La esposa de Artur Mas, una «primera dama» conectada al aparato de poder
Helena Rakosnik junto a Xavier Trías, alcalde Barcelona, en 2011 - abc

La esposa de Artur Mas, una «primera dama» conectada al aparato de poder

La esposa de Artur Mas combina su trabajo en una empresa pública con cargos honoríficos

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Cuando adquirió la condición de esposa del presidente de la Generalitat, Helena Rakosnik, casada con Artur Mas desde el año 1982, se mostró reacia a que le colgaran la etiqueta de «primera dama». «Suena anticuado», objetó en una entrevista en TV3.

Más allá de títulos o tratos, lo cierto es que la mujer del presidente de la Generalitat ha sabido moverse con soltura en una sociedad catalana donde los mismos apellidos se repiten con los años en unas y otras instancias de poder y representación; en un «link» perpetuo que une a las familias del que se ha convenido en llamar el «oasis» catalán. En la actualidad, Rakosnik combina su trabajo en la empresa pública Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), donde arribó en 1985, con varios cargos en fundaciones y como presidenta del Salón de la Infancia que organiza Fira de Barcelona.

Helena Rakosnik proviene de una familia de origen checo. Aunque también cuenta con ramificaciones en el resto de España, su familia lleva décadas afincada en Barcelona, donde se ha dedicado tradicionalmente al sector del cartón. En los últimos tiempos, sin embargo, su padre, Emilio, ha probado suerte en el mundo inmobiliario.

Helena y Artur Mas se conocieron en 1979, en la boda de un amigo. Haciendo bueno el dicho de que una boda lleva a otra, el matrimonio Mas-Rakosnik prometió votos tres años más tarde, en 1982, y ha tenido como herencia tres hijos.

Cuando ambos se casaron, ella trabajaba de maestra en un colegio a donde iban los hijos de los empleados del Metro, transporte que gestiona TMB. En 1985, al cerrar esta escuela, le ofrecieron quedarse en TMB. Abandonó su vocación de maestra y empezó a desempeñar tareas de marketing y comunicación en esta empresa pública. Y ahí sigue.

Pero Helena Rakosnik no se ha quedado ahí. Actualmente, además de su trabajo en TMB es vicepresidenta del Banco de Alimentos de Manresa y del patronato de la Fundación Rosa Oriol, de la familia de joyeros Tous, que lucha contra la exclusión social. También es vocal del patronato de la Fundación del Instituto de Trastornos Alimentarios, dedicado a la atención de enfermedades como la anorexia o la bulimia, y de la Fundación Orquestra Simfónica del Vallés.

Su labor benéfica en estos ámbitos le permite conectar con ese «oasis» político, social y empresarial catalán. Baste señalar, por ejemplo, que también integra el patronato de la FITA Pilar Garrigosa, cuñada del expresidente socialista de la Generalitat Pasqual Maragall. O que la periodista Pilar Rahola, miembro del Consejo para la Transición Nacional que asesora a Mas hacia la independencia, es también vocal del patronato de la Fundación Rosa Oriol. O que el tenor que entona a menudo el «viva Cataluña libre», Josep Carreras, es también miembro del patronato de la Fundación de la Orquestra Simfónica del Vallés.

Relevo polémico

Con todo, el cargo más polémico que ostenta Rakosnik es el de presidenta del Salón de la Infancia que organiza Fira de Barcelona. Rakosnik fue nombrada presidenta del Salón de la Infancia en octubre de 2011, cuando no había transcurrido ni un año del regreso de CiU, con Mas, a la presidencia de la Generalitat, tras siete años de tripartito PSC-ERC-ICV.

La designación de Rakosnik tuvo como víctima a su antecesora, la modelo y empresaria Judith Mascó, que había presidido el salón justo en los siete años anteriores. Para cuadrar la ecuación sólo falta responder quién fue la antecesora de Mascó en el salón de la infancia durante los años de gobierno de Jordi Pujol en la Generalitat. La respuesta es: la esposa del entonces presidente, Marta Ferrusola, que estuvo al frente del salón 23 años.

Ante tanto cargo, hay quien quiere precisar que Rakosnik no recibe dinero alguno. Al menos, directamente. «No cobra nada por presidir el salón de la Infancia», subrayaban ayer fuentes de Fira de Barcelona, entidad que lidera el presidente de Freixenet, Josep Lluís Bonet. Mientras, otros recordaban que meses atrás se publicó que la Fundación del Instituto de Trastornos Alimentarios ha recibido cuantiosas subvenciones de la Generalitat... desde que Mas es su presidente.