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Bernanke mete miedo

El selectivo se deja un 0,82% con los inversores pendientes de la escalada de los precios del petróleo

MADRID Actualizado: Guardar
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Sesión volátil en el mercado español con resultado negativo. El selectivo comenzaba la sesión al alza, subiendo hasta los 10.939 puntos. A la una y media de la tarde marcaba un primer mínimo de la sesión en los 10.760 puntos. Después el indicador remontaba hasta aguantar en los mismos niveles de cierre de la sesión anterior hasta que, con la comparecencia de Ben Bernanke, con un inusual miedo a la inflación, el selectivo español volvía a adentrarse en los números rojos, para marcar el mínimo intradiario en los 10.707 puntos a las cuatro y media de la tarde. Cerraba un poco más arriba, en los 10.761,90 puntos, lo que suponía un descenso del 0,82%. Aunque el indicador español fue durante gran parte de la sesión el peor de todos los europeos, al cierre hubo otros índices que le ganaron en pérdidas: por ejemplo, el Ftse Mib de Milán, que cedió algo más de un punto porcentual, como el Cac 40 francés. El Ftse 100 británico perdió un 0,97%. El Dax alemán lo hizo algo mejor: perdió un 0,67%. El PSI-20 de Lisboa, por su parte, terminó la jornada prácticamente en tablas.

Los datos procedentes de China, en concreto de su sector industrial, gustaron: se modera su crecimiento, pero no tanto como se esperaba, mostrando que su economía sigue fuerte, pese a las subidas de los tipos de interés. En Europa, los datos macroeconómicos que se publicaron fueron buenos: los índices de gestores de compras del sector manufacturero cumplieron el guión. En Alemania, el paro bajó una décima, del 7,4% al 7,3% de manera inesperada, gracias a que cayó en 52.000 personas, cuando los analistas esperaban que apenas se redujera en 18.000. Gracias a eso, la tasa de paro en la zona euro cayó una décima, hasta el 9,9%. En España, el dato de déficit de 2010 fue mejor de lo esperado y, por eso, el interés del bono a diez años cayó levemente hasta el 5,35% y, con él, la prima de riesgo, hasta el 2,17%.

Pero parece que la renta variable no le hizo mucho caso a estos datos. Quizá un poco más a los que venían de Estados Unidos, que fueron mixtos: por un lado, el gasto en construcción, que cayó un 0,7% en enero, tres décimas más de lo esperado por los analistas. La cifra anualizada cayó hasta el nivel más bajo desde agosto del año pasado. La referencia más positiva vino del sector manufacturero: el ISM, que mide la actividad de la industria, subió hasta los 61,4 puntos en febrero, cuatro décimas más de lo previsto. Se trata del mayor avance desde el año 2004. Los analistas del Sabadell destacan el crecimiento de las partidas relacionadas con la actividad, como la producción, nuevas órdenes, pedidos pendientes y tiempos de entrega. En cambio, los inventarios cayeron, lo que apunta a una mayor demanda en los próximos meses si las nuevas órdenes siguen expandiéndose.

Pero, como decían estos mismos expertos, el mercado estaba más pendiente de la comparecencia del presidente de la Reserva Federal norteamericana, Ben Bernanke, ante el Senado, donde señaló que el repunte de los precios del crudo se podría traducir en un incremento de la inflación que, en principio, sería temporal. Bernanke cree que la subida del crudo y de otras materias primas no ocasionarán un aumento permanente de la inflación, al tiempo que reiteró que los costes de financiación permanecerán bajos. La estabilidad en los costes laborales le sugieren un "temporal y relativamente modesto incremento de los precios al consumo en Estados Unidos".

Choca escuchar a Bernanke decir la palabra "inflación" cuando hace muy pocos meses ponía en marcha el programa de compra de bonos para evitar el fenómeno económico contrario, la deflación. Entonces es que el riesgo es muy importante. Sobre todo porque alertó de los riesgos existentes respecto a la inflación: "Incrementos sostenidos en los precios de las materias primas pueden suponer una amenaza tanto para el crecimiento económico como para la estabilidad de precios". Añadió: "Continuaremos vigilando este comportamiento. Estamos preparados para responder de la mejor manera posible para apoyar la recuperación económica en un contexto de estabilidad de precios". El riesgo principal estriba en que la subida de los precios dañe al crecimiento económico.

La vuelta a la recesión depende del crudo

En Bolsa, los indicadores estadounidenses respondieron con descensos. Y lo mismo sucedía en Europa. En este sentido, los analistas de Saxo Bank consideran que si el barril de crudo subiera hasta los 150 dólares, la zona euro estaría al borde de la recesión de nuevo: la tasa de crecimiento sería de sólo un 0,6% en 2011, mientras que el IPC rondaría el 5%.

La respuesta a Bernanke en el mercado de divisas fue mínima: el euro continuaba fuerte respecto al dólar, dado que el tipo de cambio seguía por encima de 1,38 dólares por euro. Posiblemente porque, todavía, se ve más cerca una subida de tipos en Europa. El mercado está descontando una mayor agresividad en el mensaje que el jueves lanzará el presidente del Banco Central Europeo al término de la reunión ordinaria de política monetaria.

Pero las curvas de los bonos no muestran todavía demasiado riesgo inflacionista. Quizá porque tanto los americanos como los alemanes están funcionando como refugio ahora que ha estallado el riesgo geopolítico. El termómetro de estas incertidumbres, el barril de crudo, volvió a tensionarse ligeramente al alza: en Estados Unidos, el barril de West Texas superaba los 99 dólares, su nivel más alto de la crisis árabe y desde septiembre de 2008, mientras que en Europa, el barril de Brent se acercaba a los 114 dólares.

En resumen: el riesgo geopolítico, que la mancha de aceite se vaya expandiendo, que ello repercuta en un crudo más caro, aumento de la inflación, subidas de tipos también en los países occidentales y freno del crecimiento económico es la fórmula venenosa que está insuflando incertidumbre en los mercados. En las semanas pasadas los resultados empresariales funcionaron como antídoto, pero la campaña de presentación de las cuentas está llegando a su fin.

Y, hablando de resultados, ayer gustaron los de OHL, cuyos títulos se dispararon casi un 4%. Pero no lo hicieron tanto los de su competidora FCC, que retrocedió esos mismos cuatro puntos porcentuales. Del lado de las pérdidas cayeron los bancos, encabezados por el Santander y Bankinter, que retrocedieron alrededor de un 1,7%, mientras que el Popular se dejó un 1,51%. BBVA, por su parte, retrocedió un 1,39%, mientras que el Sabadell cayó casi un punto porcentual. En el mercado sigue habiendo una gran desconfianza respecto al sector financiero español, sobre todo respecto a la valoración de sus activos inmobiliarios y al capital que se deberá inyectar para absorber las pérdidas. Otros grandes valores, como Iberdrola o Repsol, también sufrieron pérdidas importantes: retrocedieron un 1,47% y un 1,23%, respectivamente. Telefónica, mientras, cerró la sesión en tablas.

Y, en el lado de los avances, pocos valores. Enagás y Criteria ganaron algo más de un punto porcentual. Mapfre y Red Eléctrica ganaron alrededor de un 0,37%. Acciona, Abengoa, Iberdrola Renovables, BME y Amadeus completaron la lista de valores en verde. Fuera del Ibex, Lingotes se apuntó la mayor subida, con una revalorización del 8,33%. Quabit, en cambio, fue el valor que más bajó: retrocedió un 6,17%.