Clamor de los «históricos» para que el PSOE rompa con el PSC
Abrazo entre Pere Navarro y Alfredo Pérez Rubalcaba, en Madrid, el 30 de diciembre de 2012 - jaime garcia

Clamor de los «históricos» para que el PSOE rompa con el PSC

Presionan a Rubalcaba conforme se acerca el Consejo Territorial del 6 de julio en Granada, donde se aprobará el nuevo modelo federal

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Los «históricos» del PSOE no están dispuestos a dejar pasar la oportunidad que les brinda el Consejo Territorial de Granada –allí se aprobará el 6 de julio el nuevo modelo federal socialista–, para hacer oír su voz en contra de seguir con esa deriva solo por salvar la relación con el PSC. Aunque, llegado el caso, entre los actuales «barones» del PSOE solo habría dos claramente a favor de romper con los socios catalanes si no renuncian al «derecho a decidir», los secretarios generales de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, son legión los exdirigentes que piden a Alfredo Pérez Rubalcaba contundencia y no seguir buscando «coartadas federales», en palabras de uno de ellos, para mantener un acuerdo que lleva al PSOE al desastre.

Los últimos en hacer pública su incomodidad con el PSC han sido el exvicesecretario general Alfonso Guerra y el exembajador en la Santa Sede y exalcalde de La Coruña, Francisco Vázquez. Guerra se descolgó ayer en los Desayunos de RTVE pidiendo que el PSOE presente a los electores catalanes una oferta «verdaderamente socialista», en lugar de andar con el PSC haciendo el caldo gordo al nacionalismo catalán, porque hoy no se sabe si es de izquierda o nacionalista. Más contundente, Vázquez aseguraba este domingo a ABC que «el PSOE debería haberse presentado ya» a las elecciones en solitario y, en respuesta a Rubalcaba y su equipo, advertía: «Habrá quien diga que es hacerle el juego a la derecha, pero es al revés. Frenaría la pérdida de credibilidad que tenemos en el resto de España».

La «extrema torpeza» federal

En la misma línea se han venido pronunciando otros exdirigentes como José Bono, Nicolás Redondo Terreros, el madrileño Joaquín Leguina o el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra. La pasada semana, en un artículo titulado significativamente «PSOE: La E de español», Ibarra decía lo siguiente del modelo federal que va a aprobar el Consejo Territorial: «Resulta de una extrema torpeza alejarse de un modelo que, con sus carencias y sus errores, ha funcionado bien y ha permitido un nivel de igualación entre territorios y ciudadanos españoles como nunca antes había ocurrido en la historia de España. Modificarlo para mejorarlo es una cosa. Hacerlo irreconocible, es otra. Y se perjudica al sistema cuando se decide una apuesta por algo que la mayoría de los ciudadanos no saben qué significa. Me refiero al término federal que el documento del PSOE utiliza excesivamente (...)».

En público ninguno de ellos osa criticar personalmente Rubalcaba, porque fue su apuesta en el 38 Congreso Federal para «frenar» a Carme Chacón, pero, en privado, varios de ellos no ocultan a este periódico su decepción por la «pérdida de autoridad» del secretario general. Lo relacionan directamente con no haber sabido frenar esa deriva del PSC –de la cual culpan más a José Luis Rodríguez Zapatero que a él por el «delirio» del Estatut–, y también lo relacionan con el caos interno. Este se explicitó en toda su intensidad al anunciar Óscar López que el secretario general del PSOE también será elegido en primarias y luego matizarlo por la negativa abierta del presidente del partido, José Antonio Griñán, y de otros barones a la introducción de la llamada «democracia directa» en los órganos del partido.

La descomposición del PSC

El problema de Rubalcaba a menos de un mes para ese consejo de Sevilla es doble; primero: que llega a la cita muy débil en las encuestas, solo con el apoyo a su continuidad que le proporciona el blindaje de Griñán y el presidente asturiano y coordinador del Consejo, Javier Fernández, frente a los intentos de otro grupo de barones, entre ellos el valenciano Ximo Puig, Vara, García-Page y, en la sombra Patxi López, para convocar primarias cuanto antes y acabar ya con «esta agonía», en palabras de alguno de ellos; y su segundo problema es que el liderazgo de Pere Navarro en el PSC está dando unos signos de descomposición que dificultan cualquier salida.

Por un lado, alcaldes del llamado «citurón rojo» de Barcelona, encabezados por la alcaldesa de Hospitalet, Nuria Marín, exigen a Navarro menos seguidismo de la agenda independentista. Frente a ellos, como informaba ayer ABC, dirigentes soberanistas, así como miembros del sector «Avancem», se han puesto en contacto con el exsecretario de Organización, José Zaragoza -actualmente diputado en el Congreso-, para pedirle que vuelva a estar al frente del partido. Es urgente, dicen «un golpe de timón» que acabe con la indefinición de ese partido.