ABC

«Contra la secesión escocesa»

Cuando falta una semana para el referéndum sobre la independencia de Escocia, uno de sus periódicos de referencia, «The Scotsman», se decanta por seguir en Reino Unido. ABC reproduce ese editorial

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«Una de las preguntas que han centrado el debate sobre el referéndum ha sido: ¿Le podría ir bien a Escocia siendo un país independiente?. Solo hay una respuesta a esa pregunta: por supuesto que sí. Somos una nación de gente innovadora y trabajadora, con una cultura de altruismo e igualitarismo. Podemos compararnos con cualquier país del mundo, grande o pequeño, y sabremos defendernos.

A Escocia le podría ir bien siendo un país independiente, pero la pregunta de la semana que viene es: ¿Debería Escocia ser un país independiente?. Lo que tenemos que analizar, por tanto, es, si así es, como nos irá mejor. A medida que nos acercamos a este momento decisivo, hay cuestiones que debemos sopesar y valorar. Hay algunos aspectos en los que las respuestas no son evidentes, y no solo vale la pena analizarlas, sino que es absolutamente crucial que dicho análisis se lleve a cabo (...)

Quizás el primer asunto que haya que analizar sea el de la moneda. La opción por la que se decanta el Gobierno escocés es una unión monetaria formal entre la Escocia independiente y el resto de Reino Unido (rRU). El Gobierno escocés ha admitido que lo mejor para nuestros intereses económicos es la libra. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, decía en un discurso pronunciado en Edimburgo que, para que sea posible una unión monetaria formal, la Escocia independiente tendría que ceder soberanía.

Añadía esta semana que una unión monetaria entre el rRU y una Escocia independiente sería «incompatible con la soberanía», y ambas declaraciones probablemente equivalgan a lo mismo; que el resto de Reino Unido tendría que quedarse con parte del poder político sobre algunos elementos que afectarían a la moneda. Todavía no sabemos exactamente cuánta soberanía tendríamos que ceder.

Esa unión monetaria formal que le permitiría a Escocia seguir operando bajo el manto económico de Reino Unido plantea otros problemas. Los tres partidos políticos principales de Westminster se han mostrado contrarios a ella y han dicho que no participarán (...) Muy probablemente sea cierto que, según la ley, y tras una declaración de Hacienda para tranquilizar a los mercados monetarios, Escocia no tenga ninguna responsabilidad legal sobre las deudas de Reino Unido y este haya asumido toda responsabilidad sobre ellas, pero la afirmación de que Escocia no tiene ninguna obligación moral respecto a una parte de esa deuda les resulta embarazosa a muchos escoceses; Escocia también participó en la acumulación de esa deuda. ¿Es justo y correcto olvidarse de eso? ¿Es la mejor forma de iniciar una nueva relación con un país que va a seguir siendo nuestro socio y aliado más cercano?

(...) Tampoco sabemos qué consecuencias tendría que Escocia se desentendiese de la deuda de Reino Unido; algunos dicen que los mercados acogerían con los brazos abiertos a un país sin deuda que ha tenido el buen tino de colocarse en esa situación y que podría adquirir préstamos a muy buen precio, mientras que otros afirman que se nos vería como a unos morosos de poco fiar. Sencillamente, no lo sabemos.

(...) El asunto de la pertenencia a la UE y lo que esta conlleva también es complejo. Ahora parece estar claro que Escocia no será aceptada automática e inmediatamente en la UE y que habrá que pasar por algún proceso de admisión. Actualmente, cumplimos muchos de los criterios de convergencia, pero no está claro qué tendríamos que hacer para ser un país miembro. Es muy probable que el sentido común del resto de Europa dicte que se acepte a Escocia en la unión, y que se nos acoja como a un miembro valioso, pero no hay ninguna certeza al respecto (...)

La defensa es otro problema importante. Algunos votarán por la independencia solo porque vendrá acompañada de la promesa de limpiar nuestro país de armas nucleares (...) Pero estos asuntos deben separarse del futuro constitucional de Escocia. La propuesta, tal y como están las cosas, es que la Escocia independiente sea un país sin armas nucleares, pero que siga siendo miembro de la OTAN. Resulta difícil ver cómo conciliar la ejemplar postura de liberarnos de las armas nucleares con la idea de refugiarnos bajo el paraguas nuclear de la OTAN.