Artur Mas durante una reunión con Asamblea Nacional Catalana (ANC)
Artur Mas durante una reunión con Asamblea Nacional Catalana (ANC) - efe

organización indepedentistaLa Asamblea Nacional Catalana registra agujeros contables desde su fundación

Seis de sus miembros fueron expedientados tras desaparecer 75.000 euros en su primer acto, en el Palau Sant Jordi

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La Asamblea Nacional Catalana celebró su acto de constitución como organización independentista el 10 de marzo del año 2012. Fue en un evento en el Palau Sant Jordi, en Barcelona. Asistieron alrededor de 7.000 personas, que corearon proclamas independentistas entre enormes esteladas y con un profuso despliegue de objetos de «merchandising». El momento más emocionante del acto llegó cuando el actor Sergi López aseguró desde la tribuna que «Cataluña ha de ser y será un nuevo estado de Europa».

Lo que no sabían los enfervorizados fieles a la causa independentista es que en aquel acto inaugural se produjeron una serie de irregularidades económicas que desembocaron en la realización de una auditoría externa para esclarecer los hechos. Poco importó a los autores del desfalco el gasto de los asistentes tanto en la entrada como en la compra de algunos de los múltiples objetos que la Asamblea Nacional Catalana oferta a sus seguidores y que constituye una de las tres principales fuentes de ingresos de la organización. Como ayer desveló ABC, en este capítulo los ingresos de 2013 fueron de 671.00 euros, por detrás de los epígrafes de donaciones (1,7 millones) y de aportaciones de los socios y simpatizantes (1,1 millones).

El motivo de esta investigación interna fue la aparición de un desfase contable de más de 75.000 euros: los que van de los 47.000 del capítulo de ingresos a los 123.000 del de gastos. Para llegar a esa cifra, se produjeron irregularidades de muy distinto tipo que fueron recogidos en la citada auditoría, publicada por el diario «e-noticies».

Una empresa inexistente

En primer lugar, la venta de los productos de «merchandising» independentista: pese a que el presupuesto inicial en este capítulo era de 3.000 euros, se gastaron casi 14.000, lo que supone un desfase de más del cuatrocientos por cien. Pero no sólo eso: además, se contrató con una empresa que el día en que se celebró el acto no existía y que se constituyó formalmente nueve días después, el 19 de marzo.

También hubo un descontrol importante en la venta de entradas. Aunque lo inicialmente previsto era que tan sólo se pudieran comprar exclusivamente por internet, el día de la celebración del acto se vendieron entradas en el recinto, todo ello sin conocimiento del tesorero. No obstante, al no estar numerados los tickets, cuántas se habían entregado a través de la red y cuántas en ventanilla fue un extremo que nunca se pudo comprobar.

Otro de los aspectos en los que se produjo «una mala gestión» fue en la contratación de autocares y en el servicio de «catering», caso este último en el que el descontrol salta a la vista. La empresa contratada no fue la que presentó la oferta más económica, de modo que la ganadora acabó subcontratando a la que sí había elaborado la mejor oferta.

La auditoría sobre el agujero contable estuvo presente en las reuniones del Secretariado Nacional de la ANC, al menos en las celebradas en los meses de enero, febrero y marzo de 2013. Según ha contrastado ABC en las actas de esas reuniones, en la correspondiente al 19 de enero de 2013 la investigación concluyó con la apertura de un expediente disciplinario a seis de los miembros de la organización, cuatro de los cuales son miembros a día de hoy del Secretariado Nacional de la ANC: Jordi Manyà, Joan Contijoch, Víctor Cucurull y Pere Pugés. Los otros dos son Teresa Canas y Ramon Reig.

La mala fe

No obstante, en la siguiente reunión -celebrada el 23 de febrero- uno de los expedientados consiguió que se desautorizaran las conclusiones de los auditores externos y que se nombre una nueva comisión formada por tres personas. Este nuevo equipo zanja el asunto con la siguiente frase: «No hubo mala fe, ni apropiaciones en las personas que intervinieron en las contrataciones de los actos de la asamblea general constituyente».

Entretanto, a raíz de las informaciones publicadas por este periódico, la ANC emitió en la tarde de ayer un comunicado en el que aseguraba que «siempre» ha cumplido con «todas sus obligaciones contables y fiscales». «Es, por tanto, absolutamente falsa la admisión de un fraude de 1.500.000 euros», añadieron, antes de precisar que su «gran crecimiento» desde 2012 ha hecho que se creara «una estructura administrativa potente para hacer frente al cumplimiento de todas las obligaciones contables y fiscales de la sede nacional y de las 600 asambleas territoriales».

Así, aseguraron que en el año 2013 «se actualizaron» todos los datos referentes a estas asambleas territoriales. Finalmente, reafirmaron «el cumplimiento de sus obligaciones como entidad y la actuación transparente respecto a sus cuentas».