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Pedro Sánchez - EFE

El PSOE teme que el CIS le consolide hoy como tercer partido en estimación de voto

El éxito de la manifestación de Podemos y que la encuesta se haya hecho en plena crisis Sánchez-Díaz preocupa en Ferraz

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La demostración de fuerza de Podemos en Madrid el sábado, congregando a más de 100.000 personas, unida a la posibilidad de que el «barómetro» de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirme hoy que ya ha arrebatado al PSOE el segundo puesto en la preferencia ciudadana, causa alarma en los despachos socialistas. Ya en el «barómetro» de octubre Podemos irrumpió con el primer puesto en «intención de voto directa» (17,6%), pero, tras la «cocina», la «estimación de voto» le relegó a la tercera posición (22,5), a tan solo un 1,4 por ciento del PSOE (23,9) y a cinco puntos del primero, el PP (27,5).

Todos, Ferraz y los barones, dan por hecho el «sorpasso» en el sondeo que el centro hará público este mediodía, pero confían en que sea solo demoscópico; quieren creer en la remontada aunque son conscientes de que restan solo tres meses para las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Es más, la ecuación que preocupa es la que rondaba el pasado fin de semana por los pasillos en la Conferencia Autonómica del PSOE: «Para que Podemos salga tan fuerte en los sondeos, siendo un fenómeno fundamentalmente urbano, nos tiene que estar sacando ya bastante ventaja en ciudades grandes».

Madrid, Barcelona, Zaragoza

Hay miedo, en ese sentido, por los resultados del 24-M en Madrid y su cinturón urbano -mucho más tras el éxito de la «Marcha por el cambio»-, y en Barcelona, Zaragoza y Valencia. Respecto a la Ciudad Condal, algunas encuestas hunden al PSC hasta la irrelevancia, a manos de la plataforma «Guanyem»; y en Aragón se teme el arrastre de un candidato autonómico potente, Pablo Echenique, «alter ego» de Pablo Iglesias, ya que en la capital reside el 60% de los aragoneses.

En el entorno de Pedro Sánchez se lamenta que el trabajo de campo de este «barómetro» de enero haya coincidido con los movimientos internos por el supuesto deseo de Susana Díaz de ser candidata a La Moncloa. Con tanto «ruido» no será bueno, dicen. «Lo del CIS va a ser un retrato de hoy, pero quedan tres meses», señala a ABC el secretario general del PSPV y candidato a la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. «Los de Podemos están muy activados, aunque no me cabe duda de que, a medida de que se acerquen las elecciones autonómicas y municipales, el panorama se dará la vuelta». En esa misma línea, el candidato en Castilla-La Mancha y alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, abunda en la idea de que «hay voto oculto al PP y más a nosotros. Podemos está de moda, pero las modas pasan, es lo bueno de ser un partido clásico».

De momento, como ha visto que su estrategia de confrontar con Podemos no ha rendido frutos, Pedro Sánchez intenta volver al esquema clásico de enfrentamiento con el PP. Lo inició el pasado domingo, en la clausura de la Conferencia Autonómica, que ha supuesto un cierre de filas en torno a su figura para no perjudicar más las expectativas electorales de la organización socialista. Sánchez hizo un discurso en el que ignoró practicamente a la formación de Pablo Iglesias y atacó directamente a Mariano Rajoy y a los populares: «Nunca lo olvidéis, a quien teme el PP es al PSOE», dijo Sánchez a los suyos.

Incluso la foto con Rajoy en La Moncloa, este lunes, para la firma solemne del Pacto contra el terrorismo yihadista, parece formar parte de este giro estratégico. El líder socialista no tenía claro el formato de pacto la semana pasada, por miedo a la temida imagen de «gran coalición» con el PP, pero al final ha pesado más la necesidad de sacudirse el «ninguneo» al que vienen sometiendo al PSOE tanto el PP como Podemos con la retroalimentación de sus mensajes, según algunas fuentes internas.

Y también ha pesado la necesidad de Pedro Sánchez de realizar un gesto de autoridad respecto a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Algunas fuentes resaltan que es evidente la incomodidad de Díaz porque la foto del líder en La Moncloa debilita su discurso electoral frente al PP -Juan Manuel Moreno Bonilla se ha apresurado a ofrecerle apoyo- y compromete un buen resultado el 22 de marzo. El objetivo sería «atarla» al cargo e impedirla disputar con él en primarias la candidatura a la Presidencia del Gobierno, se malician algunos en Andalucía.

Lío en la dirección

Al líder socialista no parecen haberle hecho mellas esas críticas, porque ayer se fue a Barcelona, a hablar en el Círculo de Economía, y pidió al presidente del Gobierno... «más acuerdos» en «elementos de fondo necesarios para el futuro», como la educación o la energía. Inmediatamente, el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, le corrigió: «En absoluto, no nos vamos a poner de acuerdo en nada porque las diferencias son absolutamente antagónicas, son enormes, no hay ninguna otra posibilidad de pacto con el PP en otros temas. Es inconcebible una coalición con el PP».

Mientras tanto, en Ferraz se recuerda la encuesta hecha por Metroscopia en 2010, gobernando Zapatero, reflejaba que el 75% de los votantes del PSOE apoyaba la cadena perpetua. Aunque Sánchez insiste en que derogará esa pena por inhumana cuando llegue al poder.