El «duro» trabajo de tres diputados: ni una sola iniciativa en dos años
Fachada del Congreso de los Diputados - jaime garcia

El «duro» trabajo de tres diputados: ni una sola iniciativa en dos años

La escasa actividad parlamentaria de algunas de Sus Señorías ahonda en la pregunta: «¿Para qué sirve un diputado?»

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Elaborar leyes y presupuestos y controlar la actividad del Gobierno. Es esa, en solo varias palabras, la labor que los ciudadanos encomiendan cada cuatro años a los diputados que los representan en el Congreso, la Cámara Baja.

Durante cada legislatura, 350 diputados ocupan sus escaños con este fin. Y en un momento en que la desafección ciudadana hacia un Parlamento al que demasiadas veces gritan que no les representa llega a cotas máximas, la pregunta parece obvia: ¿trabajan Sus Señorías? Unos más que otros.

Según los datos del registro de actividad del Congreso de los Diputados, los «populares» Jorge Moragas y Leopoldo Barreda y el socialista Alfonso Guerra encabezan el ranking de menor actividad en la Cámara, sin niguna iniciativa registrada a su nombre en lo que va de legislatura. Aunque el trabajo de Barreda, por su cargo de portavoz adjunto del Grupo Popular, se centra en labores más internas de organización de la tarea parlamentaria, poca explicación parece haber a la inactividad de Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy, o Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, más alla de estas labores ajenas a la parlamentaria.

Además de votar, que en la mayoría de los casos y debido a la fuerte disciplina de voto que marcan los Grupos Parlamentarios se convierte en un acto mecánico, el trabajo de Sus Señorías se resume en dos acciones básicas: las iniciativas y las intervenciones, cuyos datos son los únicos que se publican en la web del Congreso a título individual. Las iniciativas incluyen las preguntas, orales o escritas, o solicitudes de comparecencia. Las intervenciones, en cambio, pueden ser en el pleno del Congreso, en una comisión, en la diputación permanente o de cualquier otro tipo.

Si bien es cierto que son dos «populares» quienes lideran el ránking de los menos participativos, también lo es que el partido del Gobierno —y más de un Gobierno con mayoría absoluta— no suele ejercer de azote de las decisiones del Ejecutivo, lo que justificaría, a priori, una actividad menos intensa.

Además, en los grupo pequeños es más fácil que no se den diputados «perezosos», puesto que al ser pocos integrantes sale más a repartir en cuanto a labor parlamentaria. En el caso de los grandes, PP y PSOE, hay decenas de diputados que apenas tienen actividad, y muchos tienen solo unas pocas preguntas escritas al Gobierno.

Estos tres diputados no son los únicos sin actividad durante la legislatura. Manuel Ibáñez Gimeno y José Máximo López Vilaboa, ambos del PP, no han presentado ni proposiciones, ni mociones, ni preguntas orales ni escritas al Gobierno, ni peticiones de información. Sin embargo, ambos se incorporaron a su escaño a finales del año pasado (septiembre y octubre, respectivamente) en sustitución de Manuel Cervera y Juan Carlos Aparicio. Es el habitual cambio de cromos del Congreso. En la misma situación está el socialista Joan Canongia, sustituto de Carmen Chacón.

Continúan esta «lista negra» la también del PP Pilar Marcos y el del PSOE José Enrique Serrano, con la presentación de una sola pregunta por escrito como única iniciativa registrada a su nombre en lo que va de legislatura —a la que Marcos se incorporó más tarde, en diciembre de 2012, en sustitución de Santiago Cervera—. También la «popular» María del Carmen Rodríguez Flores reúne solo tres inciativas: tres preguntas escritas que, curiosamente, hizo en el pasado mes de diciembre; antes no se le conocía actividad alguna.

Y porque a perro flaco todo son pulgas, es de justicia reconocer que los registros de algunas de Sus Señorías ocupan páginas y páginas, como ocurre principalmente con los portavoces y vocales de las comisiones, por la propia esencia de su trabajo. Además, al interpretar los datos de actividad hay que tener en cuenta que determinadas iniciativas, como las proposiciones, suelen ir firmadas por el portavoz del grupo aunque en el trabajo previo hayan participado otros compañeros.