Cinco consejos para una casa segura si te vas en Semana Santa

Evitar dar todos los detalles de nuestros viajes en las redes sociales y tratar de simular la presencia en la vivienda son algunos de los trucos para evitar sustos con los ladrones

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Con motivo de la Semana Santa, muchas personas se echarán a la carretera y podrán rumbo a destinos de sol y playa. En este sentido, la Dirección General de Tráfico ha previsto 15,5 millones de movimientos durante la operación. Si vas a disfrutar de unos días de vacaciones, debes tomar precauciones. Si bien el verano es la época favorita de los ladrones, los robos en domicilios también son frecuentes durante la Semana Santa. Desde pisos.com recogen algunas recomendaciones para que, cuando regreses, todo siga en su sitio.

1 ¿Hay alguien en casa? – Existen sistemas que, conectados a un smartphone o tablet, permiten encender y apagar luces o subir o bajar persianas a distancia. Si tu vivienda no cuenta con este tipo de sistemas domóticos, puedes simular tu presencia sin bajar la persiana del todo o dejando alguna bombilla de bajo consumo encendida. Otras opciones son las lámparas que se encienden gracias a sensores fotoeléctricos o las luces con temporizador, cuyo encendido podrás programar antes de irte.

2 No se lo digas a Facebook – Es difícil resistir la tentación de colgar fotos en nuestras redes sociales cuando estamos relajados en la playa. Sin embargo, la publicación de estas imágenes es una clara evidencia de que tu casa está desprotegida. Tómate un momento para revisar la configuración de privacidad de todos tus perfiles sociales. Asegúrate de que compartes esta información sensible solo con amigos de tu más absoluta confianza.

3 Cuando tu casa es el objetivo – Las bandas profesionales no actúan al azar. Pasan semanas observando el comportamiento de los habitantes de un edificio, aprendiendo sus rutinas y anotando las horas en las que se producen las ausencias más prolongadas. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han descubierto algunos de sus trucos para “marcar” viviendas susceptibles de ser desvalijadas: vaselina en las mirillas, pequeños plásticos en la puerta, símbolos en el portero, etc.

4 Una pequeña inversión – Instalar una alarma no está dentro de las posibilidades económicas de la gran mayoría. Es cierto que una puerta blindada es esencial, aunque las técnicas para inutilizarlas se han vuelto muy sofisticadas. En ocasiones, existen soluciones más asequibles que, en un momento dado, pueden disuadir a los ladrones. Así, las cerraduras más simples ponen en serios aprietos a un ladrón que no quiere hacer más ruido de la cuenta o entretenerse demasiado.

5 Un buen vecino es un tesoro – Vivir en una comunidad de vecinos donde todo es paz y armonía no es lo habitual. Sin embargo, más allá de las desavenencias que hayas tenido con el de arriba o el de abajo, siempre habrá algún vecino con el que tengas un trato amable. No dudes en contarle que te vas unos días. Si no tienes la suficiente confianza como para dejarle las llaves de tu casa, pídele al menos que te llame si oye algún ruido extraño o que, directamente, se ponga en contacto con la Policía.