¿Por qué nadie quiere fotografiarse con Obiang?
El dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang, entre José Manuel Durao Barroso y Herman Van Rompuy - afp

¿Por qué nadie quiere fotografiarse con Obiang?

El dictador de Guinea Ecuatorial pretendía volver de Europa con un álbum de estampas junto a los líderes del mundo libre. No logró la foto con el Rey en el funeral de Suárez ni con Rajoy en la cumbre Unión Europea-África

m.a.
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Fotografiado entre un rígido José Manuel Durao Barroso y un aparentemente despistado Herman Van Rompuy. Es la única imagen que Teodoro Obiang ha logrado llevarse de Europa y no por falta de intentos por su parte. El dictador de Guinea Ecuatorial pretendía volver a casa con un álbum de sonrisas compartidas con líderes del mundo libre, aprovechando la Cumbre Unión Europea-África, pero solo consiguió la fría estampa con los anfitriones del encuentro, que no pudieron eludirla.

Obiang ya se había dejado ver días atrás entre los asistentes al funeral de Estado del expresidente Adolfo Suárez, siendo el único jefe de Estado extranjero presente en la misa. Su presencia sorprendió ya que el mismo dictador ecuatoguineano le negó la entrada a Suárez en Guinea en el año 1992, cuando el expresidente viajó en varias ocasiones al país para intentar, por orden del Gobierno de Felipe González, promover una transición democrática en el país.

Obiang aseguró que había recibido una invitación del Rey y del presidente del Gobierno para estar presente en el homenaje, cuando en realidad las invitaciones para asistir al funeral de Estado se enviaron a todas Embajadas en Madrid y correspondía a cada país decidir quién le representaría en el acto.

Como al resto de representantes de otros países, los Reyes, los Príncipes de Asturias y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saludaron a Obiang antes de la ceremonia, pero en el atrio de la catedral de la Almudena y sin fotógrafos.

Los intentos de acercamiento a España por parte del dictador ecuatoguineano tampoco encontraron en Bruselas el eco que esperaba. La Embajada de Guinea Ecuatorial se había dirigido a las autoridades españolas pidiéndoles asistencia para organizar diversos actos con Obiang, aprovechando la cumbre entre la UE y África. Como otros países europeos con los presidentes de antiguas colonias, el Gobierno español aceptó la petición ecuatoguineana y se organizó un programa de actos que incluía una conferencia este lunes en el centro en Bruselas de la UNED, por ser la primera universidad que se abrió en el país africano, aunque Obiang decidió asistir al funeral de Suárez y la canceló.

Aclaración de la Casa del Rey

También se había organizado la conferencia en el Instituto Cervantes de Bruselas sobre «El español en África» en la que Obiang quería recordar que su país es el único de habla hispana y pedir más participación en las organizaciones iberoamericanas. Sólo estuvieron presentes por parte española el embajadador ante el Comité Político de Seguridad, Nicolás Pascual, y el secretario general del Instituto Cervantes, Rafael Rodríguez-Ponga, quien en su discurso como anfitrión hizo alusiones a la libertad citando al propio Quijote, como relataba el corresponsal de ABC en Bruselas Enrique Serbeto.

En su intervención, Obiang intentó arrimarse al Rey, aunque no estaba presente, agradeciéndole haber «influido» en su participación en este acto cultural a pesar de las críticas que suscitó su presencia en parte de la opinión pública española. «Quisiera agradecer a Su Majestad el Rey, porque yo sé (que) ha influido para que yo también pueda participar en este encuentro cultural», dijo Obiang.

La Casa del Rey respondía poco después aclarando que «en ningún caso» Don Juan Carlos «ha influido ni intervenido en ninguna de las invitaciones al presidente de Guinea Ecuatorial» ni al funeral de Estado por Adolfo Suárez ni a los actos celebrados en Bruselas.

Sin foto con Rajoy

Tampoco logró Obiang fotografiarse con Rajoy en la cumbre UE-África, donde el presidente español sí lo saludó en los márgenes del encuentro, tal como había dicho que haría: «Estaré con el señor Obiang. No hay previsto reunión ninguna bilateral (...) Pero creo que coincidiré con él en la cena por tanto hablaré como hablo con cualquiera como es mi obligación». Sin embargo, Rajoy cancelaba a última hora su asistencia a la cena, donde compartía mesa con Obiang por «afinidades lingüísticas», alegando el retraso acumulado en el horario de la cumbre de más de hora y media.

Las relaciones de Obiang con España se han enfriado en los últimos tiempos. La visita oficial de Obiang en 2006 se torció de forma grotesca cuando el Congreso vetó su visita y su firma en el Libro de Honor de la Cámara Baja. Aunque rechazó ir por «motivos de agenda», Obiang no pudo ocultar su malestar ante el veto y las críticas recibidas y se despidió con insultos a la prensa y a los partidos españoles. Dos años después, vet´ los visados a los periodistas españoles que quisieron cubrir las legislativas en Guinea Ecuatorial.

De aquella visita de 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sólo arrancó nuevas promesas de democratización y derechos humanos, calificadas de «insuficientes» por Rajoy, que no llegaron a concretarse en cuestiones fundamentales como la celebración de elecciones plenamente democráticas.

Teodoro Obiang lleva en el poder desde 1979, al que llegó con un golpe de Estado. En 1982 instauró un gobierno civil en cuya presidencia se ha mantenido a través de elecciones en las que se ha presentado como candidato único del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) y ha llegado a ganar con el 99% de los votos, que han sido calificadas de «parodia» y «fraude» por la oposición y la comunidad internacional. «El régimen de Obiang quiere implantar un sistema de partido único en una situación de dictadura», aseguraba el pasado mayo el líder histórico opositor Plácido Micó a ABC en una entrevista en la que aseguraba que «Obiang quiere dejar en herencia a su hijo el poder en Guinea»

Organizaciones internacionales de Derechos Humanos, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, lo consideran uno de los regímenes más represores del mundo, debido a las denuncias de desapariciones de activistas, tortura, falta de libertad de prensa y de garantías jurídicas, manipulación de los procesos electorales y un reparto extremadamente desigual de la riqueza del país.

Guinea Ecuatorial es el tercer productor de petróleo de África, tras Nigeria y Angola. En la excolonia española se extraen a diario unos 300.000 barriles de crudo, pero el 70% de la población ecuatoguineana vive por debajo del umbral de la pobreza y carece de servicios como electricidad y agua corriente. Los ingresos procedentes del petróleo se emplean en financiar los fastuosos estilos de vida de la familia del presidente y de la élite que le rodea.

El mismo día en que Obiang llegaba a Bruselas, los eurodiputados de la subcomisión de Derechos humanos del Parlamento Europeo denunciaban junto a varias ONG la situación de estos derechos en Guinea Ecuatorial. La presidenta de la subcomisión parlamentaria, la ecologista alemana Barbara Lochbihler, señaló que en el país se registran «espantosos» niveles de vulneración de los derechos humanos, haciéndose eco de un informe de Transparencia Internacional que señala que el país africano está en el número 14 de los más corruptos.