El partido de Mas ningunea a Duran e ironiza con la pérdida de votos
Duran i Lleida y Artur Mas - ines baucells

El partido de Mas ningunea a Duran e ironiza con la pérdida de votos

Dos consejeros catalanes ven lógico el relevo del líder de Unió, que comparan con los de Pujol y el Papa

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La casualidad ha querido que dos consejeros de la Generalitat, muy distantes ideológicamente pese a pertenecer ambos a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), valoraran ayer la decisión de Josep Duran Lleida de abandonar la secretaría general de CiU y amagar con presentarse en solitario en unas elecciones autonómicas como cabeza de lista de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), si Artur Mas las convoca con carácter plebiscitario. Esto es, si la independencia de Cataluña es el único punto del programa electoral de CiU. Ambos miembros del Gobierno de Artur Mas quitaron importancia a la marcha del presidente de UDC, que implica un duro impacto en la línea de flotación secesionista de CiU, inmersa en una sangría de votos desde que apostó por hacer seguidismos independentista de ERC.

Santi Vila, consejero catalán de Territorio y Sostenibilidad, identificado con el sector más moderado de Convergència, aseguró ayer que Duran «hace décadas que está en primera línea», por lo que considera «lógico» que ahora piense en el relevo. «Incluso el Santo Padre cambia, cambian los reyes, y cambian también los liderazgos en los grandes partidos», dijo Vila.

Por su parte, la consejera de Educación de la Generalitat, Irene Rigau, en el ala más secesionista de CDC, afirmó que la federación tiene la «fortaleza suficiente» para «adaptarse a los nuevos tiempos». Recordó que CiU ya se enfrentó y «superó» la renuncia del expresidente Jordi Pujol.

Duran quiere esperar al 19 de junio -previa reunión con Artur Mas-, fecha en la que se celebrará la proclamación de Felipe VI como Rey, para hacer oficial sus renuncias, que además de la secretaría general de CiU, incluye la presidencia de la Comisión de Exteriores del Congreso, cargo este último que le ha permitido viajar y ausentarse de diversos actos secesionista secundados por Convergència. Tal es el alejamiento que, en los últimos años, ha protagonizado Duran de Mas.

El presidente de UDC ha aguantado demasiado desde que las nuevas generaciones convergentes se hicieron con el poder en CiU y frustraron su aspiración a suceder a Pujol. Contrario a la independencia y partidario de una tercera vía confederal, defiende no obstante el derecho a decidir que promueve CDC. Ello no le han ahorrado ataques desde esta formación, que en cada congreso de CiU ha soltado el fantasma del cisma y acusaciones de deslealtad hacia Duran. Éste, a riesgo de desmontar la imagen de hombre de Estado que se ha cultivado en Madrid, donde ejerce de portavoz de CiU en el Congreso, se vio forzado a acudir con muletas (tuvo una lesión en una pierna) a la manifestación independentista de la Diada de 2012.

«Golpe fatal»

De ese perfil pactista daba cuenta ayer el presidente del Congreso, Jesús Posada, quien calificó de «golpe fatal» y «tema grave» la posible marcha de Duran. El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, se refirió a Duran como un «aliado» de los socialistas en la búsqueda del diálogo para resolver el problema catalán. El líder de UDC tiene recursos económicos e influencias suficientes para hacer campaña en solitario y especula con la posibilidad de sacar siete diputados (tiene 13 en el Parlamento catalán). Decisivos, en cualquier caso, para romper una virtual mayoría independentista liderada por ERC y propiciar el hundimiento definitivo de CDC, que sufriría además una fuga de militantes contrarios a su línea dura. Al bloque formado por PP, Ciudadanos, PSC y quizá ICV, que aún no se ha definido, se uniría UDC, lo que vetaría una declaración unilateral de independencia.