Ayer se vivieron retrasos de media hora en El Prat. - EFE

Los pilotos advierten que Blanco pone en peligro la seguridad al recurrir al Ejército

El Colegio Oficial de Pilotos avisa de que se podrían desviar las rutas a otros aeropuertos gestionados por controladores civiles

L. M. ONTOSO/R. J. JIMÉNEZ
madrid Actualizado:

Nuevo golpe sobre la mesa del ministro de Fomento, José Blanco. Después de un fin de semana marcado por la ausencia de más del 30% de la plantilla del centro de control de Gavà (Barcelona), que en algunos turnos rozó el 50%, y retrasos de hasta dos horas, los cimientos en los que se sostenía la embrionaria negociación han saltado por los aires. El Ejecutivo movió ficha con un nuevo ultimátum, cinco meses después de que asumiera la organización de este sector y recortara sus retribuciones por decreto (posteriormente convalidado en el arco parlamentario). Blanco anunció ayer, en una entrevista concedida a la Cadena Ser, que recurrirá a los controladores militares para cubrir las bajas de los técnicos de control civiles.

«Tenemos la obligación de tomar medidas alternativas», señaló el titular de Fomento, quien reconoció que el pasado lunes mantuvo una reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ministra de Defensa, para allanar el terreno a la habilitación de los controladores militares. «Vamos a proceder ya a tener “modus operandi” alternativos, porque la determinación es clara: tenemos que garantizar el tráfico aéreo», subrayó Blanco, quien insistió en que el relevo se producirá sólo en situaciones y momentos «excepcionales».

La nueva ley de tránsito aéreo contempla la posibilidad de transferir la gestión como parte de las medidas extraordinarias que se pueden tomar para preservar la seguridad y la continuidad del servicio.

La amenaza de Blanco no tardó en levantar una polvareda de reacciones desde todos los ámbitos del sector aéreo. Los pilotos comerciales se pronunciaron poco después, por medio del Colegio Oficial de Pilotos de Aviación Comercial (Copac), para poner de relieve su inquietud ante la inminente incorporación de controladores militares y su posible incidencia en la seguridad, posición en la que coinciden con el sindicato mayoritario de los controladores (USCA). «Para el Colegio no representa una solución. Los controladores militares no están formados para gestionar el tráfico civil, siguen otros procedimientos y no están acostumbrados a áreas con gran densidad de tráfico», destacó Copac.

«Formación rápida»

En declaraciones a este periódico, un portavoz del colegio de pilotos advierte de que los comandantes de vuelo podrían negarse a utilizar los aeropuertos en los que, a título individual, consideren mermada la seguridad. «Si un piloto tiene dudas sobre una operación y cree que debe desviar el vuelo a otro aeropuerto, como garante último de la seguridad aérea, lo hará».

A la espera de que se pronuncie el Sepla (Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas), que trata de ganar tiempo hasta que el Ministerio de Fomento concrete sus medidas, COPAC recordó los precedentes a esta situación, como el accidente aéreo de Nantes (Francia) en 1973, fruto de una huelga que obligó a poner el espacio aéreo francés en manos de controladores militares. «La propuesta de Blanco se encuentra fuera del escenario normativo internacional, por lo que requeriría una nueva certificación de seguridad por parte de AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea).

En cuanto al periodo de «formación rápida» que garantizó Blanco, la secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez, señaló que ya se ha puesto en marcha el proceso formativo de controladores militares, con el fin de que pueda iniciarse antes de agosto.