Duran se queda solo en su proyecto de liderar un movimiento centrista
Duran i Lleida durante la visita de el presidente de Mexico Enrique Pe–a Nieto al Congreso de los Diputados - oscar del pozo

Duran se queda solo en su proyecto de liderar un movimiento centrista

CDC lo rechaza, mientras que PSC y PP lo ven cómplice del secesionismo

María Jesús cañizares
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Sus amagos de ruptura con Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) han sido tan frecuentes, que ha perdido credibilidad. Josep Duran Lleida, líder de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), ha vuelto a demarcarse del giro independentista de sus socios en CiU y propone recuperar la centralidad mediante un movimiento transversal que no acaba de definir. La música suena bien a los empresarios catalanes y al votante moderado de la federación nacionalista. Tampoco desagrada a los partidos políticos contrarios al proceso de ruptura del presidente Artur Mas, que pasa por la convocatoria de una consulta sobre el Estado propio prevista para el 9 de noviembre.

Una consulta cuya fecha y preguntas fueron avaladas por el propio Duran. «Y como otras tantas actuaciones sobre el derecho a decidir. UDC nunca ha votado de forma diferente a Convergència cuando se ha debatido algún asunto relacionado con el proyecto de Mas. Duran no es creíble», explica a ABC un dirigente del PP catalán, cuya presidenta, Alicia Sánchez-Camacho, expresó hace tiempo a sus allegados su predisposición a ceder el liderazgo a Duran si en Cataluña prosperaba una alianza catalanista contraria al secesionismo (¿una UPN a la catalana?). Pero el tiempo ha pasado y el PP ya no se fía del presidente de UDC.

Duran tiene a su favor encuestas de intención de voto que aseguran que UDC y CDC, por separado, tendrían más votos en unas elecciones autonómicas. Es cierto que tiene buenos contactos con un sector empresarial harto de los devaneos independentista de Mas. Y también que el poder económico vería con buenos ojos una alternativa catalanista a ese proyecto impulsado por CiU y ERC. De hecho, el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu - contrario a la ruptura con España-, propuso hace unos días crear un «Podemos de derechas», en la línea de buscar un referente político que defienda los intereses empresariales.

En este sentido, el presidente de UDC ha resucitado un antiguo proyecto del propio Mas, «la casa grande del catalanismo», un movimiento transversal que diera cobijo a varias sensibilidades, desde ICV hasta la propia UDC, pasando por el PSC. Mas también estaba dispuesto a ceder el liderazgo de esa plataforma, pero la idea quedó totalmente superada por la apuesta secesionista de Convergència, donde el político socialcristiano asegura sentirse incómodo. El sentimiento es recíproco por parte de los dirigentes de CDC, cansados de sus quejas. Estos alegan que CiU ya ocupa el espacio central catalán, pues el derecho a decidir cuenta con un amplio apoyo parlamentario (CiU, ERC, ICV y CUP).

«Sociovergencia»

Los republicanos, por su parte, siguen viendo en Duran un obstáculo en el camino hacia la independencia, mientras que el PSC, inmerso en un proceso de reconstrucción que debe pilotar Miquel Iceta, no está para experimentos «sociovergentes», expresión acuñada por el expresidente del PP catalán, Josep Piqué. Duran Lleida siempre ha defendido una entente con los socialistas catalanes, pero estos dedican ahora todos sus esfuerzos a marcar perfil, conscientes de que los coqueteos con CiU les han pasado factura electoral.