«Cruzada» contra el español en Cataluña
Francisco Rivas, junto a su familia, muestra la carta con que le replicó el director de la escuela - ines baucells

«Cruzada» contra el español en Cataluña

Un padre denuncia el acoso sufrido en el municipio de Tona por pedir más clases en castellano para sus hijos

maría jesús cañizares
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Francisco Rivas deja muy claro que él no quiere que sus hijos estudien toda la enseñanza en castellano. «Yo solo reclamé que se aplicaran las sentencias judiciales que reconocen el derecho de los alumnos a recibir el 25 por ciento de las clases en castellano. A partir de ahí empezó el acoso», explica a ABC este padre nacido en Tarrassa (Barcelona) y que desde hace varios años reside en Tona, pequeña población situada en el corazón de Cataluña. Allí todo el mundo se conoce, es decir, «que si no eres soberanista o independentista, te señalan con el dedo». Rivas explica a ABC que nunca ha escondido su españolidad, algo que en su ciudad natal no le traía problemas. «Pero en los últimos años ha crecido la intolerancia. Hay una cruzada contra quienes defendemos el bilingüismo».

Hace cuatro años que este pequeño empresario llevaba pidiendo que su hija Erika, de 12 años, estudiara parte de las asignaturas en castellano en la escuela pública Era de Dalt. Primero lo hizo verbalmente, luego formalmente. «Estudiaban 19 horas en catalán, tres en inglés y tres horas en castellano, que en este caso consistía en lectura y dictados. Ridículo. Por eso denuncié que en ese centro se incumpliera la ley y las sentencias», dice Rivas, cuya historia apareció en los medios de comunicación locales.

A raíz de ello, el director del centro, Marc Peñarroya Casals, envió el pasado mes de febrero una carta a los 313 padres de alumnos de este colegio en la que acusaba a Rivas de «mentir». En esta carta, que el Ayuntamiento de Tona -gobernado por CiU- colgó en su página web, Peñarroya afirmaba que «no permitiré que un padre, por cuestiones personales e ideológicas, ponga en duda la dignidad de nuestro trabajo». Añadía que «no es cierta que en nuestra escuela incumplamos la ley».

Rivas, que también tiene un hijo de 9 años, Dorian, contestó con otra carta: «¿Tan grave es que, ejerciendo mi derecho de petición ante la Administración educativa y al amparo de la ley, solicite una escolarización equilibrada en las dos lenguas vehiculares para mi hija y pretenda una mayor presencia de la lengua extranjera? ¿Es acaso falso que los tribunales de Justicia son los encargados de aplicar e interpretar la ley y que vienen disponiendo reiteradamente que tanto el castellano como el catalán deben ser lenguas vehiculares?».

Y advirtió de que «me siento amenazado y le hago responsable de cualquier daño que sufra en el futuro. También le solicito encarecidamente que mi hija no padezca ni la más mínima consecuencia por la petición que he formulado y que sirva adoptar medidas oportunas para hacer factible que la educación en su grupo sea en castellano y en catalán en la proporción que los tribunales han adoptado». Confiesa que «me da miedo lo que le puedan enseñar a mis hijos en el colegio. Aquí hay una dictadura encubierta y me temo que esto va ir a más». Según Rivas «el Gobierno catalán intenta adoctrinarte mediante la educación y el deporte».

Problemas con los vecinos

Rivas, concejal del PP, afirma que, a diferencia del caso de los padres de Sabadell (Barcelona), que ABC desveló, cuya hija fue agredida por llevar la bandera española al colegio, su niña no ha sufrido ningún tipo de escarnio. «Solo me explicó una vez que, durante una excursión, se cantaron canciones con la frase ‘puta España’». Sin embargo, ha decidido finalmente trasladar a sus hijos a otro colegio de Tona, en este caso privado, donde estudian en cuatro idiomas: catalán, castellano, francés e inglés. «El contenido de cada lengua es más proporcionado», afirma este pequeño empresario, a quien muchos vecinos han dejado de hablar por defender el bilingüismo escolar.

Pero lejos de amedrentarse, es cofundador de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) en Tona. Asimismo, ha enviado a la Delegación del Gobierno en Cataluña las peticiones de siete padres contrarios a una enseñanza exclusivamente en catalán. No confía demasiado en los políticos, sobre todo después de que, hace unas semanas, la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlamento catalán votara en contra de una resolución favorable a la convivencia democrática en los colegios presentada por el PP. Rivas no pudo acudir por trabajo, pero la sesión sí fue seguida por los citados padres de Sabadell. «La intolerancia la pagaremos caro los padres de a pie», afirma.