Otra ignominia de ETA: atentar contra el duelo
La ertzaintza inspecciona la tumba del edil Iruretagoyena, después de que ETA colocara una bomba - efe
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Otra ignominia de ETA: atentar contra el duelo

A lo largo de medio siglo de terror, la banda ha planeado en varias ocasiones dinamitar funerales, ofrendas florales y actos de homenaje a sus víctimas

j. p.
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El plan que la dirección de ETA encomendó a Tomás Miguel Madina Echevarría para que asesinara a Patxi López y Rodolfo Ares cuando asistieran a un acto en recuerdo del inspector de Policía Eduardo Puelles, no es el único caso que demuestra el desprecio y la crueldad de la banda incluso hacia el duelo de sus víctimas. Bombardear funerales, torpedear cementerios, profanar la memoria de los muertos... no es algo exclusivo de las luchas sectarias en Afganistán, Irak, Siria... ETA lo quiso importar al País Vasco pero afortunadamente las Fuerzas de Seguridad se lo impidieron en varias ocasiones. En otras, la fortuna.

La desarticulación del «comando Donosti» en 1987 desveló uno de los planes más perversos de ETA. Los pistoleros asesinarían en Guipúzcoa a varios agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, sabiendo que sistemáticamente los funerales se celebraban en la parroquia de la Sagrada Familia, a escasos metros del Gobierno Civil. De ahí salía la comitiva fúnebre, formada por los familiares, autoridades, incluidos miembros del Gobierno, y compañeros de las víctimas, además de ciudadanos en general, rumbo al templo. Los integrantes del «Donosti» pretendían que ello coincidiera en fin de semana o en vacaciones, de tal forma que podrían retener durante horas a los conserjes de un instituto de enseñanza que se ubicaba a mitad del trayecto. Cuando transitara la comitiva a esa altura, los pistoleros harían activar varias granadas colocadas en las ventanas. La matanza estaba asegurada. Con posterioridad se incautaron planes similares a otros grupos, como el «comando Vizcaya». La eficacia policial desbarató la barbarie.

Calendario de aniversarios

Al «comando Buruntza», desarticulado en 2001, se le incautó una lista con todos los aniversarios de los asesinatos de concejales del PP cometidos por ETA. Su pretensión era atentar contra la cúpula dirigente de este partido en el País Vasco durante alguno de los homenajes a los ediles. De hecho, en enero de ese año, el «comando« de «Txapote» llegó a introducir una maceta bomba en el cementerio de Zarauz para provocar una matanza entre los dirigentes del PP vasco que celebraban una ofrenda floral en memoria del edil de esta localidad guipuzcoana José Ignacio Iruretagoyena, muerto al explosionarle una bomba lapa bajo su vehículo. Un error en el dispositivo del artefacto evitó la tragedia.

La banda terrorista planeó también asesinar al entonces consejero del Interior del Gobierno Vasco, Juan María Atutxa, disparándole con un rifle de mira telescópica, durante una de las concentraciones semanales que se celebraban en Vitoria para exigir la puesta en libertad del empresario José María Aldaya, secuestrado por ETA.