Don Juan Carlos: «Tengo unos dolores que me están matando»
El Rey durante una aparición el miércoles 18 de septiembre - Efe

Don Juan Carlos: «Tengo unos dolores que me están matando»

Cuando la Reina le besó el miércoles acababa de saber que iban a operarle; Cabanela llegó el martes y fue directo a La Zarzuela

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El pasado miércoles fue un día duro para el Rey. Don Juan Carlos esperaba con la Reina y la Infanta Doña Elena a los nuevos Reyes de los Países Bajos, a quienes habían invitado a almorzar en La Zarzuela. El Monarca aguardaba de pie en el jardín, apoyado en un bastón, junto a la escalinata por la que se accede a su residencia, ante un centenar de cámaras y periodistas. Esa misma mañana, los médicos le habían adelantado la noticia: «Probablemente había que volver a operar». Por octava vez en tres años y medio, Don Juan Carlos tendría que pasar por el quirófano, y no una vez, sino quizá dos. Primero para retirarle la prótesis de cadera que se le había infectado y colocarle una provisional, y después para implantarle la definitiva.

Doña Sofía había sido informada poco antes de la nueva operación yno había tenido ocasión de ver al Rey hasta ese momento. Por eso, se acercó a su marido y le dio un beso ante los periodistas y cámaras que captaron el gesto. Durante los pocos minutos que duró la espera, los Reyes y la Infanta hicieron algunos comentarios privados y, en un momento dado, se pudo oír decir a Don Juan Carlos: «Tengo unos dolores que me están matando». A pesar de ello, el Rey recibió a Guillermo Alejandro y Máxima con un humor inmejorable, entre bromas y risas.

Dolores repentinos

Esos dolores en la cadera y la pierna izquierda habían empezado unos días antes, y no había forma de aliviarlos con los tratamientos habituales. Todo había ido muy bien hasta el 22 de agosto, cuando asistió en el estadio Santiago Bernabéu al homenaje al futbolista Raúl. En aquel momento llevaba cinco meses sin dolores, pues estos habían desaparecido tras la operación de la doble hernia discal a la que le sometió el neurocirujano Manuel de la Torre el 3 de marzo. Incluso, Don Juan Carlos ya había sustituido las dos muletas por un solo bastón, como se pudo ver el 3 de septiembre en la audiencia al presidente de Bolivia, Evo Morales.

Sin embargo, el 10 de septiembre, en la entrega de un premio en Alcalá de Henares, el Rey tuvo que recuperar las dos muletas, y en las audiencias en La Zarzuela de los días siguientes apenas podía ocultar el dolor. En una de ellas, a un grupo de militares, los generales evitaron que se cayera al fallarle la pierna izquierda. En la apertura del Año Judicial, el pasado lunes, los dolores y las dificultades de movilidad se hicieron patentes.

La llamada a EE.UU.

Cuando empezaron los dolores, su equipo médico habitual, encabezado por el doctor Miguel Fernández Tapia-Ruano, jefe de los Servicios Médicos de La Zarzuela, prescribió una serie de pruebas al Rey para determinar su origen. A falta de conocer el resultado de los cultivos, el jueves 12 los facultativos estaban prácticamente seguros de que se trataba de una infección en la prótesis de la cadera izquierda que le había sido implantada el 23 de noviembre del año pasado por el doctor Ángel Villamor. Una complicación que padecen uno o dos de cada cien pacientes operados de cadera y cuyo tratamiento consiste en reemplazar la prótesis infectada. En esta ocasión, los médicos del Rey deciden recurrir a la máxima eminencia mundial en este tipo de intervenciones, el doctor Miguel Cabanela, un médico español que dirige la Unidad de Cadera de la prestigiosa clínica Mayo, en Estados Unidos.

Al día siguiente, viernes 13, los facultativos llamaron al doctor Cabanela a Rochester (Minnesota), le expusieron la situación clínica de Don Juan Carlos y le pidieron que viajara a Madrid para atender a su nuevo paciente. El especialista aterrizó el martes en la capital española con la idea de permanecer tres días y fue directamente al Palacio de la Zarzuela desde el aeropuerto de Barajas. Tras hablar con los médicos del Rey, estudiar los resultados de las pruebas y ver personalmente al paciente, el doctor Cabanela coincidió en el diagnóstico inicial y en el tratamiento.

Toda la transparencia

El miércoles, tras comunicar al Monarca que tendría que volver a pasar por el quirófano, también se decidió que, en cuanto se tuvieran todos los datos, se convocaría una rueda de prensa para facilitar la información a la opinión pública. La decisión era una muestra más de los esfuerzos de transparencia del Jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, y el director de Comunicación, Javier Ayuso. Iba a ser la primera conferencia de prensa que se celebrara en el Palacio de la Zarzuela en los 38 años del reinado de Don Juan Carlos. Algunos periodistas preguntaban antes de entrar si se podrían hacer preguntas. Se hicieron veinte, sin límite, y se respondió a todas. La comparecencia se transmitió por televisión, y el Rey la estuvo siguiendo desde su residencia.

Elegir el lugar

Mientras tanto, se pidieron nuevas pruebas médicas, a la espera de decidir dónde se realizaría la operación. Lógicamente, para el doctor Cabanela habría sido más cómodo en su propio hospital, la clínica Mayo, con su equipo habitual, pero ello habría requerido trasladar a Don Juan Carlos a Estados Unidos, una decisión que habría tenido un alto precio político para la institución. Buena parte de la opinión pública no habría entendido que el Rey de España se fuera a operar al extranjero. Un Jefe de Estado de un país avanzado sólo puede ser operado en su propio país, salvo que se trate de una excepción muy justificada.

Tanto el doctor Cabanela como los demás facultativos que tratan al Rey coincidieron en que en Madrid hay suficientes clínicas y hospitales que reúnen las condiciones necesarias para realizar operaciones de ese tipo. Por lo tanto, la intervención se haría en Madrid. Cabanela, que tenía previsto haber regresado ayer a Estados Unidos, se quedará en España, según comentó él mismo a ABC al terminar la rueda de prensa de La Zarzuela. «Es un honor...», le comentamos. «Una responsabilidad», nos respondió.

Quedaba por elegir entre un centro privado o uno público. Ambas opciones podían suscitar críticas, como ocurrió en las anteriores operaciones del Rey. Si se elegía una clínica privada, se podía ver en la elección un desprecio a la Sanidad pública, y si se escogía un centro público, otros podrían sacar a relucir el debate de las listas de espera, aunque esta nueva intervención de cadera es relativamente urgente, pues el pronóstico mejora cuanto menor es la duración de la infección, tal y como explicó el doctor Cabanela.

Las menores molestias

Por lo tanto, el centro ha sido elegido teniendo en cuenta exclusivamente razones médicas y el criterio de que se ocasionen las menores molestias posibles al resto de los pacientes y al personal sanitario. Todo está listo ya en el Hospital Quirón de Pozuelo, en Madrid, para operar al Rey de la infección que tiene en la cadera izquierda.

La intervención tendrá lugar el martes. Mientras tanto, Don Juan Carlos espera «tranquilo» en su residencia de La Zarzuela, con un ánimo «muy bueno», a pesar de que este «paso atrás» desanimaría a cualquier paciente, y con el deseo de «atajar cuanto antes el problema», según explicó el doctor Fernández Tapia-Ruano.