El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ayer por la noche en Ferraz
Elecciones Generales
Elecciones generales 2019

El PSOE rentabiliza el miedo a Vox, pero necesitará al independentismo para gobernar

El PP pierde más de la mitad de sus escaños y se coloca a tiro de Cs a menos de un mes de las elecciones autonómicas

Elecciones 2019, sigue las reacciones a los resultados de los partidos políticos en directo

¿Cómo se repartirían los escaños de las Elecciones Generales 2019 con un partido de coalición de PP, Cs y VOX?

MadridActualizado:

Tres veces ha necesitado Pedro Sánchez presentarse a las elecciones para ganarlas. La estrategia de infundir miedo ante la extrema derecha le funcionó y el PSOE logró reconquistar a 1,98 millones de votantes que le habían abandonado entre 2015 y 2016. Con el 99,93 por ciento de los votos escrutados, 7,474 millones de españoles le habñian dado su confianza.

Aupado por la fragmentación de la derecha, la Ley D’hont le otorgó 123 escaños, 38 más que en 2016. Una cifra que, no obstante, queda lejos de los 176 diputados que otorgan la mayoría absoluta necesaria. Todo apunta a que tendrá que pactar con los independentistas catalanes para alcanzar la mayoría absoluta. Un trance que Sánchez pretendía evitar y que solo podría esquivar con un improbable pacto con Ciudadanos. La formación naranja, convertida en tercera fuerza política , alcanza los 57 escaños y la suma escala hasta los 180 diputados, cuatro más de los 176 de la mayoría absoluta. Sin embargo, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, volvió a negar ayer por la noche cualquier opción de pacto con Sánchez, anticipando una nueva legislatura en la oposición.

Los simpatizantes socialistas que se acercaron a Ferraz también pidieron a Sánchez que se olvidara de esta posibilidad. «¡Con Rivera no!» exigieron a gritos cuando el líder socialista dijo que tendería la mano «a todos» los grupos. No habrá cordones sanitarios comprometió Sánchez. Sin la formación naranja, Sánchez está abocado a pactar con Podemos añadiendo a la ecuación bien a ERC o a JxC y el PNV.

La subida de los socialistas solo fue posible por la sangría que sufrió la formación morada. El trasvase de votantes entre ambos partidos sigue vivo aunque esta vez funcionó a la inversa que en 2015 y 2016. Así, Podemos perdió 29 escaños y se vio adelantado por Ciudadanos. Pierde la posición de tercera fuerza política y se convierte en la cuarta. Su secretario general, Pablo Iglesias, se había comprometido a abrir una renovación de liderazgo si cosechaba menos del 15 por ciento de los votos. Se quedó en el 14,31 por ciento, pero lo consideró «suficiente». A pesar del desplome, Podemos tendrá probablemente la capacidad de condicionar la agenda del próximo gobierno socialista, justo el objetivo que su líder se había marcado para estas elecciones. De hecho, tras conocer los resultados, Iglesias ofreció presto a Sánchez la creación de un gobierno de coalición.

El PP paga la factura

El descalabro de los populares fue la noticia en el bloque político contrario. El hasta ahora partido mayoritario pagó la factura del fraccionamiento del voto y perdió 71 diputados, cinco más de los que logró conseguir. El PP cayó así hasta los 66 escaños desde los 137 alcanzados en 2016. Es el peor resultado obtenido en su historia y abre irremediablemente una incógnita sobre su futuro.

La división de la derecha hundió las opciones de su nuevo líder, Pablo Casado, el único que se estrenaba como candidato, tras aterrizar en Génova hace tan solo nueve meses. Los 66 escaños obtenidos por el PP perforan incluso el suelo al que cayó Pedro Sánchez en su peor momento, 2016 -84 diputados-. Los populares solo ganan en Melilla, se quedan sin representación en el País Vasco y caen hasta el tercer lugar en autonomías tan importantes como Andalucía, Madrid y Aragón en las que se ven adelantados por Ciudadanos. Los populares se ponen a tiro de eta formación a menos de un mes de las elecciones autonómicas, locales y europeas.

El partido naranja asciende 25 escaños y con 57 diputados se coloca tan solo 9 por detrás del PP, casi triplicando su resultado de 2016. En votos, la diferencia entre Rivera y Casado ronda los 200.000 votos. Aunque Ciudadanos no logra adelantar a los populares, objetivo al que aspiraba Rivera, el hundimiento del PP le permite acariciar el liderazgo de la oposición.

Culpa de la fragmentación

El dato del número de votos sí sirve de argumento moral al PP, ya que el bloque de la derecha suma más votos ( 11,22 millones entre PP, Cs, Vox y NA+) que la izquierda (11,20 millones) al 99,96 por ciento escrutado. La división del voto tuvo su efecto en la caída de escaños del bloque derecha: 166 alcanzó la izquierda frente a los 147 de la derecha.

Al no contar con representación previa en el Congreso, los 24 escaños de Vox son en sí mismos un resultado positivo para la formación. No obstante, el partido que preside Santiago Abascal tenía unas expectativas internas muy superiores que pasaban por condicionar al nuevo gobierno, si no liderarlo. Con 2,6 millones de votos, se convierte en la quinta fuerza política del Congreso, sin lograr no ya al PP sino tampoco a Ciudadanos. Ni siquiera a Podemos, un adelantamiento que se daba por seguro.

Crece el nacionalismo

Los extremos se retroalimentan y la llegada de Vox al Congreso coincide con un aumento del independentismo tanto en el País Vasco como en Cataluña. ERC crece en seis diputados y alcanza ya los 15, logrando ganar las elecciones en Cataluña por primera vez. El PSC le sigue con 12, mientras que el PP se hunde al pasar de 6 a un solo diputado, la misma cifra que obtiene Vox en aquella comunidad. JxC, por su parte, repite resultado con siete escaños y previsiblemente seguirá sin grupo parlamentario. De 46 escaños catalanes, 22 están en manos independentistas.

De los 18 diputados que se jugaban en el País Vasco, diez quedan en manos de los nacionalistas. El PNV sube un escaño y alcanza los seis mientras EH Bildu duplica su representación y alcanza los cuatro. El partido coordinado por Arnaldo Otegi logró en Álava el escaño al que aspiraba el vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, que se queda fuera del hemiciclo en esta legislatura.

Sorpresas de la noche

Vox no es el único partido que aterriza por primera vez en el Congreso. Entra también el Partido Regionalista de Cantabria dirigido por el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla, a pesar de sacar seis veces menos que PACMA que no logra alcanzar la representación.