Cazarrecompensas de Wall Street

La reforma financiera de EE.UU. incluye irresistibles incentivos a los que denuncien irregularidades fiscales

NUEVA YORK Actualizado:

Estados Unidos se jacta de ser el hogar de los valientes, la tierra de los libres… y el paraíso de los chivatos, quizás debería añadir en breve. La reforma financiera de Obama incluye tales incentivos a los que denuncien irregularidades fiscales de sus conocidos, la empresa donde trabaja o incluso de sus familiares, que en algunos casos la tentación va a ser irresistible. Wall Street está a punto de llenarse de cazarrecompensas.

No es que los premios a la delación fiscal sean una cosa totalmente nueva. Por lo menos se remontan a 1996, cuando el Internal Revenue Service (IRS) —el fisco norteamericano—, implementó un programa para estimular los chivatazos, que corría en paralelo con otro programa de la Securities and Exchange Comission (SEC), el organismo que vela por la limpieza del mundo financiero. Estos programas daban toda clase de facilidades para denunciar incluso anónimamente, aunque si se quería optar a recompensa —hasta un 15% del dinero recuperado, con un límite de 2 millones de dólares— había que dar la cara.

El programa funcionó. Proliferaron incluso firmas jurídicas especializadas en gestionar este tipo de denuncias. Algunas de ellas se anuncian en internet advirtiendo que una cosa es la ley y otra es el arte de cumplirla, ya que sin ir más lejos hasta ahora el Gobierno no tenía una estricta obligación legal de recompensar a los chivatos. Que en algunos casos la única compensación que obtenían era la satisfacción del deber cumplido… o del enemigo hundido, que de todo hay. A nadie se le escapa cuán tentador puede ser vengarse así de un impago, una rencilla comercial o incluso un divorcio escasamente amistoso.

El caso es que en Washington han hecho balance y han decidido, por un lado, ampliar el abanico de irregularidades a denunciar, y por otro, elevar y mucho, el incentivo económico. ¿Quizás para potenciar las denuncias verdaderas sobre las falsas? En lo sucesivo los cazarrecompensas que presenten información original de una evasión fiscal, una estafa o cualquier otra irregularidad podrán llevarse hasta un 30% de cantidades que se recuperen por encima del millón de dólares. En el cómputo entrarán también los intereses y las multas. También habrá premios, aunque menores, para aquellos que aporten información complementaria de casos que ya se estaban investigando.

Si consideramos que algunas compañías halladas culpables de fraude han tenido que satisfacer sanciones por valor de 800 millones de dólares (Siemens), 575 millones de dólares (Kellogg Brown & Root) o 185 millones (Daimler), se comprende que en lo sucesivo cualquier empleado que detecte una irregularidad en su empresa se lo tendrá que pensar dos veces antes de informar a sus superiores. Lo mejor para él será informar directamente a Hacienda.

Además lo harán con cero riesgo, pues los chivatos gozarán de una serie de protecciones legales especiales que impedirán que se les despida por haber denunciado a la empresa. Si tratan de ponerles en la calle sólo tendrán que presentar ante el juez «evidencias preponderantes», ni siquiera evidencias concluyentes, de que en su despido hay una represalia.

Por supuesto las ventajas de la reforma no se limitan al ámbito empresarial. El Gobierno está ampliando tanto el campo de actuación y de incentivo, incluyendo el tráfico de influencias y la actividad de los «hegde funds», que en la práctica cualquiera puede ser un agente federal en potencia contra cualquiera. Ejemplo: con la nueva ley los hijos de Madoff, que al enterarse de la estafa de su padre le denunciaron sin vacilar, serían acreedores a un 30% de todo el dinero recuperado. Con lo cual, si se piensa, todo queda en casa.