Pablo Casado, con Teodoro Grcía Egea antes del debate - EFE
Elecciones Generales

Debate TVECasado se presenta como única alternativa a Sánchez

El líder del PP opta por la moderación en la forma y en el fondo para dirigirse al votante más centrista durante el debate electoral de RTVE

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MadridActualizado:

Pablo Casado se tomó la preparación del debate con muchísima tranquilidad, muy seguro de sí mismo y con ganas de batirse a Pedro Sánchez cara a cara, aunque hubiera otros candidatos delante. Casado llegó al Estudio 1 de RTVE con la idea de mostrar su rostro más moderado, presentar sus principales propuestas electorales y aprovechar la oportunidad para convencer a los indecisos. Y una novedad, llevó consigo una carpeta repleta de papeles.

En este primer debate electoral se vio al Casado más centrista, sin estridencias ni salidas de tono, lo que al mismo tiempo le ató y le impidió golpear a sus adversarios en los momentos adecuados. En el minuto inicial, fue el único que se centró en la situación económica. Se comprometió a crear dos millones de empleos la próxima legislatura, medio millón al año. Y aprovechó ya desde el principio para denunciar los pactos de Sánchez con los independentistas:«Nadie ha hecho tanto daño a España en tan poco tiempo».

En el bloque económico, Casado centró sus ataques en Sánchez, por sus presupuestos «casi comunistas», por el «hachazo social» en el que participó con Zapatero, por la evolución de empleo, que ha caído en picado con el PSOE: «Cuando entra el PSOE por la puerta, el empleo sale por la ventana».

Su estrategia quedó clara: centrarse en Sánchez, obviar a Rivera e ignorar a Iglesias. Las provocaciones de líder de Ciudadanos al presidente del PP con críticas sobre lo que hicieron los populares en el pasado cayeron en saco roto. Casado aguantó el tipo y evitó enzarzarse en rifirrafes con Rivera. Su objetivo era demostrar que la alternativa a Sánchez es él, y todos sus intentos fueron dirigidos a polarizar el debate: o gana el PSOE o gana el PP.

Dentro de su estrategia de mostrar una cara nada iracunda, Casado apenas interrumpió a Sánchez cuando el candidato socialista le atacó, por ejemplo, con la política social o la gestación subrogada. Rivera, sin embargo, no dudó en replicar a Sánchez en todo momento. Mientras se centró en el candidato socialista, Casado se «olvidó» de Iglesias, lo que permitió a Rivera lucirse en sus críticas contra el líder de Unidas Podemos.

El líder del PP planteó un debate muy formal, institucional y sereno. Le faltó un golpe de efecto, pero buscó intervenciones nada bruscas. Junto a la economía, el punto fuerte de Casado fue la política territorial. Ahí salió el candidato que se ve en los mítines, implacable con Sánchez por pactar con quienes «quieren romper España», por «humillarse» en La Moncloa ante Torra y por no decir claramente que va a indultar a los golpistas presos. Se lo preguntó varias veces, pero Sánchez siguió sin confesar sus intenciones.

Fue al hablar de los pactos postelectorales cuando Casado, por fin, reprochó a Rivera los ataques a su persona:«Ni su electorado ni el mío lo entiende. Usted no es mi adversario», le espetó. El choque no fue mucho más allá, pese a que las provocaciones del líder de Cs continuaron.

En el minuto final, Casado se dirigió a los «queridos españoles» y les pidió el voto «para servir a España con la única alternativa al PSOE, que es el Partido Popular».