El líder de Ciudadanos, Albert Rivera
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera - BELÉN DÍAZ ALONSO

El sistema electoral también ampara a Rivera

Ciudadanos no se beneficia del tipo de circunscripción, pero en muchos lugares mantiene representación pese a fuertes descensos de voto

MadridActualizado:

Albert Rivera ha puesto la reforma de la ley electoral como condición imprescindible para plantearse el apoyo de su partido en la próxima legislatura. Sienten en Ciudadanos que han pagado un precio muy severo en escaños (ocho diputados menos) los 390.000 votos que ha perdido respecto al 20-D.

Por su concepción de cuarto partido, es cierto que Ciudadanos se ve lastrado por el sesgo mayoritario de la circunscripción, lo que le impide entrar en muchas de ellas. Solo logró representación en 20 de las 52 circunscripciones. Hasta la irrupción de los nuevos partidos, la entrada de un tercer partido, y no digamos un cuarto, a nivel nacional se consideraba prácticamente imposible. La lucha contra la circunscripción es quijotesca, pero el sistema también tiene mecanismos de protección para, como le ha sucedido a Ciudadanos, tiene lugar un descenso en el número de votos.

En un sistema con circunscripción única y estrictamente proporcional Ciudadanos tendría mejor representación, pero en un modelo nítidamente mayoritario como el británico o el estadounidense su representación sería ninguna. El primer problema de Ciudadanos es en cualquier caso que no logra ser ni primera ni segunda fuerza en ninguna circunscripción, es ahí donde el sistema te protege, y solo lograr ser tercero en la región de Murcia. Su principal problema es ese, que hay tres partidos con más votos.

Aparte de Ceuta y Melilla, Ciudadanos se ha quedado sin representación en seis comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Navarra, Galicia, Extremadura, País Vasco y La Rioja). En estos territorios obtuvieron los de Rivera 428.158 votos que no le sirvieron para tener ningún escaño.

En Castilla y león con 204.241 votos (14,15%) solo obtuvo un diputado de los 31 que reparte la región (el 3,2%). Solo los 48.972 sufragios de Valladolid sirvieron para tener diputado. En total, en toda España, más de 720.000 votos (el 23% de los que tuvo en total) no lograron representación.

Partidos no mayoritarios

Pero el sistema también se dota de elementos que amortigüen los retrocesos y mantengan la representación de los partidos que no son mayoritarios, siempre que alcancen un determinado nivel. Y Ciudadanos está en ese equilibrio. El mejor ejemplo de cómo el sistema ha protegido a Rivera se encuentra en Cataluña. Perdiendo 112.427 logra mantener los mismos cinco escaños que el 20 de diciembre. Más concretamente, en Barcelona, pese a ceder 84.000 votos esa pérdida no se traduce en menor representación sino que mantiene los cuatro diputados. En Tarragona con algo más de 14.000 votos perdidos mantienen el escaño. El caso de esta provincia es peculiar. Porque seis partidos se reparten los seis escaños, uno cada uno. Ciudadanos, con 38.898 votos siendo el sexto partido logran un escaño, los mismos que En Comú Podem que tiene 75.021 votos y es primera fuerza.

En Cantabria mantienen un escaño pese a perder 5.000 votos, y es la misma representación que tiene el PSOE siendo segunda fuerza con 31.000 votos más que Ciudadanos. Mientras que en Castilla La Mancha pasa de tres a cero diputados perdiendo apenas quince mil votos mientras que en la Comunidad de Madrid pierden solo uno pese a caer en más de 71.000 votos. De hecho estuvo a unos 3.500 votos de mantener el séptimo diputado. Otro caso, en la Comunidad Valenciana mantienen sus cinco diputados con 37.000 votos menos.

Si la circunscripción fuera única o se optase por un sistema de circunscripción autonómica Ciudadanos mejoraría su representación, pero con el modelo de Estados Unidos o Reino Unido, países que para Rivera son referencia en muchas cuestiones, no lograría ni siquiera tener presencia. Su problema, más que la ley electoral es que hay tres partidos con más votos.