La artillería catalanista se ceba con Puyol «el traidor»y el nombre castellano de su hija
La pareja colgó esta imagen tierna el pasado verano en uno de sus viajes - instagram

La artillería catalanista se ceba con Puyol «el traidor»y el nombre castellano de su hija

Los radicales censuran al capitán azulgrana y a su pareja, la modelo de Badalona Vanesa Lorenzo, por llamar a la pequeña Manuela. «Se merecía Montserrat o Merced», alternan en foros nacionalistas

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¿Qué nombre quería el independentismo catalán para la primogénita del futbolista y capitán del Barça Carles Puyol? ¿Por qué no protestó de igual forma con el Milan, por poner un caso, que la cantante Shakira ha escogido para el primer hijo de otro «jugador estandarte» del club de fútbol, Gerard Piqué? El caso es que «la liebre» ha saltado en foros indepedentistas catalanes y también en las redes sociales, donde decenas de usuarios critican con severidad a Puyol -el futbolista, no confundir con la estirpe de políticos apellidada Pujol- por llamar a la hija que ha tenido con su pareja, la modelo también catalana Vanesa Lorenzo, Manuela.

Manuela es un nombre castellano escogido por el defensa del Barça y la también empresaria nacida en Badalona es el reproche que entonan muchos nacionalistas en diversas plataformas. El futbolista de la selección española de fútbol dio la buena nueva del nacimiento de su niña el pasado viernes, y pocas horas después, era el protagonista de artículos publicados como el que recoge el muro de Facebook y las cuentas de Twitter de diarios y blogs independentistas, como «Ara». Estos internautas críticos reclaman un antropónimo propiamente catalán, en un año en que la Comunidad Autónoma plantea una consulta soberanista para escindirse del conjunto del Estado español, planificada para el próximo 9 de noviembre.

Los tildan de «botiflers» que eligen nombres «anormales» para sus retoños¿Cuáles son las propuestas de los nacionalistas que opinan en estos escenarios? «Se merecía un nombre como Montserrat, Neus, Meritxell o Merced», escriben indignados por la decisión de la pareja; «no es posible ese nombre, al menos podían haber elegido uno bilingüe -de esos tan cómodos para algunas familias que no quieren mojarse como Eva, Paula, Carla, Daniela, etcétera-», propone otro que tacha de «mal gusto» la elección; mientras los hay también que recriminan la ambigüedad del jugador azulgrana que luce como brazalete la bandera catalana o «señera» y luego «se retrata» llamando a su hija con un nombre más castellano que la Meseta.

«¿Manuela? No me lo puedo creer. Y pensar que eres de Pobla de Segur...» (un municipio perteneciente a la provincia de Lérida», censura un usuario espetando directamente al defensa, y agrega otro en respuesta: «Un chico de pueblo, que parecía tan catalán, le pone Manuela a su hija. Clara muestra de que no es el Puyol de hace unos años». No faltan aquellos que se extralimitan y se duelen por que el capitán que representa a La Masía culé se olvide muchas veces de proclamar el «visca Catalunya» en cada una de las celebraciones en las que pertenece.

Un opositor o «botifler» a la causa

«Un amigo me cuenta que en su DNI pone Carlos», añade un internauta con sorna, mientras que en estos foros llegan a denostar al deportista con un término muy catalanista, «botifler», que es algo así como un traidor u opositor a la causa secesionista que abandera Artur Mas desde que no consiguiese arrancar a Mariano Rajoy el trato financiero para Cataluña que fue a exigir a La Moncloa.

El «baby boom» en «Can Barça» es del agrado para quienes ven en los hijos de los jugadores una continuación del linaje «blaugrana», pero los nombres propios por los que han apostado quienes lucen la camiseta del club de Josep María Bartomeu no son, en ninguno de los casos recientes, oriundos de tierras catalanas: Víctor Valdés y Yolanda Cardona tienen tres, Dylan, Kai y Vera; la libanesa Daniella Semaan y Cesc Fábregas han puesto a su pequeña el nombre de Lia; y comentadísimo es Milan, del defensa Piqué y la artista colombiana. En estos foros, llegan a hablar de los retoños con poca consideración. A sus padres, en bloque, los cataloga algún ciudadano como «niños ricos sin identidad que juegan con la Roja y que no ponen a sus hijos nombres catalanes y anormales».