La Cataluña independentista segmenta al PSOE
Ofrenda floral de los socialistas catalanes, como el exministro de Trabajo José Corbacho, al monumento de Rafael Casanova con motivo de la Diada Nacional de Cataluña el pasado 11 de septiembre - ines baucells
cisma socialista

La Cataluña independentista segmenta al PSOE

Resulta evidente el desmembramiento que se vislumbra en las filas socialistas a raíz del órdago sedicioso de Mas y sus socios de ERC

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La hipotética desmembración de una parte del Estado español, Cataluña, y quimera independentista que preconiza su presidente, Artur Mas, en comparsa con los republicanistas de ERC dirigidos por Oriol Junqueras, conlleva otra clara fragmentación, la de los miembros del PSOE. No llegan a ponerse de acuerdo los dirigentes socialistas en lo que supone «avanzar en el modelo federal», «modificar la Constitución o abrir la puerta para un cambio» en el marco jurídico que nos dimos todos los españoles en 1978 y/o en lo que conlleva «reconocer las singularidades históricas y culturales» de territorios como el País Vasco y la propia Cataluña. La última ocasión que hemos tenido para comprobar cómo el órdago de una próxima consulta secesionista en Cataluña evidencia las desavenencias en el discurso socialista se ha producido este martes, en el transcurso de un coloquio titulado «El Socialismo en España ¿un camino de Rosas?».

Y no es de rosas, precisamente, sino de espinas, la senda que han recorrido hoy algunos de los políticos y dirigentes en retirada participantes en esa charla. El que se ha salido directamente de la línea del partido ha sido el exministro José Luis Corcuera, sentado entre el público, quien ha espetado en medio de un cierto encontronazo de posturas entre Manuel Chaves (a las sazón, presidente del partido de Ferraz) y Pere Navarro (cabeza visible del desconcertado socialismo catalán) qué significa eso del derecho a decidir acuñado por Artur Mas y sus acólitos. Ha ido un paso más allá al atravesar una de las líneas de flotación que esgrime el socialismo catalán en este caótico escenario catalán: «¿Y qué es eso del Estado federal?, ha disparado Corcuera como una bala. No se trata de nada más que de una palabra inventada». Estupor en la sala.

«Y al tío que se quiere cargar la Constitución porque dice que hará una consulta, ¿cómo le llamamos? ¿demócrata de toda la vida?», se ha cuestionado en alto en alusión a Mas. «Para que esto fuera un camino de rosas, sería conveniente que el PSOE tuviera clarísima la transparencia y la idea de que en el Estado español, ningún subterfugio, ni bromas», ha concluido desde el graderío el clarividente ministro de la última etapa de Felipe González.

En la tarima, Chaves y Navarro habían reconocido momentos antes la manifiesta discordia y las discrepancias que genera el debate catalanista en las filas del aparato y su sección radicada en la calle Nicaragua de Barcelona. En el momento en el que han pedido respeto a la manida expresión del «derecho a decidir» que tienen los ciudadanos catalanes, ha saltado como una liebre Corcuera desde el patio de butacas. Lo del federalismo es un invento «para salir de un atolladero que nosotros no hemos generado», ha matizado el que fuera ministro de Interior a finales de los ochenta.

El PSOE no acaba de hilvanar con un tejido común el mensaje que quiere transmitir a los gobernantes catalanes y sus aspiraciones sediciosas: no quieren perder comba en Cataluña, no quieren pactar con el PP para frenar el cambio en la Carta Magna ni tampoco desvirtuar su mensaje federalista. Se detiene en un punto medio, pero no logra consensuar un discurso común. La desunión es obvia.

Chaves, entre inmovilista y aventurero

Como muestra de ese camino intermedio y sin un rumbo definido, sirvan las declaraciones de este martes de Manuel Chaves. Ha pedido una respuesta federal entre el «inmovilismo» del PP y el «aventurerismo» por el que circulan los cauces de los independentistas catalanes. ¿Pero en qué se traduce esta demanda? Si se desgrana la alocución chavista, para el presidente de las filas socialistas está claro que «Cataluña y País Vasco tienen que ver reconocidas sus singularidades lingüísticas, culturales y en el sistema de financiación autonómica». En Cataluña, la respuesta debe ser «federal», apostar por cambiar la Constitución Española para refrendar el «federalismo fiscal» desde el texto jurídico primordial y acordar un nuevo pacto terrotorial. Esto es, reestructurar el modelo actual en el que se asienta España y su encaje constitucional. Chaves también ha destacado que «nadie puede dudar de que en Cataluña existe un camino abierto hacia la independencia», debido a que actualmente -diagnostica- «hay un desgaste del Estado autonómico» y se debe dar respuesta al aventurerismo independentista.

En lo que sí ha convenido en la silla de al lado el secretario general del PSC Pere Navarro es en la debilidad del actual Estado autonómico para dar respuesta a los problemas territoriales, tal y como está configurado en estos momentos, y ha destacado la necesidad de reformar la Constitución . Tal y como señaló en un acto el pasado sábado con Alfredo Pérez Rubalcaba como «partener», Navarro considera que se está atacando desde «el centralismo» a regiones como la suya y que la solución pasa por el socialismo que propone una salida a la crisis que «reparta los sacrificios» en cuanto a gastos e ingresos, a pesar de que hay informaciones como las publicadas por ABC que prueban a las claras que Cataluña no aporta más que los valencianos o los madrileños a cambio de lo que recibe. Navarro quiere consulta a la escocesa. No aclara si se suma al Pacto del Derecho a DecidirNo hay más que declaraciones desarticuladas también en cuanto a si el PSC se debe sumar o no al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir que promueven los coaligados en la Generalitat catalana. Chaves no se ha pronunciado, mientras que Navarro no ha aclarado si lo hará. ¿Su justificación? Aún no ha comprobado «físicamente» el documento. Sí ha recordado que su formación es partidaria de una consulta legal a la escocesa, es decir, acordada y determinada con el Gobierno de Reino Unido. Y Chaves ha reabierto otro debate, que destapa otra espita en las filas socialistas: si se intercala o no en su iniciativa para modificar la Constitución el derecho a la autodeterminación. «Si de lo que se trata de es de incluir el derecho de autodeterminación en nuestra Constitución, nosotros no estamos de acuerdo», ha zanjado el exministro de Política Territorial. Se ha limitado a pedir el reconocimiento a las singularidades de «algunas autonomías» (nuevo objeto de controversia) «aunque levante ronchas». Para terminar de liar la madeja, Chaves promueve un Estado autonómico asimétrico, aunque remarca que el actual Estado ya lo es: «Nadie se tiene que sorprender de la asimetría, vivimos en un Estado asimétrico». Imposible aclararse.

Europa o independencia

Ese centralismo que denigra Navarro y su federalismo coinciden también en que Cataluña no puede salir de la UE sin restar. «Supondría un retroceso histórico de dimensiones enormes», ha esbozado Chaves. Y también, para unos y otros, hay otro denominador común en todo el proceso: la mentira. Para Navarro, Bruselas ayer empezó a decir la verdad al hablar de las consecuencias nefastas que tendría para Cataluña su independencia, empezando por ser expulsada de la entidad supracomunitaria. Y para los populares, el gobernante de Cataluña, aupado por el impulso del nacionalismo, miente sobre la historia e interpreta de forma sesgada las relaciones financieras entre Cataluña y el resto de España.