Willy Toledo
Willy Toledo - josé ramón ladra

Así es Willy Toledo, el actor que actúa para los presos de ETA

De arrasar un bar encabezando un piquete en una huelga general hasta irse a vivir al «paraíso de libertad» de Cuba, su «papel» más conocido es el de activista radical

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Es actor de profesión, pero pocas veces aparece en los medios de comunicación por sus interpretaciones. Willy Toledo (Madrid, 1970) es famoso por sus postulados revolucionarios, sus declaraciones políticas salidas de tono y sus intervenciones en actos radicales. De arrasar un bar encabezando un piquete en una huelga general a encaramarse a la fachada del Teatro Español —que, precisamente, lo había contratado— hasta irse a vivir a Cuba para «huir de la persecución mediática» a la que decía estar sometido por medios conservadores: Willy Toledo vuelve a aparecer hoy en los medios por ejercer de maestro de ceremonias, boa emplumada al cuello, de un festival proetarra en Villava (Navarra).

El conocido actor, visiblemente emocionado, desplegó sobre el escenario todo su «fervor revolucionario» y acabó su intervención con gritos de «¡No a las cárceles del Estado! ¡No más presos!», para después corear un «tema» con el mismo mensaje. Toledo no tuvo ni un solo recuerdo ni un gesto de solidaridad con los cientos de asesinados por la banda terrorista ETA ni con sus familias.

Toledo se marchó a estudiar a EE.UU. tras suspender en Bachillerato en España. Era un «hijo de papá», como él mismo confesó, al que mandaban a cruzar el charco para intentar que acabara haciendo carrera. Allí estudió artes escénicas y, a su regreso, tuvo algunos papeles que le dieron fama, como su personaje en la popular serie «7 vidas» o su participación en la comedia musical «El otro lado de la cama». Pero, después de aquello, el «papel» por el que más se le ha conocido ha sido el de activista radical.

Puede que el inicio de todo se situara en su participación como presentador de la Gala de los Premios Goya en 2003, la del «No a la guerra» de Irak. Desde entonces, es cabeza visible de cualquier manifestación de la izquierda más radical.

Durante la huelga general del 29 de mayo de 2012, Toledo asaltó un bar del madrileño barrio de Lavapiés que permanecía abierto, ajeno al parón convocado por los sindicatos. Vaciaron un extintor y tiraron sillas y mesas. A últimas horas del día y tras varios desmentidos, el actor fue detenido y pasó la noche en un calabozo. Ya había sido detenido en 2010 por alterar el orden en el Congreso de los Diputados junto a varios activistas prosaharahuis al grito de «¡Diputados chorizos!».

En 2013 anunció que se marchaba a vivir a Cuba, su «paraíso de libertad», harto de la «falta de democracia» en España y de sus políticos «fascistas». Nunca ocultó sus apegos al régimen castrista y a la Venezuela de Hugo Chávez. Prueba de ello son declaraciones como ésta: «El día que en este país mueran (Dios misericordioso no lo quiera) González, Aznar, Zapatero, Rajoy y salgan a la calle más de 5.000 personas a despedirles, entonces reconoceré que ellos eran unos demócratas y Hugo Chávez era un dictador populista».

Claro que, el paraíso cubano que le tenían reservado dista mucho de las privaciones de libertad que sufren sus ciudadanos: el régimen le preparó una de las casas de protocolo de El Laguito, con servicio doméstico y chófer. Desde su refugio cubano, el actor sigue valiéndose de Twitter para armar la marimorena cada vez que puede o la actualidad se lo permite.