Cinco aspectos que han cambiado de las casas en la playa

Si estás pensando en comprar una casa en la costa, te darás cuenta de que el mercado ya no es el mismo que en el pasado

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El verano está a la vuelta de la esquina. Comprar casa en la playa quizá haya sido uno de los pensamientos que han rondado por tu cabeza en los últimos meses. Tener una segunda residencia es un verdadero alivio cuando llegan las altas temperaturas y se necesita con urgencia hacer una escapada. Tener el mar a un paso, poder tomar el sol y disfrutar de la gastronomía mediterránea son placeres a los que es difícil renunciar. Si estás pensando en comprar una casa en la costa, te darás cuenta de que el mercado ha cambiado. En pisos.com te damos las claves:

1. Carácter residencial. Afortunadamente, el componente especulativo de la segunda residencia en costa se ha ido diluyendo. Hace unos años era habitual comprar y vender de forma exprés. De este modo, se cerraba la operación sobre plano y se decía adiós al inmueble tras la escrituración, sin pisarlo siquiera. Hoy en día prima el uso residencial. Es por ello que ahora las urbanizaciones no están tan desangeladas, sino que priman las comunidades fuertes en las que realmente se hace vida.

2. Vecindario internacional. El comprador británico sigue siendo el comprador extranjero por excelencia en la costa española. Sin embargo, el catálogo de nacionalidades se ha ampliado de un modo increíble. Hasta una treintena de ellas apuestan por el mercado inmobiliario de costa en nuestro país. Los atractivos están liderados por los precios, el clima y la buena mesa. Cuando llamemos a la puerta de nuestro vecino, quizá nos la abra un sueco, un belga o un alemán.

3. Adiós a las gangas. Los chollos en la playa han tocado a su fin. Es posible que dentro del inventario de segunda mano todavía pueda rascarse algún que otro descuento, sobre todo, si hay que hacer una reforma o el edificio tiene cierta antigüedad. El producto que se están comercializando en estos momentos tienen calidades premium, por lo que el valor al alza de estas propiedades es una tendencia sólida. Las urbanizaciones se diseñan pensando en el bienestar, y eso tiene un precio.

4. Criterios sostenibles. En línea con lo anterior, la apuesta por la eficiencia energética es uno de los aspectos que encarece el inmueble, aunque esta inversión se amortiza con el tiempo. Las actuales residencias costeras tratan de minimizar el impacto ambiental, por eso no es extraño encontrar edificaciones con un certificado energético B como poco. Paneles solares, aire acondicionado por conductos, aislamientos térmicos y acústicos… Calidad sensible con el medio ambiente.

5. Tecnología de serie. Las smart homes no solo se promueven en la gran ciudad del interior, también en las poblaciones al lado del mar. Tener un hogar conectado se ha convertido en algo esencial, incluso en vacaciones. Además, hay que tener en cuenta que muchos de los compradores extranjeros de vivienda en costa emplean estos inmuebles como vivienda principal durante todo el año. La domótica y la conexión móvil son ingredientes de gran importancia.