rugir en España.