Chacón asesta un golpe al liderazgo de Rubalcaba en vísperas del 20-N
ED CAROSia

Chacón asesta un golpe al liderazgo de Rubalcaba en vísperas del 20-N

«A ver quién se atreve a decir que una mujer catalana no puede liderar el PSOE», proclamó ayer la ministra, que abre el melón de la sucesión y pide vez

MADRID Actualizado:

Arrancamos con Fray Luis de León. Decíamos ayer… en estas páginas que «voces dentro del PSOE alertan de que hay más de uno (y de una, en especial) que le está esperando [a Pérez Rubalcaba] para ajustarle cuentas pendientes».

Y poco ha esperado Carme Chacón para plantarle cara al candidato de su partido. Ni siquiera ha aguardado a comprobar si se estrella o no en las urnas del domingo. Ayer mismo, cuatro días antes de las elecciones, lanzaba su candidatura a llevar las riendas del socialismo español. Y lo hizo con estruendo, retadora, con un punto afrentoso, incluso: «A ver quién se atreve a decir que una mujer catalana no puede liderar el PSOE». La ministra vino a calcar la fórmula con la que anunció que pensaba disputar las primarias de su partido a la Presidencia del Gobierno. «España está preparada para una presidenta catalana», dijo en febrero. Pero en mayo se cruzó en su camino el «dedazo» de Zapatero, que se detuvo en Rubalcaba, y no hubo primarias. Chacón se merendó sus palabras después de que alguien (¿Zapatero?) le susurrase «espérate un poco, a noviembre».

La batalla por alcanzar el poder en Ferraz está abierta en canal

Y ha llegado noviembre y la batalla por alcanzar el poder en Ferraz está abierta. En canal. El desbarajuste es difícilmente mejorable: hay un secretario general (Zapatero), un líder «al menos hasta el 20-N» (Rubalcaba) y una aspirante, mujer y catalana, al puesto de los dos anteriores. Y así es difícil atender a la campaña. El partido tiene más la cabeza en lo que va a ocurrir a partir del día 21 en Ferraz que otra cosa.

Porque pelea habrá, aunque su intensidad dependerá del grado de la fractura que los comicios causen en el PSOE. Y habrá batalla porque ya ayer el presidente del partido, Manuel Chaves, afirmó que pase lo que pase el domingo «yo creo que sí tiene que seguir, hay que dar a Alfredo un margen de confianza y de respaldo». Hoy coinciden Rubalcaba y Chacón en Barcelona. Habrá catarata de elogios, aunque las palabras de la ministra han asestado un golpe al candidato y a su capacidad de liderazgo, con las papeletas a la vuelta de la esquina.

La entretenida caravana socialista llegó ayer a Andalucía, el día siguiente de que la juez del escándalo de los ERE haya comenzado a investigar al presidente de la Junta Andaluza. Poco o nada se habló del asunto, más allá de repetir las críticas a la juez Mercedes Alaya, a quien el Gobierno andaluz va a intentar no entregarle las autorizaciones de expediente, con la firma de José Antonio Griñán, que exige. Millones de euros del dinero de los parados —en una Comunidad con un desempleo del 30 por ciento— bajo sospecha de un fraude de dimensiones cósmicas.

Chaves afirmó que «hay que dar a Alfredo un margen de confianza»

Hubo otro acontecimiento planetario. Rubalcaba se llevó de telonero a un mitin al presidente del Gobierno. No había ocurrido en toda la campaña. Ya hemos hablado aquí de la «Operación Zotal» que supone borrar cualquier vestigio de Zapatero, castigado de cara a la pared por el rubalcabismo. Le levantaron, pues, la penitencia en Málaga, pero casi fue peor, pues al jefe del Ejecutivo y secretario general del partido se le concedió un papel casi de figurante con frase. Además del él y del candidato hubo otros ¡siete! oradores: Griñán, Patxi López, Elena Valenciano, Trinidad Jiménez, Eduardo Madina, María G. Veracruz y Susana Díaz. Algunos datos que confieren mayor penalidad al asunto: Madina es candidato por Murcia, Valenciano por Madrid y López, ni se presenta.

Pero hay que hablar de ETA, ese as que asoma por la manga de vez de cuando. Si no fuera suficiente el ninguneo, se proyectaron vídeos de González y Guerra. Faltó un documental sobre Pablo Iglesias y otro sobre «La pizarra de Suresnes» para terminar de dar sepultura política a Zapatero.

Y cerramos con Fray Luis de León: «Los bienes más queridos y mayores se mudan, y en mi daño se conjuran, y son, por ofenderme, a sí traidores»