Humo, teatro y curiosidades en el Ministerio de Agricultura
Imágenes de la representación en el Ministerio de Agricultura - abc

Humo, teatro y curiosidades en el Ministerio de Agricultura

Realizan visitas guiadas y teatralizadas donde explican algunos de los misterios de su majestuoso edificio

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Cuando los funcionarios se van y las luces del Ministerio de Agricultura se apagan, una nube de humo inunda las escaleras del espectacular Palacio de Fomento. El espíritu del arquitecto de esta colosal construcción, Ricardo Velázquez Bosco, viaja desde 1881 hasta nuestro siglo para descifrar todas los misterios del edificio a los nuevos visitantes.

Es una de las visitas teatralizadas que organiza el Ministerio de Agricultura cada viernes y sábado en la que dos actores enseñan datos históricos y curiosidades a los invitados. El «arquitecto» y una bella y rebelde dama llamada Doña Elisa guían a los espectadores a través de este Palacio de Fomento decimonónico, cuyo primer proyecto fue una de Escuela de Artes y Oficios en 1881 que diseñó Belmás.

Las esculturas son, sin duda, la parte más representativa de la fachada. Las estatua de la azotea representa la Gloria (una victoria alada) y está custodiada junto a las alegorías de la Ciencia y el Arte, y a ambos lados de ella, dos Pegasos acompañados por figuras humanas que simbolizan la Agricultura y la Industria (izquierda) y la Filosofía y las Letras (derecha).

Tras caminar por la enorme alfombra roja que asciende por la escalera principal, estos espíritus de principio de siglo XX guían al espectador hasta el imponente y lujoso entrada. Galerías de arcos de medio punto, columnas, frontones componen esta arquitectura clásica renacentista con cierto aire imperial. Una impresionante escalera de mármol de Robledo de Chavela permite al visitante ascende hacia la parte más funcional del edificio. El actual Ministerio de Agricultura fue el primer edificio de la Administración Pública en tener luz eléctrica. Incluso, se instaló posteriormente un ascensor privado para el ministro.

Del despacho de la ministra Isabel García Tejerina a la llamada «sala de los micrófonos» donde se realizan las reuniones, el edificio adquiere un carácter mucho más austero, impuesto por Francisco Franco. Una imponente galería de retratos con los bustos pintados de los ministros de Agricultura decoran algunos de los enormes pasillos. Desde Manuel de Orovio Echagüe (1865-1875) hasta otras incorporaciones nuevas como Miguel Arias Cañete (el único que aparece sentado) Jesús Posada o Loyola de Palacio.

El Palacio de Fomento reserva otros secretos al espectador como un escudo republicano escondido en el edificio que Franco se olvidó de eliminar o la construcción de hierro de uno de los patios, que inspiraron las marquesinas del metro de París. Tras el fin del viaje, los «espíritus» decimonónicos regresan a su época y los visitantes satisfechos, a sus casas.