PSOE y CC sí apoyaron la búsqueda de petróleo en las elecciones de 2011

PSOE y CC sí apoyaron la búsqueda de petróleo en las elecciones de 2011

Los socialistas, que ahora respaldan la campaña de Coalición Canaria y los ecologistas, no veían «inconvenientes». Los nacionalistas, incluso, pedían las competencias en su programa electoral

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Con los ojos cerrados. Así habría hecho las prospecciones en Canarias el secretario general del PSOE en la comunidad autónoma, José Miguel Pérez. Fue a comienzos de 2011, es decir, apenas semanas después de que su correligionario Miguel Sebastián firmase la autorización para las exploraciones en el Mediterráneo, cuando el ahora vicepresidente del Ejecutivo regional expuso sus argumentos en favor de la búsqueda de petróleo: «Yo solo veo ventajas, ni un inconveniente»; «si “pincha” Marruecos, España también puede hacerlo»; «es el único territorio del mundo [Canarias] con gas o petróleo y que dice que no lo quiere»... En definitiva, «a por ellas, con los ojos cerrados», animó el líder del PSOE, quien incluso llegó a calificar de «ilusorio» que los hidrocarburos tengan los días contados como fuentes de energía. Las palabras del número dos del Gobierno de las islas no son, sin embargo, el único ejemplo de la contradicción que supone la campaña antipetróleo o anti-Repsol que abandera Paulino Rivero.

Fue precisamente Coalición Canaria (CC), el partido del presidente autonómico, la que en su programa electoral de aquel año (2011) pedía para la región, tal como avanzó en su día ABC, las competencias en lo relativo a las prospecciones (como también en puertos y aeropuertos, costas, seguridad, etcétera) por ser materia «de gran interés para el futuro del archipiélago».

Solo tres años después de aquel alegato prohidrocarburos, Pérez reclama al gabinete de Mariano Rajoy que escuche «la voz rotunda del pueblo canario contra las prospecciones», mientras en CC se justifican en su «desliz» programático diciendo que efectivamente ambicionaban las competencias, pero para no hacer los sondeos, una explicación que colisiona con los argumentos que los nacionalistas venían defendiendo hasta que el Estado concedió los permisos a Repsol.

Contexto político

Tras la victoria del PP en las elecciones autonómicas de 2011, los socialistas aprovecharían el distanciamiento entre los populares y CC, tradicionales aliados, para entrar en el Gobierno canario muchos años después. Rivero, de quien hasta ese momento abominaban públicamente buena parte de los representantes del PSOE en el archipiélago, repetiría como presidente gracias a un pacto a la griega con Pérez, que llevaría las riendas de la vicepresidencia. El vencedor de los comicios, José Manuel Soria, sería designado después por Rajoy para dirigir el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Cuando el Estado, con Soria como protagonista, dio la autorización a Repsol para ejecutar las prospecciones, esa conjunción de hechos políticos contribuyó a un acentuado cambio de discurso del que aquellas palabras de Pérez y el programa electoral de CC son solo dos ejemplos: lo que antes era una «bendición», según el presidente del Partido Nacionalista Canario, Juan Manuel García Ramos, o debía hacerse «con los ojos cerrados» es hoy la expresión del desprecio del Gobierno a los intereses de la comunidad o a sus ciudadanos.

Son esas incongruencias las que abonan las tesis de quienes ponen énfasis en que Pérez es rehén de un Rivero cada día más cuestionado en CC. Un Rivero que a su vez es rehén de sí mismo, pues voluntaria o involuntariamente ha fiado en el éxito de la lucha antipetróleo gran parte de su liderazgo en el partido y, por tanto, su candidatura a la presidencia también en 2015. De hecho, la coalición es una organización dividida en dos grandes bandos: los pro-Rivero y los anti-Rivero, y en tales circunstancias el dirigente canario no puede permitirse renunciar al apoyo de la mayoría de sus correligionarios de Lanzarote y Fuerteventura, las islas más próximas a la zona de sondeos y en que más eco tiene el «no» a las prospecciones.

La respuesta de los nacionalistas distó mucho del movimiento que ahora abanderanEn los orígenes del asunto, es decir, cuando el Gobierno de José María Aznar autorizó por primera vez las exploraciones (año 2001), la respuesta de los nacionalistas distó mucho del llamamiento a la contestación social y del movimiento que ahora abanderan con la aquiescencia del PSOE y junto con grupos ecologistas y fuerzas políticas minoritarias. En realidad, en CC vieron en los permisos a Repsol un paso más para la delimitación de las aguas de influencia de la región.

En los años siguientes, y así lo atestiguan las declaraciones que la hemeroteca guarda del fallecido expresidente Adán Martín, antecesor de Rivero, o de este mismo, la preocupación fundamental de CC era hacerse con la competencia en las prospecciones (nunca dijeron que para no hacerlas) y los beneficios que la comunidad obtendría. Hubo siempre preocupación, cierto es, por las consecuencias medioambientales, como también alusiones a la necesidad de una consulta popular, si bien no lo es menos que tal preocupación no implicaba un rechazo frontal y que, en 2012, los nacionalistas forzaron a su socio, el PSOE, a retirar una propuesta que perseguía el mismo objetivo que la causa que ahora encabezan: preguntar a los ciudadanos.

Cabe recordar que el Tribunal Supremo (TS) ya ha dado vía libre para los trabajos de Repsol, aunque Rivero no cejará en su empeño y recurrirá ahora al Constitucional si antes no consigue la nulidad de la sentencia del TS.