Así cambiarían los electores de chaqueta política en las urnas
El portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran Lleida - EFE
CIS

Así cambiarían los electores de chaqueta política en las urnas

Los votantes más infieles serían ahora mismo los de CiU, que miran con muy buenos ojos a ERC

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En el ecuador de la legislatura, justo cuando se cumplen dos años de la victoria del PP en las elecciones generales, es interesante ver, en la foto fija que ofrece el último barómetro del CIS, el movimiento reconocido de electores de un partido a otro. O dicho de otra manera, el cambio de chaqueta política de los votantes. De ese análisis puede extraerse una primera conclusión: hoy por hoy, los votantes más «infieles» a sus antiguas siglas son los de CiU, ya que muchos de ellos prefieren ahora mismo a ERC.

La «infidelidad» de los votantes se refleja en dos preguntas que realiza el CIS a sus entrevistados: a qué partido votaría usted si las elecciones se celebrasen mañana, y por cuál de los siguientes partidos siente usted más cercanía o cuál considera más cercano a sus propias ideas.

Empecemos por esa última pregunta, la que se refiere a la simpatía. Se observa que los votantes de CiU sienten una predilección especial por ERC, justo cuando Artur Mas se ha lanzado al desafío independentista y la fórmula auténtica en ese caso se ajusta más a los secesionistas radicales de toda la vida, que son los de ERC. Así, menos de la mitad de los electores de CiU en 2011 (un 48,1 por ciento) afirman que su partido sigue siendo el que le cae más simpático. Pero, ojo, el 35,2 por ciento cita a ERC, e incluso un 7,4 por ciento se atreve con ICV.

En los dos grandes partidos, sus principales enemigos son la indiferencia de su electorado. O dicho de otro modo, la indignación de muchos de sus votantes, que les lleva a decir que no sienten simpatía por nadie. Así, Entre los votantes del PP, el partido más simpático sigue siendo el suyo para el 53,9 por ciento, pero el 33 por ciento, uno de cada tres, contesta que «ninguno». Con el PSOE ocurre algo parecido: el 60,4 por ciento sigue prefiriendo el partido de la rosa, pero un 24,9 por ciento no se casa con nadie ahora mismo. El 7,1 por ciento sí ve más simpática a IU.

La otra pregunta es la de voto directo. ¿A quién votaría usted? Así, sin más. Y resulta que el PSOE gana con un 13 por ciento, seguido del PP con un 11,4 por ciento. Luego está el trabajo de sociología, que cruzando los datos y diversas respuestas, mediante la comparación de la serie histórica, produce la «estimación de voto», que es la que se publica (y la que suele producir polémica por la supuesta «cocina», que nunca está al gusto de todos).

Pues bien, en el PP el mayor trasvase de votos (un 4,1 por ciento, significativo) iría a UPyD. El 43 por ciento se mantiene en el partido, y el 20,9 por ciento no sabe qué haría ahora mismo. En el PSOE, el 7,8 por ciento de sus votantes cambiarían la chaqueta por la de IU, mientras que un 2,5 por ciento iría a UpyD. De nuevo el mayor trasvase se produce en CiU: el 16,7 por ciento de sus antiguos votantes daría su papeleta a ERC, si las elecciones fueran mañana.