ANTECEDENTES

Amenazas, retrasos y caos, la otra canción del verano

MADRID Actualizado:

Un verano no parece verano sin los titulares que anuncian interminables retrasos y multitud de vuelos cancelados en los aeropuertos españoles, sobre los que siempre planea la sombra de las protestas de los controladores aéreos. Sin embargo, y a pesar de la fama de conflictivo que acompaña a este colectivo, la de este verano sería la primera huelga legal en la historia de los controladores aéreos españoles, ya que en ocasiones anteriores siempre se halló solución al conflicto antes de llegar a ejercer la medida.

La primera ocasión en que los controladores aéreos anunciaron su intención de recurrir a una huelga fue en 1988. En agosto de ese año, coincidiendo con el momento de mayor afluencia turística y con una saturación del espacio aéreo europeo que sembró el caos en los aeropuertos del arco mediterráneo español, la Asociación Sindical de Controladores Aéreos de Barcelona convocó tres jornadas de huelga, para los días 27 y 30 de agosto y 3 de septiembre, por su falta de entendimiento con la Dirección General de Aviación Civil, organismo del que dependían entonces.

Los controladores reclamaban la percepción del «complemento por servicios especiales», una gratificación que procedía de la época en que estos trabajadores dependían del Ministerio del Aire, y que el de Transportes dejó de pagar en 1979. La convocatoria oficial se produjo el 14 de agosto y muy pronto, se sumaron a la misma los controladores de aeropuertos como Madrid, Valencia y Alicante.

El acuerdo alcanzado tras las intensas negociaciones mantenidas entre el entonces ministro de Transportes, José Barrionuevo, y los representantes de los controladores consiguió que finalmente se desconvocara el paro en la madrugada del 19 de agosto, tal y como recogía ABC en su edición del día siguiente. A finales de los 90, las protestas de este colectivo volvieron a ser noticia, esta vez por una supuesta «huelga de celo» puesta en marcha como medida de presión, en medio de la negociación de su convenio con Aena.

«Trabajo a reglamento»

«Retrasos de varias horas en los vuelos por el “trabajo a reglamento” de los controladores aéreos», titulaba este diario el 29 de mayo de 1998, tras vivirse una jornada «caótica» en la mayoría de los aeropuertos del país, después de que los controladores aéreos decidiesen negarse a realizar horas extraordinarias y reclamaran la incorporación de 700 nuevos efectivos. En apenas tres días, la protesta había afectado ya a más de 200.000 viajeros y las compañías cifraban sus pérdidas en más de 10,8 millones de euros. En la noche del 2 de junio, un preacuerdo entre Aena y USCA puso fin a la protesta.

Para encontrar la última vez que los controladores amagaron con plantear una huelga legal hay que trasladarse a junio de 2003, cuando elaboraron un calendario de 15 días de paros en protesta por el proyecto de ley de seguridad aérea. Pero tras la aprobación parlamentaria del texto, el sindicato desconvocó la protesta.