Una moción de censura abocada al fracaso
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, este martes en el Senado - EFE/Paco Campos

Una moción de censura abocada al fracaso

La mayoría absoluta del PP bloquearía la iniciativa del PSOE. Sólo se han presentado dos en democracia y ninguna tuvo éxito

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Un candidato a presidente del Gobierno, un proyecto alternativo y los votos suficientes. Así resumía Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso, los requisitos para sacar adelante una moción de censura. Lo hacía el pasado viernes, días antes de que el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciara este martes su intención de recurrir a este mecanismo si Rajoy se niega a comparecer en el Parlamento por el «caso Bárcenas».

La moción de censura es una «rara avis» dentro de la vida parlamentaria española, una herramienta arriesgada con la que el Congreso puede retirar su confianza al presidente del Gobierno. Pero más que un examen al Ejecutivo, se trata de una evaluación a la oposición, pues quien presenta una moción de censura tiene además que proponer a su propio candidato a la Presidencia.

El Reglamento del Congreso especifica que para ser admitida a trámite, la moción de censura debe ir firmada por 35 diputados —que, si fracasan, no podrán volver a presentar otra moción en el mismo periodo de sesiones—, y para salir adelante precisa de la mayoría absoluta de la Cámara, es decir, el voto de al menos 176 diputados.

Superar la moción implica la sustitución del presidente del Gobierno. Pero para llegar a la votación —que debe celebrarse, como mínimo, cinco días después de haberse presentado la moción— es necesario un debate previo, que puede prolongarse durante varios días y comienza con la intervención de quien impulsa la moción. Y aunque Rubalcaba ha asegurado que recurre a este mecanismo para forzar a Rajoy a hablar sobre Bárcenas en el Parlamento, lo cierto es que ni siquiera es necesario que el presidente del Gobierno esté presente.

La tercera de la democracia

La Carrera de San Jerónimo tan sólo ha sido testigo de dos mociones de censura en democracia y las dos fracasaron. La primera se presentó en 1980, con la Constitución de 1978 prácticamente recién estrenada y Adolfo Suárez en el Gobierno. Fue una iniciativa del PSOE, que propuso como candidato alternativo a Felipe González en un debate que se prolongó durante veinte horas y en el que Alfonso Guerra defendió la iniciativa socialista. Tres días de discusión, del 28 al 30 de mayo, que culminaron con la votación: 166 votos en contra, 152 a favor, 21 abstenciones y 11 ausencias.

La segunda moción de censura llegó en marzo de 1987, con Felipe González ya en su segunda legislatura al frente del Gobierno. La presentó Alianza Popular y fue defendida en el Congreso por Juan Ramón Calero. Su candidato alternativo, el entonces presidente de la formación Antonio Hernández Mancha, ni siquiera pudo estar presente en el debate por no ser diputado. También fracasó y sólo fue apoyada por 67 diputados, insuficientes frente a los 195 votos en contra y 77 abstenciones que cosechó.

Ninguna de esas dos mociones tenía realmente como objetivo dar un vuelco al Parlamento y cambiar al inquilino de La Moncloa. Ambas se impulsaron con la idea de presentar a sus candidatos ante la opinión pública y ambas, también, tenían en mente el desequilibrio de fuerzas al que se enfrentaban en el Congreso.

Apoyo insuficiente

Las cuentas no cuadraron entonces y tampoco lo hacen ahora. El PP, con 185 diputados, disfruta de una mayoría absoluta que bloquearía la virtual moción de censura que pudiera presentar el PSOE con sus 110 diputados, incluso en el caso de que los socialistas consiguieran el apoyo de los demás los grupos de la Cámara.

El PSOE ya ha comenzado a sondear al resto de grupos de la oposición, aunque el resultado de los contactos se prevé desigual. UpyD recibió este martes el anuncio de Rubalcaba con satisfacción porque, según afirmó Rosa Díez, la moción de censura es «el único medio posible para forzar» un debate parlamentario sobre el «caso Bárcenas». El apoyo de IU, que pide la dimisión de Rajoy y la convocatoria de elecciones, es más dudoso. Cayo Lara aseguró que su grupo decidirá su voto cuando la moción se haya formalizado, una valoración prudente con la que coincidieron ERC, BNG y Geroa Bai. Desde CiU, que también pide explicaciones a Rajoy sobre Bárcenas, Josep Antoni Duran Lleida cerró la puerta a un posible apoyo de su formación a los socialistas al afirmar que no firmarían la moción, aunque «respetan» la decisión del PSOE de presentarla.