De cura a atracador de bares

Un expárroco deberá conmutar una pena de dos años por servicios a la comunidad tras su implicación en un robo

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La mecha del expárroco de la localidad valenciana de Beniparrell lleva prendida hace más de un año debido a los conflictos que ha protagonizado, alejados de su labor pastoral.

El último ha sido el atraco en un bar de Valencia en la madrugada del pasado lunes junto a otros dos cómplices, motivo por el que acabó siendo detenido. Al parecer, un vecino fue quien alertó a tiempo a la Policía Nacional y los agentes los pillaron infraganti durante el robo.

Aunque fracasó en el intento gracias a este aviso, pasó a disposición judicial y fue condenado, tras un juicio rápido, a una pena de dos meses de prisión, que ha aceptado. Aun así, el juez encargado del caso ha decidido sustituir esta condena por trabajos en beneficio de la comunidad.

Ahora se investiga si puede haber participado en otros robos ocurridos durante los últimos meses en diversos distritos de la ciudad y en los que se habrían utilizado herramientas como las intervenidas.

José Vicente Olmos ya estuvo metido en diversos escándalos durante su etapa al frente de las parroquias de Albal y de Beniparrell, que duró cuatro años. De hecho, el alcalde del último municipio pidió el año pasado que le relevasen por su actitud «poco ejemplarizante».

Deudas en los nichos

El motivo que desencadenó estos desencuentros no era otro que haber colocado en las lápidas del cementerio papeles en los que constaba la deuda —de entre 10 y 50 euros— que cada familia tenía por las obras de rehabilitación del camposanto. También colgó en el tablón de la iglesia un aviso de que únicamente rezaría por los difuntos de las familias que hubieran efectuado esos pagos. En ese momento, los vecinos, molestos con la situación, aseguraban que en tan solo tres años había dilapidado los 12.000 euros que había en la cuenta de la iglesia.

Poco tiempo después se vio envuelto en otra polémica por su supuesta participación en la agresión a una mujer de 90 años. La cámara doméstica de la anciana había recogido la imagen del párroco, días antes de la paliza, acompañado por los presuntos agresores que después fueron arrestados.

Por todo ello, y ante las continuas quejas de los feligreses, el Arzbobispado decidió apartarle, sin destino parroquial, aunque aseguraron que la decisión se correspondía con los cambios habituales. En su última eucaristía, el cura espetó a los feligreses: «Ya habéis conseguido lo que queríais, estaréis contentos».