En la cena de Navidad del PP de Madrid todos dicen «I love you»
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; junto a la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre; y el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González - jose ramon ladra

En la cena de Navidad del PP de Madrid todos dicen «I love you»

Aguirre, muy sentimental, se dirigió llamando «querido presidente del Gobierno» a Rajoy, que a su vez expresó su reconocimiento a ella y a Ignacio González. También hubo reconciliación con Ana Botella

l. l. c.
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Mariano Rajoy entró en salón atestado de militantes procedente de las cocinas, de saludar a los cocineros, y en el camino lleno de besos y abrazos hasta su mesa le encontró de frente Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid y cuya esposa era el miércoles imputada por blanqueo de capitales. La foto fue la de González avanzando exageradamente sonriente hacia el presidente del Gobierno, que en un primer momento no le dio la mano, pero departió con él ante los flashes unos segundos. Ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Luego vino el apretón entre compañeros, más afectuoso por parte del madrileño que del jefe del Ejecutivo y que se repetiría después ante la mirada de todos.

Rajoy no quiso dejar duda de su apoyo a Ignacio González y lo hizo en el primer tramo de su discurso. Los invitados respiraron tranquilos. También habló Rajoy para la alcaldesa Ana Botella, que recientemente cuestionó las políticas del Gobierno en voz alta. Pero el presidente le dio las gracias por «trabajar muy bien en una situación muy difícil». Pelillos a la mar y relaxing cup of reconciliación. Y gracias también para Esperanza Aguirre que, para sorpresa de muchos, estrenó en la tribuna el espíritu de concordia y amor navideño que anoche pareció inundar la cita popular.

Aguirre, azote otras veces, se dirigió repetidas veces a «querido Rajoy», «querido presidente del Gobierno» y «querido presidente del PP» y finalmente a «querido presidente de la nación» para felicitarle «por el éxito que supone haber frenado la caída de nuestra economía». Llamó la atención su tono sentimental, también cuando quiso reconocer la labor de sus compañeros que están en primera fila «gestionando la escasez», particularmente a Botella y a «Nacho» -su sucesor al frente de la Comunidad- al que atribuyó «a fuerza de estudiar hasta la última coma de los problemas, haber conseguido que hoy Madrid lidere todos los indicadores económicos de España».

Esperanza Aguirre, tan emotiva, suscitó sensaciones extrañas, aunque la militancia no dejó de agradecer la paz serena que transmitió. La vuelta a la realidad complicada fue responsabilidad de González, que entró de lleno y de repente a criticar el auto judicial que no deja en muy buen lugar a su mujer porque, dijo, no acredita delitos, por lo que pidió que se archive. Y culpó de tamaña ruindad a alguien que no mencionó, pero de quien dijo está utilizando «la infamia y la calumnia», justo ahora que queda «poco más de un año para las elecciones» para intentar «ganar con insidias lo que no son capaces en la confrontación democrática».

No hubo muchas más directas al PSOE, prevaleció el aura de buen rollo. Y para cerrar el círculo, también Ana Botella, en una intervención exprés, proclamó por si alguien lo dudaba: «Yo apoyo personal e institucionalmente al presidente del Gobierno para esa tarea, que posiblemente sea la más importante a la que se ha enfrentado un presidente en los últimos años». José María Aznar no estuvo.