A la caza de una foto (y poco más)

Zapatero convoca a los 30 mayores empresarios del país el sábado en La Moncloa

MADRID Actualizado: Guardar
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En casi tres años de legislatura y de crisis económica los intentos de pactos han acabado casi siempre en sonoros fracasos, cuando no en frustraciones colectivas, que dejan para el recuerdo un buen álbum repleto de fotos y de gestos optimistas, pero con poco contenido. Este sábado habrá otra gran foto en La Moncloa. Zapatero ha convocado allí a los directivos de las 30 primeras empresas españolas. Queda por ver si habrá algo más que eso, aunque los precedentes invitan más bien al pesimismo.

La afición de Zapatero por la foto se hizo evidente en cuanto asumió por fin que en España había crisis. Corría el mes de octubre de 2008, y el jefe del Ejecutivo citó a los principales banqueros al Palacio de La Moncloa, para intentar transmitir un mensaje de confianza a los ciudadanos sobre la solvencia del sistema financiero español. La ronda se repitió en noviembre, aunque con un cambio de decorado: se sustituyeron las sillas por cómodos sillones. Respecto al contenido, lo que quedó de aquellas reuniones fue una charla, o tertulia de café, sobre la situación política y económica general. Y muy poco más.

Tras esas primeras fotos anticrisis, hubo muchas más, y casi siempre detrás de ellas se esconde el vacío. La crisis apretó y Zapatero decidió buscar de manera más acuciante los pactos de todo tipo a partir de 2010. Todavía el 30 de diciembre de 2009 aseguraba que era posible un pacto en Educación (luego se frustraría), pero acto seguido aseguraba que «en otros temas hay diferencias ideológicas». «Es la esencia del pluralismo democrático». Echaba así un jarro de agua fría a los que pensaban que aún era posible un pacto de Estado contra la crisis entre el Gobierno y el PP.

Con todo, en febrero, el Gobierno puso en marcha su maquinaria propagandística y sacó de la chistera el «proceso de Zurbano». Se trataba de convocar a todos los partidos para buscar un acuerdo global contra la crisis, en una ronda que se celebraría de forma solemne en el Palacio de Zurbano. La foto fue impecable. El problema fue que la oposición en bloque se sintió en seguida engañada, o como mínimo defraudada, hasta el punto de que CiU, impulsor principal del pacto de Estado, pidió a los pocos días «el cierre del Palacio de Zurbano». El gran pacto se quedó en «pactitos» puntuales, referidos a asuntos como la rebaja del IVA en rehabilitación de viviendas o al impulso del coche eléctrico. Y poco más.

Con la reforma del mercado laboral el Gobierno intentó también la «superfoto», junto a sindicatos y empresarios. Sin duda esa sería la imagen soñada por Zapatero, pues ya en su investidura prometió que jamás haría una reforma laboral sin el acuerdo social. El «jamás» se quedó en «hasta que haga falta». La reforma se aprobó por decreto-ley, luego se tramitó con proyecto de ley con el único voto favorable del PSOE y acabó en una huelga general.

Sin éxito en las pensiones

Tampoco ha habido suerte, hasta ahora, con la foto de las pensiones. La decisión unilateral del Gobierno de congelar prestaciones en 2011 fue tomada por la oposición como una voladura controlada del Pacto de Toledo, y a partir de ahí la negociación sobre la reforma del sistema se puso muy cuesta arriba. El Gobierno ha decidido aplazarlo todo hasta marzo.

El pacto energético también se mantiene empantanado y sin foto a la vista. En medio del desierto pactista aparece, eso sí, el acuerdo sobre la reestructuración bancaria, que a día de hoy sigue sin completarse.