Presentación de candidatos de Navarra Suma, en marzo
Presentación de candidatos de Navarra Suma, en marzo - Pablo Ojer

Navarra, un laboratorio para la estrategia política española

UPN, PP y Ciudadanos ensayan en la Comunidad Foral un pacto de centro-derecha para impedir el ascenso de los nacionalismos

Pamplona Actualizado: Guardar
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Aparentemente, Navarra es una pequeña región de poco más de 600.000 habitantes muy alejada del frenetismo de Madrid. Sin embargo, o quizá por eso mismo, en los últimos años se ha convertido en un laboratorio en el que los partidos políticos ensayan las estrategias que después trasladarán a la política nacional.

En el año 2015 se unieron una extraña amalgama de partidos nacionalista y de izquierda radical para conformar un Gobierno regional alternativo a las dos décadas de gobiernos de UPN. La derecha nacionalista de Geroa Bai, la izquierda independentista de Bildu, la izquierda comunista de Izquierda Unida y la izquierda radical de Podemos conformaron una mayoría parlamentaria que, con sus altibajos ha durado hasta ahora, cuando ya se preparan las próximas elecciones forales para el 26 de mayo.

Esos mismos partidos fueron el apoyo que el presidente Pedro Sánchez necesitó para ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio de 2018. De hecho, ya en 2015 los socialistas navarros se abstuvieron sin hacer ascos en la investidura de la nacionalista Uxue Barkos. La secretaria general del PSN, María Chivite, defendió esta postura en la «apuesta por el cambio» y como «muestra de nuestra voluntad por el diálogo».

El experimento que sí funcionó en Navarra no tuvo tanto éxito a nivel nacional y el presidente del Gobierno se vio obligado a convocar elecciones para la semana que viene.

Coalición de centro-derecha

Ahora, y de cara a todas las elecciones nacionales convocadas para este 28 de abril y las forales y municipales de mayo, en Navarra se está produciendo otro experimento igualmente interesante. Un partido regionalista, UPN, mayoritario en la región, pero pequeño a nivel nacional, ha conseguido unir en una misma coalición a los dos principales partidos del centro derecha nacional, el Partido Popular y Ciudadanos. Y lo hizo sin mezclar las siglas. Por un lado, firmó con los populares incluir afiliados de estos últimos en las listas de los regionalistas y, posteriormente, firmó la coalición con el partido naranja. Con este acuerdo, Navarra Suma pretende quitar poder a los nacionalistas y a la izquierda radical en la Comunidad Foral, pero también busca un papel en la política nacional.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, aseguró en la firma del pacto el pasado 6 de marzo que «si en la próxima legislatura se consolida una alianza entre la izquierda y el independentismo separatista, en los siguientes cuatro años España puede dejar de ser España y Navarra puede dejar de ser Navarra». También el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ve este acuerdo como un muro contra el nacionalismo, según afirmó en la firma de su pacto una semana después. Para Rivera, el acuerdo en Navarra «es la respuesta a un momento delicado en la historia de España» en el que «los nacionalistas quieren imponer su modelo», también en Navarra.

El gran artífice de este ensayo, el presidente del partido regionalista UPN, Javier Esparza, consideró que «Navarra es en estos momentos esa Cataluña de hace diez años. Por eso hay que poner freno al nacionalismo, para que no lleguemos a la situación que vive hoy Cataluña».

Materialización del voto útil

Ya se produjo un fenómeno similar en Andalucía tras las elecciones de diciembre, donde se conformó un Gobierno del Partido Popular y Ciudadanos con el apoyo externo de Vox. Pero aquel acuerdo fue obligado por los resultados electorales. El experimento en Navarra es anterior a las elecciones y pretende que no se desaprovechen votos que podrían quedar perdidos, sin representación parlamentaria.

En las elecciones de 2015, Ciudadanos logró en esta región 9.826 votos. Aunque no parecen demasiados, se quedó a tan sólo 200 de alcanzar una representación parlamentaria que habría cambiado por completo el signo del Gobierno regional.

Por eso, las tres fuerzas agrupadas en Navarra Suma no quieren que esos votos se tiren a la basura y han conseguido aprovecharlos en una misma coalición. Es la materialización del llamado «voto útil» que tanto reclaman para sí los partidos políticos.

La incertidumbre sobre los resultados que depararán las urnas el día 28 en Navarra es igual de grande que en el resto de España. La última encuesta del CIS, la única que se conoce desde que UPN, PP y Ciudadanos se juntaron en Navarra Suma, no ha hecho más que incrementar las dudas.

El CIS de Tezanos

La cocina de Tezanos concede dos claros escaños a los socialistas del PSN, que se alzaría con su primer triunfo en unas generales en Navarra en los últimos 33 años. La coalición Navarra Suma obtendría un escaño seguro y el segundo se lo disputaría con EH Bildu. La debacle que se pronostica para Podemos en Navarra después de sus disputas internas le harían perder un escaño respecto a 2016 y se quedaría con uno, el que correspondería a la que hasta ahora ha sido portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso, Ione Belarra.

Sin embargo, el CIS no refleja lo que se palpa en el otro gran analizador de la realidad social, los bares. Entre los votantes del centro derecha, el acuerdo de Navarra Suma ha tenido buena acogida. Quizá el «me paran por la calle para darme la enhorabuena» alegado por Javier Esparza pueda ser exagerado o no, pero lo cierto es que los votantes del centro-derecha se muestran aliviados de no tener que decidir entre un partido u otro. Los votantes de izquierda y los nacionalistas han reaccionado arremetiendo contra el pacto, les ha escocido.

Pero los representantes políticos no se fían, prefieren mantener la tensión con los resultados del CIS. Es tal la incertidumbre que se están volcando con Navarra en esta convocatoria electoral. Hoy mismo, sin ir más lejos, coincidirán en la Comunidad Foral los dos principales líderes del país, Pedro Sánchez y Pablo Casado, que visitan Navarra, en ambos casos, por segunda vez en lo que llevamos de año.

Porque ambas formaciones saben que en Navarra se juega algo más que cinco escaños de apoyo a uno o a otro. Si en las próximas elecciones del 28 de abril la coalición entre UPN, PP y Ciudadanos obtiene buenos resultados y es capaz de proporcionar estabilidad al Gobierno, tal vez, en los próximos comicios, este acuerdo se podría trasladar ya a todo el país y el centro derecha recuperaría la unidad.