La renovación del CGPJ tiene dos «mujeres de» con méritos propios
Clara Martínez de Careaga, con su padrino José Luis Calvo, en la toma de posesión como magistrada de la Sala Militar - abc

La renovación del CGPJ tiene dos «mujeres de» con méritos propios

Para Martínez de Careaga y Bach no ha sido fácil desligarse de la etiqueta de sus matrimonios con Conde-Pumpido y Gordó

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Dentro de la lista de nuevos nombres del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) hay dos mujeres que, pese a tener a sus espaldas un extenso currículum, en ocasiones se han visto definidas por sus matrimonios y no han podido librarse de la etiqueta de ser «la mujer de». Se trata de Clara Martínez de Careaga y de Roser Bach. La primera, magistrada del Supremo y mujer del exfiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido. La segunda, magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona y mujer del consejero de Justicia de la Generalitat Germá Gordó.

Clara Martínez de Careaga (1959) lleva más de 30 años en la carrera judicial. Como juez, pasó por Novelda (Alicante), El Escorial, Madrid y Vitoria. Cuando en 1987 ascendió a magistrada, se fue al norte del país para desempeñar sus nuevas funciones como juez de Familia en San Sebastián. A partir de entonces, empezó a encadenar unos puestos que la convertirían en la «primera mujer en»: en mayo de 1989, fue la primera en la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Territorial de Madrid —y la única mujer en ingresar en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid cuando se creó— y en 2009 fue la primera mujer en ocupar la plaza de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo.

En aquella ocasión, obtenía el apoyo de 15 de los 21 vocales que integran el CGPJ. «Sus méritos y su capacidad quedan plenamente acreditados», decía entonces Gabriela Bravo, portavoz del órgano, ante la polémica que suscitaba su nombramiento debido a que en aquel momento su marido era el fiscal general del Estado. Además, Bravo destacaba su «larga» e «impecable» trayectoria profesional de la magistrada que también es miembro de Jueces para la Democracia.

El mismo caso vive Roser Bach (1964), quien ingresó en la carrera judicial en 1989. Nacida en Barcelona, comenzó su andadura en los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de Gavá y Sant Feliu de Llobregat. Tres años después ascendió a magistrada. Ejerció sus funciones en los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Lérida y Hospitalet de Llobregat hasta que septiembre de 1998 pasó a la Audiencia Provincial de Barcelona.

También ha desempeñado otras actividades paralelas. Desde 2005 fue coordinadora del Programa para la preparación de opositores a juez, fiscal y secretario judicial en el Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada catalán, centro del que se convirtió directora en 2009. También antes de ser elegida para la renovación del CGPJ, ya era conocida en el órgano, pero por ser miembro de la Comisión Pedagógica de Formación Inicial de la Escuela Judicial. De 2011 a septiembre de 2013 fue directora de la Escuela Judicial y, precisamente ese 2011, Artur Mas le entregaba a Bach la medalla de honor de la Generalitat por su trayectoria profesional.

También es profesora del Master de Derecho Penal en la Universidad de Barcelona y en el Campus del Colegio de Abogados de Barcelona, ha participado en diversas conferencias y es autora de diversas publicaciones técnicas.

Quien en este sentido se ha quedado fuera del CGPJ es Celima Gallego, juez de lo Social en Madrid, gerente de la Mutualidad General Judicial y mujer del exministro del Interior José Antonio Alonso.