Susana Díaz: «El PSOE debe reencontrarse y ser más atractivo para los ciudadanos»
Susana Díaz, en un momento de la entrevista - raul doblado
entrevista a la presidenta de la junta de andalucía

Susana Díaz: «El PSOE debe reencontrarse y ser más atractivo para los ciudadanos»

«En Andalucía hemos pasado en treinta años de padres analfabetos a hijos titulados superiores»

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Ningún dirigente político había acumulado en sus manos tanto poder en la Andalucía democrática. Ningún presidente autonómico había irrumpido con semejante impacto en la política nacional en apenas unas semanas. Habla Susana Díaz, 39 años, la nueva referencia del socialismo español. [ En imágenes, la entrevista a ABC de la dirigente socialista]

-Apenas cien días en el cargo y es un personaje clave en la política española. Debe de dar vértigo...

-Siento un vértigo responsable, pero yo no diría de la política española. Estoy centrada en mi tierra. Lo que ocurre es que la defensa de los intereses de Andalucía requiere también llevar la voz de mi tierra a España, y por eso quizás esa novedad a nivel nacional.

-Pero su argumentación sobre cuestiones nacionales le ha dado un protagonismo inesperado. ¿La clave es que ha recuperado un discurso que añoraba el militante socialista?

-En un momento de mucho ruido por la crisis territorial que sufrimos y la ausencia de un liderazgo por parte del presidente del Gobierno pueden sonar extrañas diferentes voces de distintos partidos que reclamen un proyecto común de España en el que nos sintamos cómodos. Pero yo defiendo lo que ha defendido el PSOE siempre.

-Perdone, pero en los últimos tiempos el mensaje del PSOE en el aspecto territorial no era ese. ¿No cree que el partido se desubicó en los últimos años?

-Bueno, cuando se cometen errores hay que reconocerlos. Yo lo hice, se cometieron errores por parte de mi partido y por parte del PP. Hay que reconocerlo, y no pasa nada. Ahora tenemos una oportunidad histórica, como en el año 78, pero hace falta que los dirigentes políticos estén a la altura del momento. Hace falta diálogo, mucho diálogo y consenso, y un proyecto común en el que todos nos sintamos cómodos, reconociendo pluralidades pero defendiendo la unidad de España en la que yo creo.

-El cambio de postura del PSC respecto al referéndum de autodeterminación, ¿ha sido por usted o por Rubalcaba? Sé que ha tenido reuniones con Pere Navarro...

-Ha sido una reflexión de los socialistas catalanes, que saben que cuentan con el apoyo de todos los socialistas españoles. Así se lo manifestamos en la Conferencia Política. Y también creo que las declaraciones de algunos dirigentes nacionalistas separatistas en las últimas semanas han dejado al descubierto con claridad que algunos lo que querían era el derecho a decidir la independencia, y en esa posición el PSC tenía claro desde el principio que no iba a estar.

-Bueno, el PSC sí defiende el derecho a decidir.

-Y yo he discrepado de eso.

-Y se ha impuesto su tesis, parece...

-No, no, creo que ellos al final han hecho un proceso de reflexión importante y han tenido una actitud responsable que no es reconocida en el corto plazo. A día de hoy no valoramos tanto lo que ha hecho el PSC para que la sociedad catalana no se fracture. Allí lo sencillo hubiera sido fracturar, y el PSC ha intentado unir y buscar puntos de entendimiento. El problema que tiene Cataluña no es ya un problema de dinero, sino un problema de sentimientos, y arreglar los sentimientos es mucho más complicado. Si algo tenía claro el PSC es que a esta situación no podíamos llegar, pero ahora hace falta otro movimiento: después del movimiento del PSC, hace falta el movimiento del presidente del Gobierno. Y ese movimiento debe suponer abrir la mano y buscar el entendimiento.

-Apela usted constantemente al diálogo y al consenso, pero su partido lleva catorce enmiendas en el Tribunal Constitucional contra leyes del Gobierno...

-... Y el Gobierno de España tiene un porcentaje muy elevado también de leyes andaluzas ante el Tribunal Constitucional. Mire, lo que España necesita es diálogo y acuerdos entre todos los partidos políticos. Y menos discrepancias. El Tribunal Constitucional no se puede convertir en un tribunal de apelación política. La única manera de salir de esa dinámica es buscar acuerdos, y yo estoy legitimada para hablar de eso, porque he tendido la mano al presidente del Gobierno desde el primer día, y a algunas propuestas me han respondido en la Cámara con el voto en contra del PP.

-¿Propondría, entonces, que se visualice un pacto de los dos grandes partidos por la unidad del país?

-Soy partidaria de renovar el amplio apoyo que tuvo la Constitución del 78, sería un error limitarlo a dos partidos. Hay que buscar un consenso mayoritario en el que esté también el Partido Comunista, como estuvo en el 78, y en el que estén aquellos nacionalistas no independentistas, como entonces. Esa amplia mayoría social permitiría a una generación como la mía y a dos tercios de la población española volver a identificarse con la Carta Magna.

-¿Qué cambiaría usted exactamente de la Constitución?

-Hay dos ámbitos. En el ámbito de los derechos, hay que reforzar la defensa de la sanidad y la educación pública. En el ámbito de la construcción del Estado, hay que reconocer las diferencias, con dos límites: ni agravios ni privilegios. No es sencillo, pero ahí es donde hay que demostrar la capacidad de diálogo. E insisto: este proyecto lo tiene que liderar el presidente del Gobierno. Es quien tiene que sentar a la mesa a las distintas fuerzas políticas, y si lo hace con lealtad, los partidos deben estar a la altura del momento que está viviendo este país. Este país está viviendo mucho más que una crisis económica, política y territorial: está viviendo una crisis institucional.

-En el PSOE han apostado por un modelo federal, pero no se concreta qué modelo federal quieren, si simétrico o asimétrico, si el canadiense o el suizo, más cercano a una confederación… Da la impresión de que la apuesta federal es más bien un recurso que sirve para quedar bien con todo el mundo.

-Hay un límite, que es la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan. Ningún federalismo asimétrico contaría con el apoyo de los socialistas andaluces. Nosotros hemos propuesto el modelo federal como una culminación de lo que es el proceso de las autonomías, que ha tenido un desarrollo importante en estos más de treinta años, pero ahora hay que avanzar. En este avance hay que descartar que haya agravios, por lo que descartamos cualquier modelo asimétrico, pero tiene que reconocer las singularidades y pluralidades que ya son asumidas con naturalidad en el conjunto del Estado.

-¿Qué necesita el PSOE para ganar las elecciones? Y no me diga solo que acercarse a los ciudadanos…

-Lo he dicho en la Conferencia: primero, reconocer errores. Segundo, admitir reproches, que todavía algunos ciudadanos siguen molestos con nosotros; tercero, presentar un proyecto creíble y coherente con lo que representa el Partido Socialista, con nuestros valores. Y por último, necesitamos un liderazgo social fuerte.

-¿Cree, como José Antonio Griñán, que la generación que ha dirigido el PSOE en las últimas décadas es un tapón para la generación del «nuevo tiempo» que usted representa?

-Siempre he creído en la alianza de generaciones, he creído en la lealtad, el compañerismo, y en que en un proyecto común todos podemos aportar. Pero es evidente que en los últimos procesos internos he defendido el cambio, tanto en los congresos en los que ha habido una mayoría que lo han avalado como cuando he perdido, como en el congreso federal del partido. Creo que el PSOE tiene que cambiar, tiene que reencontrarse, y ser un partido más atractivo para los ciudadanos.

-¿Recomendaría a Rubalcaba que no se presentase a las primarias?

-No soy quién para recomendarle nada a Rubalcaba, ni a Rubalcaba ni a nadie. Esperaré al proceso de primarias que se celebre y, como el resto de los militantes -que en el PSOE afortunadamente podemos hacerlo- y muchos simpatizantes, optaré libremente por lo que crea que es mejor para España y para el PSOE.

-Pero ¿apoyará una candidatura que represente el «nuevo tiempo»?

-No sé qué se va a presentar ni en qué tiempo. Esperaré al momento en que haya compañeros y compañeras que tengan la ilusión y las ganas de dar el paso y en ese momento, como siempre he hecho, daré mi opinión.

-¿Considera que Carme Chacón ya tuvo su oportunidad?

-No he hablado con Carme Chacón, no sé lo que piensa en estos momentos. Habría que preguntárselo a ella.

-¿Y en cuanto a la fecha?

-Siempre después de las elecciones europeas. Este país se está jugando mucho en las elecciones europeas, y las familias de este país más aún. Europa necesita una mayoría de izquierdas en el Parlamento que garantice que esta Europa es la Europa de las personas, y no la Europa al servicio de los mercados que no dan cuenta ante nadie de las decisiones que toman.

-¿Aspira a ser presidenta de España?

-Mire, mi compromiso es Andalucía. Lo he dicho con claridad. Estoy donde quiero estar, y donde espero tener la confianza de los andaluces en las urnas, confianza que aún no he obtenido porque no me he presentado a unas elecciones.

-¿Sus opciones políticas son directamente proporcionales a su capacidad de desmarcarse de los casos de corrupción de Andalucía?

-Estoy haciendo frente a la corrupción, que es lo que tengo que hacer y lo que esperan los ciudadanos. Dije que no me temblaría el pulso y estoy dando muestras de transparencia y de recuperar hasta el último euro de los fondos públicos. Espero que todos los partidos lo hagan.

-Pero, por ejemplo, la Junta no se ha personado en el caso de UGT como acusación particular...

-Es una afirmación muy taxativa. Hemos abierto un procedimiento de instrucción conforme a la Ley de Procedimiento Administrativo. Hemos sido transparentes y se ha trasladado la documentación al gabinete jurídico. Y este Gobierno va a hacer lo que diga el gabinete jurídico. Ya hemos pedido el reintegro de dos expedientes como ha indicado el gabinete. Voy a cumplir escrupulosamente la ley con la contundencia que exigen los ciudadanos.

-Por otra parte, el caso de los ERE no ha provocado ninguna destitución en el PSOE...

-El caso de los ERE ha sido doloroso. Ha abochornado mucho a mi partido, y a mí particularmente. Cuanto antes se aclaren las responsabilidades judiciales, mejor; porque si algo falla en este país es que la Justicia es lenta, y cuando la Justicia es lenta es menos justa. Ningún partido ha hecho la autocrítica que se ha hecho en el PSOE ni ha depurado responsabilidades como el PSOE. En lo que no me va a encontrar nunca es en el «y tú más». Voy a pedir a otras fuerzas políticas atrapadas en el debate de la corrupción que practiquen en su propia casa lo mismo que exigen a los demás.

-¿Qué pasó en Andalucía estos años, presidenta? La impresión es que no había ningún control sobre los fondos públicos.

-Eso tendrá que decirlo la Justicia. Evidentemente, ha habido cosas que se han hecho mal, y controles que han fallado. Lo que tiene que hacer la Administración es colaborar para que se depuren responsabilidades y se recupere el dinero.

-¿Va a mantener el modelo de transferencia de financiación, origen de la falta de control?

-Ya lo he cambiado; en los presupuestos andaluces de 2014 ya se contempla la fiscalización previa y a posteriori de las transferencias de financiación.

-¿Es partidaria de cambiar el modelo de financiación de los sindicatos y los partidos?

-El modelo económico de Andalucía hay que abrirlo en canal. Tenemos que hacer ese debate viendo lo que ha funcionado y lo que no. Ese debate supone no dar nada por sentado desde un principio. Es el momento de pararnos y reflexionar sobre los instrumentos adecuados para un nuevo tiempo.

-¿Replanteará, entonces, la política de concertación?

-Soy partidaria de abrir la economía andaluza en canal. Ya hemos replanteado la política de subvención, reemplazándola por incentivos para que la gente asuma la cultura del riesgo.

-¿Qué sensación le produce seguir viendo a Andalucía en los últimos lugares del informe PISA?

-Hemos mejorado, pero no lo suficiente. En Andalucía se da una circunstancia que no se da en otros territorios de España, porque en treinta años hemos pasado de padres analfabetos a hijos titulados superiores. Y eso es importante.