A la izquierda, Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio
A la izquierda, Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio - inés baucells

La Cámara de Barcelona exige ahora «estabilidad política»

Los empresarios catalanes comienzan a levantar la voz en contra del «proceso»

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Aún de manera tímida, unos días con sordina, otros de manera más atrevida, la voz del empresariado catalán empieza a escucharse, en un movimiento que expone con claridad su temor por las consecuencias del proceso soberanista. Ayer, un día después de que el Rey Felipe VI hiciese en la sede de la histórica patronal Fomento del Trabajo una encendida defensa de la unidad de España, otro foro empresarial, en este caso la Cámara de Comercio de Barcelona, reclamaba «estabilidad política».

En un momento en el que la política catalana parece bascular entre la posibilidad de un pronto adelanto electoral o una ralentización del proceso -hipótesis esta última que cobra día a día más fuerza-, la inquietud entre los empresarios es cada vez más visible. La realidad de unos parámetros macroeconómicos que apuntan a la recuperación ha hecho más notorio si cabe el temor a que la inestabilidad, el proceso soberanista en definitiva, arruinen precisamente esta tendencia.

Año «tranquilo»

Así lo reconoció ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls, que reclamó a los poderes públicos que garanticen la «estabilidad política» para que la economía «se recupere y funcione». «La estabilidad es importante y es una cuestión que han de tomar en consideración los políticos, que son los responsables de esta estabilidad», apuntó Valls durante el tradicional encuentro de Navidad con los medios de comunicación. Valls, en declaraciones recogidas por Efe, deseó que 2015 sea un año «tranquilo» y aseguró que las perspectivas de que la recuperación económica se acelere son muy positivas, siempre que la estabilidad política en Cataluña y en el conjunto de España sean una realidad.

Esta misma semana, el servicio de estudios de La Caixa apuntaba que la caída del índice de confianza del consumidor detectada en los últimos meses, si bien en un contexto de recuperación, podría ser atribuible a los acontecimientos políticos, particularmente las noticias sobre la corrupción y el proceso catalán.

En este contexto, la voz del presidente de la Cámara -entidad, por cierto, adherida al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir- se suma a la de otros representantes empresariales, que alertan de las consecuencias nefastas que podría acarrear entrar de nuevo en un ciclo electoral. Así lo explicaba hace pocos días el presidente de Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellà, que apuntó que no es normal que una comunidad haga elecciones cada dos años.

«Dialogo y negociación»

El mismo Gay de Montella, en el acto presidido por Don Felipe el pasado jueves, insistía en el «diálogo, la negociación y el pacto» como «valores fundamentales» que deben guiar la acción de la sociedad, en pleno debate soberanista en Cataluña. «Una sociedad orgullosamente democrática como la nuestra no puede ni debe prescindir de la senda del acuerdo para avanzar», afirmó Gay de Montellà ante Felipe VI, el presidente Artur Mas y la plana mayor del empresariado catalán.

De manera cada vez más visible, la opinión de la empresa empieza a rebelarse contra el proceso soberanista, un rechazo que tiene en la figura de José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio española, su representante más destacado. En este sentido, y cuando cuaja la sensación de que la inestabilidad política puede acabar cronificándose, el pasado jueves se presentaba una nueva patronal, Empresarios de Cataluña, claramente posicionada en contra del proceso secesionista.