¿Tienes la personalidad de un presidente del Gobierno?
El Rey Juan Carlos con Felipe González, Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar en 2012 - archivo

¿Tienes la personalidad de un presidente del Gobierno?

Cinco claves han forjado el carácter de los líderes del Estado Español, desde la baja minuciosidad de Suárez a las altas dosis de estabilidad emocional de Rajoy

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Cinco claves han forjado el carácter de los líderes del Estado Español, desde la baja minuciosidad de Suárez a las altas dosis de estabilidad emocional de Rajoy

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  1. Las «cinco grandes» que definen el carácter

    El Rey Juan Carlos con Felipe González, Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar en 2012
    El Rey Juan Carlos con Felipe González, Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar en 2012 - archivo

    No existe una fórmula infalible que permita saber cuántas características forman el perfil del presidente del Gobierno perfecto, pero sí existen unas variables que permiten diseccionar la personalidad de los líderesque han habitado la Moncloa.

    Desde un Adolfo Suárez menos minucioso a un Rajoy con una estabilidad emocional de hierro, pasando por el «buenista» José Luis Rodríguez Zapatero. El experto José Luis Álvarez analiza en su libro «Los presidentes españoles» la personalidad de cada uno y cómo han aplicado sus características personales a sus circunstancias políticas.

    Álvarez utiliza las «5 grandes» que explican el comportamiento humano y las aplica a la actividad política. La extraversión o introversión, la conciencia (entendida como minuciosidad), la amabilidad, el neuroticismo y la apertura a la experiencia son las cinco grandes variables psicológicas que te permitirán saber a qué presidente del Gobierno español te pareces tú.

  2. Adolfo Suárez

    Visita de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno a Sevilla en 1980
    Visita de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno a Sevilla en 1980 - archivo

    Es intuitivo, carismático e indivisualista. El primer presidente de la Democracia Española, Adolfo Suárez, era menos minucioso y técnico, pero más táctico e intuitivo. Para compensar su poca meticulosidad, se rodeó de asesores capaces de suplir esta característica como Fernando Abril Martorell. Zapatero (que también posee de esta característica) también reposó la carga de la administración en una persona meticulosa: la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, pero sin tanto éxito como Suárez.

    Su capacidad improvisadora e intuitiva hicieron que fuera posible que un político crecido en el régimen franquista pudiera ser el líder del camino a la Democracia cuando no existía una hoja de ruta nítida. Sus caracteristicas funcionan bien en tiempos confusos. Su personalidad fue vital para convencer a una ciudadanía que se sumergía con miedo en un régimen político nuevo.

  3. Leopoldo Calvo-Sotelo

    Lepoldo Calvo-Sotelo en la puerta de Moncloa en 1981
    Lepoldo Calvo-Sotelo en la puerta de Moncloa en 1981 - archivo

    Leopoldo Calvo-Sotelo tuvo muy poco tiempo para imprimirle un estilo personal a su corto mandato. Es reflexivo y tiene un liderazgo frío, por lo que logró imprimir tranquilidad a sus decisiones.

    José Luis Álvarez destaca también el carácter intelectual de este líder, lo que le hace también actuar con determinación tras un largo periodo de meditación.

    Tuvo un estilo político conservador, poco dado a la improvisación y a asumir riesgos. «La presidencia de Calvo- Sotelo fue la más melancólica de todas» zanja el autor.

  4. Felipe González

    El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, firma el acta de adhesión de la UE, ante la atenta mirada del Rey
    El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, firma el acta de adhesión de la UE, ante la atenta mirada del Rey - archivo

    Felipe González tiene, según el autor, una alta capacidad de automonitoreo. Es decir, es experto en «construcción de identidades públicas para conseguir fines sociales». Eso explica el éxito en sus mítines y el «carisma» del que gozó el expresidente hasta su tercer mandato. Esto no significa que sea un dirigente empático sino que es muy pragmático y puede representar «distintos papeles» en función de lo que quiera conseguir.

    González fue un líder «adaptable», con una alta energía que le sirvió especialmente para las campañas electorales. Tuvo que vencer la resistencia de muchos ciudadanos (incluso dentro de su partido) para emprender una serie de reformas profundas que no siempre fueron fáciles de explicar, como fue el ingreso en la OTAN que él mismo había rechazado antes de acceder a la Moncloa.

    Ese carisma le sirvió para perpetuarse en el poder. «El de González fue, en sus últimos años presidenciales, un carisma escéptico de su propia utilidad, inaplicado», asegura Álvarez en el libro.

  5. José María Aznar

    José María Aznar en un pleno del Congreso cuando era presidente
    José María Aznar en un pleno del Congreso cuando era presidente - archivo

    A su llegada a la Moncloa, Aznar impuso un estilo de liderazgo fuerte y disciplinado, que contrastó con el «buenismo» de Zapatero. Esto también se explica por un alto nivel de neuroticismo, que hizo que Aznar imprimiera un sistema de de toma de decisiones muy personal. Este fuerte carácter levanta pasiones entre sus partidarios y recelos entre los detractores.

    La particularidad de Aznar se explica también por su papel dentro del Partido Popular. Aunque no fue fundador de la formación, sí la impulsó significativamente al ser el primer líder popular que ganó las elecciones y durmió durante ocho años en el Palacio de la Moncloa.

    El autor define su relación con el electorado como una persona «popular pero sin populismo» gracias a su liderazgo firme. Aznar (al igual que Rajoy) prefiere analizar minuciosamente las situaciones antes de tomar una decisión más impulsiva.

  6. José Luis Rodríguez Zapatero

    José Luis Rodríguez Zapatero comparece en Moncloa en 2011
    José Luis Rodríguez Zapatero comparece en Moncloa en 2011 - archivo

    Si bien Adolfo Suárez fue un político de la transición, Zapatero o Rajoy ya se sitúan en otro plano político más estable. Son «productos» de las decisiones tomadas en la Transición.

    El presidente socialista se caracteriza por tener una alta agradabilidad, es decir era un «optimista antropológico», lo que le hace ver las circunstancias de manera más positiva que líderes como Aznar. Basta recordar los famosos «brotes verdes» en plena crisis económica.

    El estilo político de Zapatero es calificado por José Luis Álvarez como «complaciente». Es decir, poco energético y con poca posibilidad de emprender una reforma política que transforme los ciclos históricos.

  7. Mariano Rajoy

    Mariano Rajoy en una reunión con el presidente de Andorra Antonio Marti en el Palacio de la Moncloa
    Mariano Rajoy en una reunión con el presidente de Andorra Antonio Marti en el Palacio de la Moncloa - ignacio gil

    Por norma general, los líderes de derecha tienen un grado más alto de minuciosidad. Así se explica que Mariano Rajoy haya delegadouna parte de su poder político en perfiles técnicos con un alto grado de profesionalidad como Soraya Sáenz de Santamaría (una perfeccionista abogada del estado) o Luis de Guindos, con una gran experiencia en el sector económico fuera de la política.

    El autor también destaca la estabilidad emocional de Mariano Rajoy. Este equilibrio le ha servido para desarrollar una carrera política de largo alcance, que le ha permitido no frustrarse tras sufrir dos derrotas electorales. Esta perseverancia ha hecho que finalmente alcance la Moncloa.