Francisco Nicolás presumía de tener escoltas por decisión del Gobierno de Mariano Rajoy
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Los malos modos del «pequeño Nicolás»

Llamó «zorra» a una señora que merendaba en la mesa de al lado en una terraza y se enfrentó a quienes se lo afearon

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Un día cualquiera de la primavera pasada. Pocos minutos sobre las siete de la tarde. Un grupo de cuatro amigos veinteañeros se toma algo en una terraza de un bar en la Avenida de Brasil de Madrid. Uno de ellos muestra una actitud agresiva y vociferante, con claros síntomas de haber bebido más de la cuenta. En una de las mesas adyacentes meriendan un grupo de señoras con varios niños. En otra, dos amigos abogados se toman una cerveza después de trabajar, junto a la mujer de uno de ellos y su bebé. [ En imágenes: La vida social del joven que se pasó de listo]

El grupo de veinteañeros arma un escándalo poco apropiado para el lugar y la hora. Están viendo vídeos en sus móviles y en una actitud un tanto agresiva. Pasados unos minutos, cuando las señoras de levantan de sus asientos para abandonar el local, el joven se dirige a ella chistándole de muy malas maneras;

- Oye, dime qué hora es.

La señora abandona la terraza temerosa ante la actitud desafiante y sin responder a la pregunta. El chaval la toma con ella: «Zorra», le dice atemorizando a las señoras y llamando la atención del resto de los clientes.

Según relatan varias personas presentes en la escena, ante los excesos verbales del chico, uno de los abogados sentado en la mesa de la lado le llama la atención:

- Un poco de respeto, ¿eh, chaval?

- ¿Te estoy hablando yo a ti? Responde el chico, en un tono culesco.

- No puedes llamar zorra a una señora porque te dé la gana. Un poco de respeto.

La tensión aumenta. Los amigos del chico, avergonzados, le dicen que se tranquilice, pero él increpa ahora a los abogados, que le doblan en edad y se levantan pidiéndole explicaciones. En ese momento irrumpe en la escena un señor bien trajeado que se dirige a los abogados y les pide que no se metan en medio, que él es Policía.

Sorprendidos ante la situación, uno de los abogados le pide al supuesto policía que se identifique. Éste le enseña rápidamente la placa, pero el abogado le insiste en que se la muestre más tiempo, mientras el otro letrado dice que va a llamar a la policía.

Finalmente, el supuesto guardaespaldas consigue llevarse al chico agresivo y a sus tres amigos y pide perdón a los clientes del bar. Los dos abogados y el resto de clientes de la terraza se quedan sorprendidos ante una situación que no alcanzan a entender. «¿Quién es ese niño tan maleducado?», se preguntan.

Unos meses después, leyendo el periódico y viendo las noticias en televisión, descubren que ese chico maleducado y lenguaraz es el «pequeño Nicolás», un estudiante de 20 años que se hace pasar por alguien supuestamente importante para acceder a personas y eventos fuera de su alcance.