El «caso Faisán», un ejemplo de la España de «Torrente»
Pamiés y Ballesteros - efe

El «caso Faisán», un ejemplo de la España de «Torrente»

El juicio queda suspendido hasta el lunes. El fiscal pide la condena de Pamiés y Ballesteros, que actuaron «solos o en compañía de otros»

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El juicio del «caso Faisán» no quedará hoy jueves visto para sentencia, como estaba previsto, ya que el tribunal presidido por Alfonso Guevara lo ha suspendido hasta el lunes después de que el fiscal Carlos Bautista fuera la única parte que ha realizado su alegato final.

Bautista, que mantiene la acusación por revelación de secreto y colaboración con banda terrorista, comenzó su exposición con una frase de enorme efecto y dureza sobre la condición de policías de la lucha antiterrorista de los acusados: «En esta sala se escuchó que teníamos que tener en cuenta que Pamiés era uno de los nuestros y lo primero que pensé es en qué parte de El Padrino dice eso Vito Corleone».

Bautista sostiene que eso no se va a tener en cuenta porque su obligación es perseguir delitos y ha destacado que la Fiscalía «en su día pidió sobreseimiento, pero cuando hemos visto nuevas pruebas hemos mantenido la acusación». El fiscal se ha referido al principal testigo, Joseba Elosúa, el dueño del bar Faisán, que «por más que parezca atolondrado sabe perfectamente qué es una sala de vistas, ha estado dos años en prisión».

A Bautista le llamó la atención que no fuera «espontáneo y no dijera 'éste no es el que me dio el teléfono', que lo tenía sentado detrás (refiriéndose a Ballesteros, el policía que presuntamente le entrega el móvil para que Pamiés le dé el chivatazo)». El fiscal ha añadido, refiriéndose a las defensas: «Yo no podía preguntarle si lo identificaba, pero nadie lo hizo porque buscaban el empate». El representante del Ministerio Público también ha revelado que ha pedido la apertura de juicio oral contra Elosúa, presunto miembro de la red de recaudación de dinero de ETA, en otro procedimiento.

Bautista se permitió una broma al decir que cuando Elosúa llega a su bar ni siquiera tiene tiempo de tomarse «un relaxing café con leche» porque enseguida llega Ballesteros con el móvil.

El fiscal ha acusado a una funcionaria de policía de «mentir en el juicio para favorecer a su amigo Pamiés». También acusa de mentir al confidente de Pamiés, «Romano», al que «se le escapó que entré amigos se puede dar dinero. Pamiés y él son amigos y el Romano vino aquí a mentir por él porque le debe la vida, lo ha protegido».

Bautista también ha contextualizado el momento en que se produjo el chivatazo y ha señalado que no sólo fue obra de los dos policías: «Todo el mundo sabe que en el 2006 había un acuerdo parlamentario que daba vía libre a la negociación con los terroristas. El señor Pamiés es el que hace la táctica sobre el terreno, pero la estrategia la hace otro. Por eso, una condena debería utilizar una frase que ha hecho historia en los anales de la Justicia, en la sentencia de Bienvenido Guevara sobre el asesinato de los marqueses de Urquijo: 'Solos o en compañía de otros'».

En cuanto a los dos encausados, el fiscal no tiene dudas de que «Pamiés es el instigador y Ballesteros su cómplice». Se ha permitido otra broma sarcástica al decir que el soplo fue obra de la «chapucería nacional, como cuando se gastaban los fondos reservados en el casino», refiriéndose a los Gal, y ha añadido que «cuando alguien juega sucio acaba convirtiéndose en Torrente».

El lunes llegará el turno de las tres acusaciones populares y las dos defensas. Pamiés y Ballesteros podrán hacer uso de la palabra antes de que el juicio quede visto para sentencia. Solicitan para ellos hasta diez y nueve años de prisión respectivamente.