Gesto por la Paz aprueba su disolución con el 97 por ciento de los votos
Gesto por la Paz hace el recuento de votos, tras la celebración de su XXV Asamblea general extraordina - efe

Gesto por la Paz aprueba su disolución con el 97 por ciento de los votos

A pesar de que considera finalizada su labor, cree aún «quedan importantes tareas por hacer», que «son responsabilidad de toda la sociedad»

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Gesto por la Paz ha acordado poner fin a su existencia, con el 97% de apoyo de su militancia, por considerar que se ha cumplido su «objetivo último», perseguido durante 28 años: el fin de la violencia.

Gesto ha celebrado hoy en Bilbao su XXV Asamblea General, en un auditorio decorado con los carteles de las sucesivas manifestaciones pacifistas convocadas a lo largo de los años y la pancarta de su última manifestación, con el lema «Lortu dugu» («Lo hemos logrado»), para dar por cerrada su lucha. Con un contundente 97% de apoyo y ningún voto en contra, la organización ha acordado su disolución definitiva, tal y como han anunciado los portavoces Edorta Martínez e Itziar Aspuru, proclamación que ha sido saludada por una larga ovación y gestos de emoción de los militantes.

A partir de ahora, se creará una Comisión Liquidadora para gestionar el cierre técnico de Gesto y su legado material. Como colofón a casi tres décadas de existencia, el 1 de junio tendrá lugar en Bilbao un acto público de despedida de la organización.

La decisión de poner punto final a su andadura obedece a una única pero poderosa razón: «Gesto por la Paz ya ha realizado su contribución fundamental: concienciar y facilitar un medio de expresión colectiva frente a la violencia específica generada en Euskal Herria», tal y como ha destacado Aspuru al anunciar el resultado de la Asamblea. «Se ha alcanzado su objetivo último, el fin de la violencia», ha insistido.

La vocación de la plataforma, ha explicado, siempre ha sido la de desaparecer, asumiendo como «labor prioritaria la concienciación y sensibilización de la sociedad a través de la movilización, desde un planteamiento unitario y plural».

Recuperar la libertad

Ahora, con el cese definitivo de la actividad armada de ETA, «recuperamos el derecho a vivir en paz y en libertad», después de «tantos años de impotencia, de dolor, de rebeldía ante tanas injusticias». Para Gesto, uno de los factores que ha contribuido a esta situación ha sido la concienciación y movilización de la sociedad para mostrar públicamente su rechazo a ETA.

En su última Asamblea, la organización ha querido mostrar su reconocimiento a «todas las personas que rompieron con el miedo y la indiferencia y se comprometieron activamente con esta sociedad» y a quienes «se rebelaron ante la violencia y se solidarizaron con cada víctima». «Ellas han sido durante años la dignidad de esta sociedad», ha dicho Aspuru.

Además, han querido reconocer la labor de las personas que se han visto amenaza por la barbarie terrorista, como políticos, jueces, periodistas, empresarios, fuerzas policiales y muchas personas anónimas, porque su esfuerzo ha servido para «no sucumbir ante la estrategia totalitaria que negaba la libertad y la pluralidad».

El reconocimiento «más especial», no obstante, es para las víctimas, que «durante muchos años fueron invisibles a nuestros insensibles ojos», y que «son el motor que empuja la deslegitimación de la violencia».

Tareas pendientes

A pesar de que Gesto por la Paz considera finalizada su labor, cree aún «quedan importantes tareas por hacer», que «son responsabilidad de toda la sociedad». En primer lugar, consideran que el cese de ETA «solo puede desembocar en su desaparición, sin ningún tipo de contrapartida o condicionante».

Asimismo, el grupo cívico aboga por «mantener una memoria viva de lo ocurrido» que incluya el reconocimiento «crítico» de las vulneraciones de derechos humanos, el respecto a la dignidad de las víctimas y la deslegitimación de la violencia que las ha causado.

Por último, Gesto apuesta porque la política penitenciaria debe «facilitar los procesos individuales de reinserción que partan del reconocimiento crítico del daño causado», mediante una «aplicación normalizada de la legislación vigente», así como «humanizar el tratamiento» a los reos.