Fnideq, la fatal playa donde aguardan desesperados los inmigrantes
Agentes en la playa de Tarajal - efe
tragedia en ceuta

Fnideq, la fatal playa donde aguardan desesperados los inmigrantes

Un millar de inmigrantes aguarda en zona marroquí. No se conforma con contemplar Europa al otro lado de la frontera

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Unos montes de pinar, eucaliptos, jara y matorral a escasos 70 metros del mar, una carretera, un paseo marítimo y una playa constituyen el escenario de los escasos dos kilómetros de longitud que separan la localidad marroquí de Fnideq (nuestra antigua Castillejos, en español) y el paso fronterizo de Tarajal, rumbo a Ceuta. La playa en el lado marroquí es conocida con el nombre de Rifiyyenne.

De ancho, desde la bahía sur a la zona norte, 8,1 kilómetros de doble valla, vigilada por agentes de la Guardia Civil, hacen casi impenetrable el paso terrestre hacia España. A no ser que se cruce, con los debidos documentos, por los pasos de Tarajal-2 habilitado para vehículos y transeúntes en general, y El Biutz, transitado por los porteadores y próximo al polígono industrial de Ceuta. La frontera entre esta Ciudad Autónoma y Marruecos estuvo ayer cerrada durante una hora a consecuencia del intento de asalto a la valla, que acabó con una decena de inmigrantes fallecidos.

Campamentos

Los alrededores de Ceuta en la zona marroquí, como los de Melilla en el monte Gurugú, son estos días un transitar de inmigrantes ilegales a la espera de la llamada al asalto a la valla. El Auyal o el Petit Bois es donde se concentran los campamentos de al menos un millar de «sin papeles» que después de transitar por media África, de manos de las mafias de la inmigración ilegal, no están dispuestos a contentarse con ver Europa al otro lado de la frontera.

Creciente radicalización

Algunos han empeñado todo el patrimonio familiar para poder pagar a esas mismas mafias que a la llegada a Ceuta les empujan en ese último salto final. Gambia, Costa de Marfil, Gabón o Camerún son algunas de las nacionalidades mayoritarias de estos grupos de «sin papeles» que, según la Delegación del Gobierno, habrían radicalizado sus aproximaciones a la valla con ataques agresivos y violentos. En años anteriores se contentaban con intentar el asalto a la valla sin apenas ataques tan organizados, con palos, piedras y en distintos puntos a la vez.

La situación en Ceuta es de extrema vigilancia ya que, según las mismas fuentes de Interior, se esperan próximos intentos de asalto a la valla fronteriza. Todo ello en una ciudad autónoma cuyo Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), habilitado para 512 plazas tras la última reforma, tiene actualmente un censo de 610 inmigrantes.

Alojados en el CETI

El sueño de estos inmigrantes ilegales es entrar en Ceuta para poder ser alojados en el CETI, donde son atendidos y tendrán un plazo de entre 12 y 15 meses antes de que se efectúe su expulsión teórica o, si tienen suerte, se les envíe a algún centro de acogida de la Península.

Ante el blindaje del Estrecho con el sistema de vigilancia marítima SIVE, ante la imposibilidad de llegar en cayucos hasta las Islas Canarias y ante el refuerzo de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla -cuya altura se dobló de los 3 a los 6 metros-, nadar o remar hasta las ciudades autónomas se ha convertido en la última gran ruta de la inmigración ilegal africana hacia España, como se pudo comprobar ayer con tintes más que dramáticos.