Los otros «Treviño» de España
Mapa provincial de España con sus 22 enclaves - ABC

Los otros «Treviño» de España

Más allá del polémico condado burgalés ubicado dentro de Álava, existen otros 21 enclaves que constituyen raras excepciones en la división territorial española

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El Condado de Treviño está en boca de todos desde este lunes. Bueno, en realidad siempre lo ha estado, desde que a principios del siglo XIII quedara incorporado al Reino de Castilla, a pesar de encontrarse dentro del Reino de Navarra. La muerte de la niña de tres años de Puebla de Arganzón es solo el último episodio de una disputa territorial por la que se han celebrado cinco referendos populares en el siglo XX, con el objetivo de decidir si este enclave debería dejar de ser burgalés e incorporarse a Álava, la provincia en la que está ubicada.

Ramón Carnicer, en su libro «Viaje a los enclaves españoles», contabilizaba 22El Condado de Treviño está tan presente estos días en los medios de comunicación, que parece que no existieran en España otros enclaves y «exclaves», es decir, territorios situados dentro de una provincia a la que administrativamente no pertenecen. En 1995, sin embargo, el escritor Ramón Carnicer contabilizaba hasta 22 en su libro «Viaje a los enclaves españoles». Y estos sin contar los casos de Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Gibraltar, que serían más bien «fragmentos».

En total, hasta 20 provincias españolas tienen alguna de estas raras excepciones de la división territorial. Al caso de Treviño en Álava –que está en plena lucha por desligarse de Castilla y León y anexionarse al País Vasco–, se sumarían los otros enclaves ubicados en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla, León, Vizcaya, Toledo, Badajoz, Cáceres, Burgos, Cantabria, Zamora, Palencia, La Rioja, Lérida, Segovia, Ávila, Cuenca o Teruel [ver los enclaves de cada provincia en la ficha de abajo].

País Vasco y Cantabria

Treviño no es la única isla territorial dentro del País Vasco. Allí también está Valle de Villaverde, un enclave de cerca de 20 kilómetros cuadrados situado dentro de la provincia de Vizcaya, pero que pertenece administrativamente a Cantabria. Para encontrar las razones históricas de esta excepción hay que remontarse a mediados del siglo XV, cuando el valle en el que se encuentra fue adquirido por Pedro Fernández de Velasco, segundo conde de Haro, que dejó de pertenecer así al señorío de los Ayala y Salcedo. Fue después, durante la división provincial de 1833, cuando quedó unido definitivamente a la provincia de régimen común más próxima, es decir, a Santander y no a Vizcaya.

Palencia es la provincia que ha «tomado prestados» más territoriosPero Cantabria también «sufre» en sus tierras casos como el de Valle de Villaverde. El gobierno regional tiene que aguantar que Berzosilla, Cezura y Pedanía de Lastrilla, que se encuentran ubicados dentro de sus territorios –en el caso del primero tan solo la mitad de sus 20 kilómetros cuadrados–, pertenezcan administrativamente a Palencia. Esta provincia es hoy la que «tiene prestados» más territorios de sus vecinos, mientras que Cantabria, a la que más le han «quitado».

Aragón no se salva de estas peculiaridades territoriales. En Teruel, por ejemplo, nos encontramos con el «exclave» de Rincón de Ademuz, que pertenece a la jurisdicción de Valencia desde que Jaime I el Conquistador incorporara este municipio a su patrimonio real, en el ámbito del Reino de Valencia.

La procedencia incierta de Ramón y Cajal

Algunos enclaves adquieren especial significado por la relevancia de algunas de sus personalidades. Este es el caso de Petilla de Aragón, pueblo de 27 kilómetros cuadrados en el que nació el insigne Santiago Ramón y Cajal. Este enclave de tan solo 32 habitantes, situado en la provincia de Zaragoza, pertenece a Navarra, lo que ha provocado la eterna discusión sobre si el médico era en realidad aragonés o navarro.

«Una división administrativa territorial totalmente arcaica e irracional»El único enclave ubicado en el extranjero (Francia) que pertenece administrativamente a España es Llivia. El caso de esta localidad tiene su origen en el Tratado de los Pirineos firmado por las monarquías española y francesa en 1659. Este acuerdo, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años, modificó la frontera de España con su país vecino, que quedó fijada desde entonces siguiendo los Pirineos. España perdió bastantes municipios, a excepción de este diminuto enclave, que hoy pertenece administrativamente a Gerona.

Como el caso de Treviño, las disputas territoriales por la posesión de estos puntos geográficos no se ha enfriado con el paso de los años (o siglos). Representan lo que el escritor Gonzalo Martínez definió como «una división administrativa territorial totalmente arcaica e irracional de la España de principios del siglo XIX. La discontinuidad territorial de muchas circunscripciones, herencia histórica del siglo XVI, no encontraba ninguna justificación desde el punto de vista de la eficacia administrativa», defendía.

Unas discusiones que, en muchos casos, no fueron zanjadas con la famosa División territorial de España realizada, en 1833, por Javier de Burgos, en la que decidió primar el criterio jurídico sobre el geográfico.