Susana Díaz y Pedro Sánchez, el pasado noviembre en Sevilla
Susana Díaz y Pedro Sánchez, el pasado noviembre en Sevilla - juan Flores
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Díaz medirá fuerzas con Sánchez en la conferencia autonómica que se inicia hoy

Valencia acoge a todos los barones y a 2.000 cuadros del PSOE en una cita convocada para arropar al candidato Ximo Puig

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Pedro Sánchez y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, tendrán ocasión de medir este fin de semana los apoyos con los que cuentan, durante la conferencia autonómica del PSOE, que reúne en Valencia a los secretarios generales de las federaciones y a cientos de cuadros del partido.

Casi un millar de asistentes a un cónclave que, además de dar el visto bueno al programa-marco socialista para las elecciones autonómicas del 24 de mayo, también va a servir para arropar al candidato a presidir la Generalitat Valenciana, Ximo Puig... y de inevitable escenario para la primera batalla de la sorda «guerra» por la candidatura a la Presidencia del Gobierno en las primarias del 26 de julio.

Aunque ahora ha vuelto una calma aparente al interior del partido, se escudriñará cada gesto de ellos y de quienes se les acerquen. Díaz llega después de una semana en la que ha cobrado casi todo el protagonismo del PSOE tras disolver el pasado el Parlamento andaluz para adelantar las elecciones al 22 de marzo.

Así, esta cita de Valencia es la primera ocasión para que la presidenta andaluza y el secretario general del PSOE se vean las caras después de la fuerte tensión de enero.

Ferraz acusa a Díaz y a los barones que la apoyan, incluido el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, de orquestar una maniobra de desestabilización contra Pedro Sánchez para obligarle a renunciar a las primarias tras la debacle que prevén en las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. El objetivo es aupar a la baronesa al cartel electoral para La Moncloa en un Comité Federal sin urnas internas, aseguran.

Pero tras las refriegas de estas semanas, todos parecen haber asumido el discurso de que el adelanto de las elecciones andaluzas no tiene nada que ver con eso; al contrario, dicen, la victoria de Díaz sobre el PP y Podemos reforzará la marca PSOE antes de los comicios del 24 de mayo. El problema es que, en privado, nadie cree que ese sea el motivo último y todos se miran de reojo; a partir de ahí, cualquier hecho o declaración alimenta la espiral de desconfianza.

Y si ese hecho es una cena con Pablo Iglesias, como la que mantuvieron en diciembre José Luis Rodríguez Zapatero, Emiliano García-Page y José Bono en el domicilio de este último sin avisar antes a Sánchez, el conflicto es inevitable. Ferraz acusa a los tres de «deslealtad» por una iniciativa que, el miércoles, cuando se conoció, pilló al PSOE con el paso cambiado, en plena ofensiva contra Podemos.

Vara, «decepcionado»

Ayer, el secretario general de los socialistas extremeños, Guillermo Fernández Vara, volvió a la carga contra Zapatero, Bono y Page, y dijo que le «deceopciona» su cita con Iglesias sin avisar a Pedro Sánchez. Y aprovechó para desmarcarse de cualquier operación desestabilizadora contra el secretario general, como ya hicieran hace días el líder del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro, o el presidente asturiano, Javier Fernández.

Vara, de quien es conocida la opinión de que Sánchez debe ser candidato sin competencia alguna, cree que el congreso del año pasado eligió «un líder, no un administrador de fincas». « Es, desde luego, el referente del PSOE».

La Dirección asegura que no está haciendo esfuerzos para que barones salgan a defender a Sánchez, pero el lunes empezaron a llegarle apoyos con cuentagotas: el alcalde de Lugo, José López Orozco, dijo que «lo está haciendo bien» y que no está en cuestión su liderazgo. Y el candidato a la Alcaldía de Salamanca, Enrique Cabero, fue más allá al señalar que está «muy consolidado» y tiene que ser candidato.

Mañana abrirán la conferencia autonómica el primer secretario del PSC, Miquel Iceta; el presidente de Asturias, y Susana Díaz. Hay expectación por ver lo que dice Díaz, pero también Javier Fernández, el otro gran cargo institucional que tiene el partido. El asturiano, como Vara, responde al «viejo PSOE»: apoyaron a Eduardo Madina en 2014, pero no están nada de acuerdo con desestabilizar al secretario general elegido hace solo medio año.