El anhelado regreso a Sefarad

El anhelado regreso a Sefarad

Los sefardíes celebran la promesa del Gobierno de que les será devuelta la nacionalidad española

Actualizado:

Reparar un error histórico que nunca debió haber ocurrido. Así es como ven la mayoría de los judíos de origen sefardí en Israel el anuncio la semana pasada del ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo de que el Gobierno español votará la reforma del Código Civil para conceder la ciudadanía a los israelíes judeo-españoles. Aunque la noticia ha sido bienvenida entre los que estudian y hablan el ladino, el idioma de los judíos expulsados de la Península (una mezcla de español arcaico salpicado con palabras en hebreo), a medida que transcurría la semana los interesados se preguntaban si será factible dilucidar quién es sefardí original y quién no.

«Es muy complicado poder decir con certeza a quién se otorga la ciudadanía en base a los orígenes españoles, porque como los judíos se diseminaron por diferentes partes del mundo cuando fueron expulsados, muchos perdieron su vínculo cultural con España, como en países de mayoría musulmana, como Irak», comentó a ABC el experto en cultura sefardí de la Universidad de Ben Gurión, Eliezer Papo, que también enseña ladino a las nuevas generaciones de sefardíes.

«Yo pondría el número total de judíos judeoespañoles en todo el mundo en torno al medio millón de personas, y en Israel unos 150.000, y no tres millones y medio, como se ha dicho en la prensa local», dijo Papo, «porque los sefardíes son los que han conservado el ladino, la cocina y la cultura sefardí a través de la historia. La mayoría de los judíos que llegaron a países musulmanes como Marruecos acabaron integrándose en cierta forma en la cultura local y perdieron el vínculo con la Península».

Para Papo, descendiente de sefardíes de la antigua Yugoslavia, hay que coger el anteproyecto de ley con pinzas, sobre todo porque todavía no se ha aclarado cómo serán los trámites para acceder al pasaporte español. La medida no es nueva, ya que se trata además de un proceso de acercamiento de España a la comunidad sefardí que dura ya varias décadas, pero hasta ahora el procedimiento era lento y difícil, ya que requería presentar documentos que certificasen los orígenes españoles de los demandantes y renunciar a cualquier otro pasaporte.

«Esta ha sido una noticia estupenda que acercará ambos pueblos todavía más», aseguró Abraham Haim, presidente de la Comunidad Sefardí de Jerusalén y coordinador de la Comisión del Premio Samuel Toledano, que promueve el entendimiento entre España e Israel. «Pero claro, habrá que ver cómo es realmente la ley una vez sea aprobada; hasta entonces solo podemos hacer cábalas sobre este asunto. Yo he propuesto al Gobierno español que nuestra comunidad sefardí, que es la más antigua de Israel por que data del siglo XIII, sea la encargada de conceder la validez de las peticiones desde aquí, porque tenemos el archivo más completo del país. Si hay una familia y un apellido sefardí, nosotros los tenemos y podemos certificarlo», aseguró Haim.

«Hemos tenido algunas solicitudes de información ya, pero yo no lo llamaría avalancha, porque todo el mundo está esperando saber cómo serán los trámites, así que los sefardíes se lo están tomando con calma por ahora», finaliza.

El Gobierno israelí no se ha pronunciado por el momento sobre el anteproyecto de ley, que según algunos medios israelíes podría hacer que un tercio de la población accediese a un pasaporte europeo. La Embajada española en Tel Aviv y el Consulado en Jerusalén se han limitado a explicar mediante una nota de prensa que los demandantes deberán aportar pruebas de su origen sefardí, aunque sin entrar en detalles.

«En principio, este procedimiento se aplicará a aquellas personas que puedan acreditar su origen sefardí y además una especial vinculación con España por una serie de testimonios documentales», aseguraron en la Embajada a través de un comunicado emitido esta semana. Aunque no hay números oficiales de cuántas personas han solicitado información, la centralita de la legación española ha estado colapsada durante la semana pasada y sus trabajadores aseguraron por teléfono que se han visto desbordados durante los primeros días tras el anuncio.

Mientras esperan la aprobación del anteproyecto de ley en el Parlamento, los sefardíes que han crecido escuchando el ladino de sus padres y abuelos, al igual que las historias de cómo los judíos florecieron en Sefarad (España en ladino), ven la obtención del pasaporte español como la reparación de una injusticia histórica más que como una vía para que la cultura judía arraigue de nuevo en España.

«Yo lo que pienso hacer si me dan la nacionalidad es ir a Granada y bailar con el pasaporte frente a la tumba de Isabel la Católica», comentó Papo, «pero no quiero vivir en España a pesar de que tengo un vínculo emocional con el país. Para mí, Israel es mi país ahora, pero a España la llevaré siempre en mi corazón».