La cara más amarga de la inmigración ilegal
La frontera en Ceuta - efe

La cara más amarga de la inmigración ilegal

Una decena de inmigrantes mueren ahogados en un intento masivo de entrada en Ceuta

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Ya lo habían advertido los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado: cualquier día pasará una tragedia en la frontera. Y ese día fue ayer cuando una decena inmigrantes subsaharianos se dejó la vida en un intento de entrada masiva en Ceuta.

La situación se produjo en las inmediaciones de la frontera del Tarajal que separa la ciudad de Marruecos cuando todavía los primeros rayos de sol no habían alumbrado a la autonomía ceutí. Eran las 07:00 horas de la mañana, con todavía más sombras que luces en el entorno fronterizo, cuando unos 400 inmigrantes subsaharianos volvieron a intentar asaltar en grupo el paso fronterizo ceutí.

Es una táctica que no es nueva ya que los inmigrantes se lanzan en grupo a la frontera para provocar el desconcierto de los Gendarmes marroquíes que custodian el paso y intentar acceder el mayor número de ellos al territorio español. Sin embargo, ayer el intento fue distinto ya que el grupo se dividió en dos: uno de ellos se lanzó corriendo a la frontera terrestre y otros muchos lo hicieron al agua.

Tragedia en el mar

Mientras esto sucedía en el lado español de la frontera tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional contemplaban las escenas de los inmigrantes corriendo y nadando, sin llegar a intervenir ya que los gendarmes marroquíes impidieron que ninguno de ellos alcanzara su propósito.

La tragedia se produjo con el paso de los minutos. Los gendarmes comprobaron que entre los que se lanzaron al agua había varios flotando en el mar boca abajo: habían fallecido. En los primeros minutos fueron localizados los cuerpos de cinco subsaharianos pero después la cifra se incrementó.

La situación provocó que la frontera del Tarajal, por la que diariamente transitan unas 20.000 personas, se tuviera que cerrar al paso de personas y vehículos debido a la avalancha de inmigrantes. El paso fronterizo se volvió a abrir conforme la situación se ha calmado en el lado marroquí y los inmigrantes eran dispersados por las fuerzas de seguridad del país vecino.

La inmigración clandestina mostró ayer su cara más amarga: la de la muerte. Una decena de inmigrantes subsaharianos se ha vuelto a dejar la vida en el intento de buscar un mundo mejor.