Relevos forzados y guerras internas en el socialismo
Griñan en la comparecencia donde presentaba su dimisión - efe

Relevos forzados y guerras internas en el socialismo

José Antonio Griñán, Carme Chacón o Pere Navarro son los últimos casos de un partido que camina a la deriva

a. R. VegA/à. gubern
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José Antonio griñán

El líder con más poder institucional abre una crisis que tendrá efectos colaterales en Ferraz.

José Antonio Griñán, el dirigente socialista con más poder institucional, ha tirado la toalla en un momento de máxima debilidad para el partido de la oposición. El presidente del PSOE deja la jefatura del Gobierno andaluz superado por la «erosión» del escándalo de los ERE fraudulentos. Con su marcha, quince meses después de salvar la Presidencia pactando con IU, ha pasado a la historia como el primer alto cargo de la Junta que dimite por el caso de corrupción más grave de la democracia. Griñán seguirá como secretario general del PSOE andaluz.

Pero de su discurso de despedida se dedujo que lo hará por poco tiempo. Tras la Conferencia Política de otoño, el barón socialista precipitará una crisis en la poderosa federación andaluza -aglutina al 25% de la militancia socialista española- que podría desestabilizar a Alfredo Pérez Rubalcaba. Griñán, que apostó por Carme Chacón en las primarias, desdeñó la propuesta del líder socialista de hacer coincidir las elecciones autonómicas y las generales. Su distanciamiento es notorio.

En su adiós lanzó un torpedo a Rubalcaba invitando a los políticos de su generación a seguir su ejemplo y dejar paso a jóvenes como Susana Díaz. En el acto de proclamación ayer como candidata a la Presidencia ante el comité director, Díaz prometió cumplir «el sueño de los socialistas». Se presentó como la nueva Martin Luther King.

Carme chacón

La discípula de Zapatero que perdió su pulso con Rubalcaba apuesta por una renovación a fondo.

A Carme Chacón (Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1971), más allá de lo que llegue o aspire a ser en un futuro, se la recordará siempre como la primera mujer en España pasando revista a una tropas como ministra de Defensa. Si el «zapaterismo» buscó siempre la política efectista, Chacón fue sin duda uno de los iconos representativos y la figura emergente de ese periodo gaseoso, primero como titular de la cartera de Vivienda, luego de la de Defensa.

Militante del PSC desde los 16 años, Chacón ha sido siempre una profesional de la política, primero desde el municipalismo, luego ya desde el Gobierno. Diputada desde los 29 años, siempre miró a Madrid, pudiendo escapar de las turbulencias del tripartito; Cataluña cada vez más lejos. Ante el naufragio del zapaterismo siempre aspiró a ser su heredera.

Pérez Rubalcaba, derrotado en las generales de 2011, le ganaría luego por 22 votos de diferencia en la carrera por la Secretaría General del PSOE. Chacón aspirante a todo, dio entonces paso atrás, pero para tomar impulso. Hoy sigue madurando su momento bajo el objetivo de una renovación a fondo del proyecto socialista.

Pere Navarro

La grieta en el PSC se agranda por la deriva secesionista y la pérdida de identidad del partido.

Cuando Pere Navarro (Tarrasa, 1959) asume la secretaría general del PSC en diciembre de 2011, el socialismo catalán está en su momento más bajo. Nadie imagina que dos años más tarde, el partido seguiría sin tocar fondo. Exalcalde de Tarrasa, encarnando una síntesis entre el socialismo de tradición catalanista y el metropolitano de obediencia PSOE, Navarro ha acabado siendo preso precisamente de lo que se ha conocido como «las dos almas» del PSC.

Enfrentado a sus colegas del resto de España, también a Carme Chacón por su apoyo al «derecho a decidir», los catalanistas, que ayer se constituyeron como corriente interna, tampoco le perdonan su tibieza soberanista. Acusado de falta de carácter y de no conferir identidad al PSC, ha acabado por dar un puñetazo sobre la mesa ante la insubordinación de los catalanistas, si bien los pobres resultados del partido en las elecciones de 2012 (el PSC pasa a ser tercera fuerza en el Parlamento catalán) le restan autoridad.

La perspectiva de un 2014 en Cataluña sin lugar para el matiz político ponen a Navarro y al PSC en la tesitura de la crisis permanente, incapaces de aprovechar el salto al abismo de CiU. El acuerdo del PSOE a favor de la reforma federal del Estado ha dado a Navarro cierto respiro en su relación con la ejecutiva de Rubalcaba, a cambio de ver como el partido se le quebraba por dentro.