Imagen de los cuatro candidatos en el debate de Atresmedia, con los moderadores - Europa Press | Vídeo:
Elecciones Generales
Debate Atresmedia

Albert Rivera pulveriza a Pedro Sánchez con un libro que «no ha leído»: su tesis

El candidato de Ciudadanos se muestra combativo también con Pablo Casado y se presenta como alternativa al bipartidismo

Debate Atresmedia: ¿Quién ha sido el ganador del segundo debate a cuatro?

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MadridActualizado:

Albert Rivera no quiso ayer dejar pasar por alto la celebración de San Jordi, fiesta patronal en Cataluña, y regaló al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un ejemplar de un libro que «no ha leído». «Le he traído un libro que usted no ha leído: su tesis doctoral». A las primeras de cambio, en los instantes iniciales del debate, Rivera continuó con el ritmo que marcó anteayer en RTVE sin levantar el pie del acelerador.

Esta vez, el «regalo» no pilló por sorpresa a Pedro Sánchez, que acudió con su particular obsequio para el líder liberal en el Día del Libro: el ejemplar de Fernando Sánchez Dragó «Santiago Abascal: La España vertebrada». El jefe del Ejecutivo buscó desviar la atención acusando a Cs –y al PP de paso– de ir de la mano de «la ultraderecha», pero Rivera no perdió la compostura en ese duelo con Sánchez y le espetó contundente: «No deja de mentir, es un “fake”. Tiene una tesis de mentira. Los españoles se merecen que no mienta el presidente».

El caso del plagio en la tesis doctoral de Sánchez, que desveló ABC, no fue la única baza con la que atizó a Sánchez. En el plató de Atresmedia cargó contra él por purgar al abogado del Estado Edmundo Bal de la causa del «procés» y por querer reeditar su alianza con «los que quieren liquidar España». Tampoco le contestó ayer sobre si indultará a los presos soberanistas.

Después de que la mayoría de medios de comunicación diesen al presidente de Cs ganador del debate en RTVE, no es casualidad que los otros tres líderes saliesen a la gresca contra él. Sánchez le reprochó su «cordón sanitario» al PSOE, Iglesias le atacó por sus contradicciones pasadas –prometió no investir a Sánchez ni a Rajoy en 2015 y terminó sellando acuerdos con ambos– y Casado le recordó con atino que el PP ya quiso pactar con Cs antes de que se cerrasen las listas al Senado. Rivera aguantó bien, pero después, en algunos momentos del debate, se perdió en constantes interrupciones a sus rivales, que estos aprovecharon para censurarle.

El líder de Cs se presentó una vez más como alternativa al bipartidismo que encarnan el PP y el PSOE y repartió por igual a Sánchez y a Casado, a quien culpó una y otra vez de las reformas que, a su juicio, dejó sin resolver el Gobierno de Rajoy. Por instantes, quedó en el olvido aquello de que «el adversario» era Sánchez. Pero llegó el bloque de la corrupción y una nueva sorpresa de Rivera: sacó lo que parecía un simple folio enrollado, pero desplegó una interminable lista de casos de corrupción del PSOE. No, no eran solo los ERE.

Celebración en la sede

En la sede de Cs, esperaban a Rivera 300 afiliados con sabor a victoria, pero el presidente liberal no llegó hasta la una menos cinco de la madrugada. Algunos no aguantaron tanto, pero el recibimiento fue tan cálido como el de anteayer. Gritos de «presidente, presidente» y otra vez globos. Esta vez no eran naranjas, del color de Cs, sino rojos y amarillos, del color del país que pretende presidir.

«Empieza a gustarme venir a la sede después de los debates», bromeó Rivera, y es que en Cs se ven como ganadores de ambas citas y consideran que pueden dar «la campanada» el domingo en las urnas. «Si hemos ganado los dos debates, es porque creemos en la victoria. No hay mayor motor en la vida que la ilusión», concluyó el líder liberal ante los suyos.

Fuentes de la Ejecutiva consideran que el debate de Atresmedia fue más programático que el de RTVE, pero creen que les ha ido muy bien en ambos. De hecho, garantizan que han salido de ambas citas reforzados y «mejor» de lo que llegaron a ellas. En esta segunda parte de los debates televisivos, han visto a Sánchez «desesperado» con Rivera y a un Casado que ha intentado «protagonizar», ante su papel más desapercibido en el de RTVE, pero que no ha ganado «ninguno de los dos».