Agustín Baamonde, alcalde de Villalba
Agustín Baamonde, alcalde de Villalba - Miguel Muñiz
Elecciones Generales

En casa de Fraga, una sola derecha

Ciudadanos y Vox no han conseguido penetrar en Villalba, cuna del político que logró aglutinar un espectro político cuya disgregación tal vez habrían evitado su personalidad y discurso contundente

Villalba (Lugo)Actualizado:

En Villalba, cuna de Manuel Fraga, el político que logró aglutinar un centro-derecha hoy disgregado, no hay rastro de carteles electorales de Ciudadanos o Vox: Pablo Casado y Pedro Sánchez se reparten muros y fachadas en esta localidad lucense donde la campaña ha arrancado al ralentí. Sus algo más de 14.000 habitantes conocen las formaciones lideradas por Albert Rivera y Santiago Abascal, pero están muy lejos de haber calado. «No, ahora mismo no tienen penetración», confirma el alcalde, el popular Agustín Baamonde. «Aquí la derecha fue siempre absolutamente hegemónica, aglutinada en torno al PP».

En tiempos de Fraga, explica en su despacho, «Villalba estaba muy marcada por una tendencia conservadora, por la propia fisonomía». Entonces ocho de cada diez habitantes residían en el ámbito rural, donde se agudiza esa tendencia. «Las mayorías del PP eran aplastantes, prácticamente el 70% de los votos». Baamonde, buen conocedor del pensamiento de sus vecinos, asegura que hoy, aun sin ese dominio, «la gente del PP tiene una idea muy clara del apego al partido» que impide fracturas. «Aquí Ciudadanos nunca llegó a arraigar. Incluso le vería más posibilidades a Vox», analiza.

Fraga fue el «pegamento» que ensambló todas las piezas de la derecha y las reunió bajo unas siglas, como recuerda Pedro Puy Fraga, portavoz popular en el Parlamento gallego: «La idea de Fraga, desde el primer momento, es formar un gran partido que aglutine el voto del electorado que tiene una ideología liberal, conservadora, demócrata-cristiana, defendiendo juntos unos valores». Una unión que consiguió, pondera, «tras muchos esfuerzos, después de muchas vicisitudes y muchas coaliciones, de distintos fracasos políticos. Fue lo que culminó en lo que es el PP».

Hijo predilecto

La impronta de Fraga sigue palpándose perfectamente en Villalba. En lo exterior, con el busto a su imagen y semejanza —la cabeza en la que cabía el Estado—, que gustan de atacar de vez en cuando un grupo de radicales y que preside la alameda. Enfrente, al otro lado de la carretera, la casa donde «nació en 1922 y pasó buena parte de su vida, junto con sus padres y hermanos, el hijo predilecto de Villalba», reza una placa en la fachada del edificio, que pasó a albergar después la fundación consagrada a su memoria. Poco más allá, el edificio consistorial, donde un cartel en el tablón de anuncios advierte de que las elecciones caen este año en plena LIX Fiesta de la Lamprea.

En las inmediaciones del Ayuntamiento, el Centro Cultural y Recreativo, adonde se trasladaron las famosas partidas de dominó que tanto agradaban a Fraga, una vez que cerraron el mítico Roca —hoy el local alberga una perfumería— y el hotel Villamartín. Actualmente quedan pocos coetáneos. De una generación posterior, frisando los 70 años, son Juan Cancio y Vicente García, a quienes recurrieron en numerosas ocasiones cuando el que fue presidente de la Xunta se desplazaba desde Santiago para relajarse en torno a una mesa de mármol.

Cancio y García no son en absoluto ajenos a la política: durante 8 y 14 años, respectivamente, ejercieron como concejales. En el 79, cuando concurrieron por primera vez, lo hicieron bajo las siglas de Coalición Democrática. «Él [Fraga] transigió mucho, tuvo que ir moderando y juntándose con gente que tenia otra ideología, hasta que hizo un bloque tremendo», recuerda García. «Hoy la disgregación es terrible. El centro-derecha y la derecha dura se separaron», lamenta Cancio. ¿Se ha perdido, en cierta medida, aquel legado? «Sí, sí, sin duda».

Carmen Durán, dueña de la tienda de ultramarinos Casa Anduriña, se llevó un buen susto hace unos años, cuando vio aparecer a Mariano Rajoy. «No recibí anuncio de visita», explica tirando de retranca. De aquel momento, «muy grato», pasa a evocar la figura del hijo predilecto: «Era una persona extraordinaria. De los mejores políticos. Honrado cien por cien». ¿Y de Ciudadanos y Vox? ¿Qué opinan en el pueblo? «Tienen poca importancia», resume lacónica.

¿Cómo percibiría Fraga la atomización del centro-derecha? «Seguro que lo vería con gran desazón, como una circunstancia triste», responde Pedro Puy Fraga. «Todo lo que hace en su vida política, en relación con la conformación del PP, es exactamente lo contrario de lo que se ve en la situación política actual». «Mucho no le gustaría», responde Baamonde a la gallega. «Le preocuparía ver a la derecha fragmentada, porque la división siempre provoca dificultades y problemas». «No lo vería nada bien», secundan Cancio y García.

«Fuimos siempre fraguistas. Tuvimos una suerte extraordinaria. Como él, ni la mitad de políticos que hay por ahí», evoca con un punto de pena Carmen, apoyada en su mostrador.