Los ministros no son profetas en su tierra

El «efecto Rubalcaba» solo pesó en su tierra, Cantabria, para que el estropicio socialista se agrandara. Sus compañeros de filas con cartera tampoco han predicado con éxito, lastrados por el peso de la gestión de Zapatero, que les ha contaminado. Ni un paso adelante; todos atrás como en un baile desacompasado

P. MUÑOZ
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José Blanco, ministro de Fomento

El PP arrasa en Palas, su pueblo

El titular de Fomento no ha podido ser profeta en su tierra y ha sufrido un fuerte batacazo en su circunscripción, Lugo, y en su pueblo natal, Palas de Rei. En este municipio, el PP arrasó literalmente al obtener el 63,03 por ciento de los votos, mientras que el Partido Socialista de Galicia apenas llegó al 29,38 por ciento de los apoyos, lo que se tradujo en unos muy modestos 791 votos. No será porque Blanco no se ha volcado en su tierra, pero lo cierto es que sus paisanos parecen ver con preocupación la «operación Campeón».

Antonio Camacho, ministro del Interior

Su «cartel», solo cosechó división

El ministro del Interior se estrenaba como cabeza de lista del PSOE por Zamora. Pero pese a que Antonio Camacho tiene una sólida trayectoria a sus espaldas en ese Departamento —primero como secretario de Estado durante todo el mandato de Rodríguez Zapatero, y como ministro desde el pasado junio—, no ha logrado obtener un buen resultado en su circunscripción. Lastrado por la división que creó en su partido la decisión de Rubalcaba de hacerle cabeza de lista en Zamora —desde el primer minuto fue recibido como un «cunero» impuesto desde Madrid—, Antonio Camacho se ha fajado durante la campaña electoral y ha recorrido la mayoría de los pueblos de la provincia. Aun así, no ha podido mejorar los resultados del PSOE en toda España al lograr apenas el 29,57 por ciento de los votos (un solo diputado), por el 57,85 del PP, que le supone obtener dos escaños. En 2008, el cabeza de lista por Zamora obtuvo el 42,7 por ciento de los votos. El resultado abre la lucha interna por el poder socialista en esta circunscripción.

Manuel Chaves, vicepresidente tercero

Ceuta y Cádiz, todo se le resiste

El vicepresidente tercero del Gobierno para asuntos territoriales no puede presumir de obtener buenos resultados ni en su Ceuta natal, ni tampoco en Cádiz, donde acabó por encabezar la lista sucediendo precisamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. En cuanto al lugar de origen de Manuel Chaves, los resultados dejan pocas dudas: solo dos de cada diez electores eligieron la papeleta del PSOE, mientras que los populares lograron el 66 por ciento de los apoyos. Pero en Cádiz tampoco le fueron las cosas mucho mejor, y a pesar de sus largos años al frente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves no fue capaz de salvar los muebles en esta circunscripción. Los datos son elocuentes: el Partido Popular consiguió el 47,06 por ciento de los apoyos, mientras que los socialistas se quedaron en el 32,76, muy por debajo del 51,11 por ciento que logró Alfredo Pérez Rubalcaba en las legislativas de 2008 como cabeza de lista. El hundimiento de la candidatura de Chaves en Cádiz es parejo al del PSOE en el resto de provincias andaluzas, excepto Sevilla.

Leire Pajín, ministra de Sanidad

Ni los planets la salvaron

Como Chaves, ni en su localidad natal (San Sebastián) ni en su circunscripción (Alicante), Leire Pajín ha logrado resultados aceptables. En el primer caso no se le puede achacar responsabilidad —salió muy joven del País Vasco—, no así en el segundo. Ha sido derrotada sin paliativos, pese a su cartera de ministra. En el caso de Benidorm, donde se ha criado y vive su familia, el resultado es sangrante: casi el 57 por ciento del electorado votó al PP. Esta vez no hubo «acontecimiento planetario» que la salvara; igual que a sus jefes.

Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores

El fracaso que sabe a hiel

El desastre socialista contagió de forma demoledora a Jiménez, a pesar de que el candidato del PSOE a la Presidencia la premió en su circunscripción con el acto más simbólico de la campaña socialista. Dio lo mismo: el PP logró más del 50 por ciento de los votos, mientras que los socialistas se tuvieron que conformar con un modesto 29,03 de los apoyos. El tándem Jiménez-Rubalcaba, como ya sucediera con las primarias para las elecciones autonómicas de Madrid, volvió a fracasar. Celia Villalobos la venció sin paliativos.

Rosa Aguilar, ministra de Medio Ambiente

La funambulista cayó del alambre

Ejemplo de funambulismo político —en la campaña protagonizó un acto con Felipe González, al que en su día acusó de ser la X de los GAL—, la titular de la cartera más larga por número de atribuciones —Medio Ambiente, Rural y Marino—, apenas logró salvar los muebles en su circunscripción, Córdoba, y cosechó un estrepitoso fracaso en la capital de la provincia, de la que fue alcaldesa. En la primera quedó a aproximadamente ocho puntos del PP, mientras que en la ciudad de los califas el apoyo fue menor, apenas un 26,86 por ciento.